Temas Especiales

27 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Justicia y libertad

La Humanidad en su evolución ha ido tras la justicia. Esa justicia no siempre ha significado lo mismo para todos. La libertad de decidir...

La Humanidad en su evolución ha ido tras la justicia. Esa justicia no siempre ha significado lo mismo para todos. La libertad de decidir e interpretarla también ha sido motivo de conflictos, especialmente cuando se tiene que aplicar a las sociedades. La ética, los valores humanos, la razón, inclusive la verdad, la honestidad y la democracia no siempre son consideradas con los mismos parámetros. La participación y la solidaridad no siempre ha sido ni es lo mismo, ni en el tiempo, ni en las geografías, ni en la sociología.

La lucha de Urracá frente a las intrigas, las insidias, las trampas, las traiciones y las violencias no podemos enfrentarlas a las mismas violaciones de los derechos humanos, las guerras, las mentiras cibernéticas, los tratados leoninos y las explotaciones actuales. Las normas políticas y conceptos de Bolívar tenemos que adaptarlos a estas etapas posindustriales, a Marx, al neoliberalismo y a estos periodos salvajes de la economía.

La corrupción siempre ha tenido las mismas motivaciones, la mismas terribles consecuencias para los individuos, las sociedades y los países. La tecnología, las comunicaciones y el transporte hacen muy diferentes los niveles de capacidad y los criterios como medir la eficiencia y la eficacia de los gobiernos y las empresas. Las circunstancias, las adversidades, las condiciones económicas, las realidades, sin duda crean otros escenarios, pero hay actitudes inherentes a las personas, como su concepto de honradez, sus actitudes de verticalidad, lealtad ideológica, su estabilidad y equilibrio emocional. La inteligencia aplicada, el prestigio logrado con realizaciones concretas y conductas uniformes dan las bases de la credibilidad a las personas, los políticos, empresas, gobiernos y aun los países.

En la historia, la Humanidad ha estado siempre en el dilema de la justicia para la sociedad administrada por sistemas capitalistas de diferentes dimensiones y características: desde etapas primitivas de los imperios y monarquías, a nuestras modernas versiones de liberalismo y neoliberalismo, globalizaciones y bancas mundialistas. Inclusive hoy se dan los momentos de capitalismos privados en su forma clásica, los macro, megacapitalismos con sus definiciones clásicas en OCDE. Los capitalismos de Estado en que siendo el Estado un ente social, este debería ser de consistencia y efecto social. Aquí se dan las coyunturas teóricas de los nacionalistas e internacionalistas, que se han dado en Europa y Asia.

Capitalismo social de inversionistas, accionistas, cooperativistas, sindicalistas, todos con características de multiparticipantes de diferentes capacidades monetarias, pero que son esencialmente proveedores de dinero o recursos exclusivamente para sus asociados. Es una variedad más consecuente con cumplir una función social de directos beneficio para sus participantes, sean sus trabajadores o la sociedad de inversionistas. Los estados, como política, toman diferentes posturas según su orientación socioeconómica desde el socialismo al liberalismo tradicional. Hoy, el mundo en las diferentes regiones, se va evolucionando, en otras revolucionando y en otras involucionando a una armonización más equitativa de la distribución de los recursos en la sociedad.

La intención general es incrementar los mecanismos de producción para que sirvan al sistema en los términos que sea, pero hay que disponer de los recursos y no debería ser destruir esos procedimientos, por muy obsoletos, ineficientes o injustos que puedan ser. La tendencia actual es motivar la productividad, facilitar las inversiones, sean de capitales internos o externos. Pero estos tienen que ser ORIENTADOS Y REGULADOS A CUMPLIR UNA FUNCION SOCIAL. Que definitivamente vayan en beneficio de los consumidores, los trabajadores y la sociedad en general.

Hay áreas prioritarias, como la educación y la nutrición; es decir, la producción de alimentos agropecuarios, con apoyo tecnológico estatal, y la educación, que cree las condiciones para incrementar la empleomanía. Las ganancias que cree la producción de nuestra tierra y su posición geográfica tiene que ser conducida al desarrollo mismo de esta tierra, que es el concepto básico de la madre tierra ancestral. Deber ser para los que la trabajan, sean de aquí o que vinieran de fuera, pero dejar sus esfuerzos aquí mismo; para que sirva de usufructo para el país, indistintamente de la procedencia o nacionalidad de sus propietarios.

La educación masiva utilizando los medios de comunicación, especialmente la TV, sería un valiosísimo apoyo del comercio privado a cumplir una función social. El Estado debe concretar las condiciones óptimas, para que la justicia legal y social se dé concretamente, aplicando el objetivo del desarrollo social en todos los niveles, leyes y ejecuciones por sobre todo otro interés personal o mercantil. Pero, si solo el pueblo salva al pueblo, son las bases de los partidos políticos, PRD y panameñistas los que hagan su justicia interna a sus reales diferencias. Con depuración de sus corrupciones. Corrijan sus historias, según los objetivos del 9 de Enero del 64. Que las mayoría independientes y la sociedad civil creen conciencia, especialmente entre los buenos empresarios, de hacer partícipe a TODOS de los logros económicos del país. Y denunciar y castigar a los corruptores. Solo la UNIDAD SOCIAL puede efectivamente ponernos en la ruta del desarrollo con Justicia y Libertad para un Panamá Mejor.

MÉDICO Y EXMINISTRO DE ESTADO.