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30 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Se alquilan diputados

Si la gente supiera cómo se están haciendo las maracas en Panamá, en este primer cuarto del siglo 21, hubiera un levantamiento del caraj...

Si la gente supiera cómo se están haciendo las maracas en Panamá, en este primer cuarto del siglo 21, hubiera un levantamiento del carajo. Aún así, la caravana de sinvergüenzas enquistada en casi todos los partidos políticos (que ayudan con las vacas para los alquileres) últimamente está sufriendo por el insólito poder que tienen las organizaciones civiles, las grandes movilizaciones pacíficas de panameños indignados, sumado a los medios de comunicación que faltan por ser comprados de una u otra manera por el gobierno.

Se equivocan los que dicen que un número plural de diputados están comprados. ¡No! Ellos están alquilados y comercializan con sus conciencias. Este alquiler al parecer no está bien reglamentado, pues no sé si observaron cuando se formó el zafarrancho por la Sala Quinta, no dijeron ni ‘mu’, lo que puede significar que en un futuro no muy lejano ante determinada situación estos alquileres pudiesen subir de precio, si no es que están filmados en sus actos ‘píos’, como sucedió en el famosísimo caso de Miller con el Toro.

Tal vez todos estos diputados alquilados (más de 20) están sometidos por delitos de diversa índole o simplemente por plata. Y todos están convencidos de que nada les pasará y que una vez pase el período, las cosas tomarán el ánimo usual de la apatía, como suele suceder en este país oloroso a mandarinas en la mira de las transnacionales, el narcotráfico y en manos de las pandillas locales.

Es increíble que ciertos diputados (por poco el 99%), a quienes les damos sumas quincenales que no se merecen, viajes de gozo a la Conchinchina, viáticos y gasolina por borbotones, no repercutan en nada al país y sean más bien vistos como una carga. Esta clase de gente, que se deja manipular por dinero o porque está amenazada por algún acto delictivo, está gestando una sociedad carcomida en la cual lo que vale es la avaricia y el elogio a verdaderos pillos dignos de ser lanzados por un retrete.

Sumado a la percepción del burdo alquiler de diputados, está la manipulación de las masas. Nótese que aquí se crean problemas como nunca. Después ofrecen soluciones. La técnica es: ‘Problema-reacción-solución’. Lo malo es que los problemas que crean parecen eternos: transporte, agua, basura, inseguridad y déficit financiero; por poner ejemplos, entonces los casos realmente importantes, como la peligrosa proliferación de las ratas en Betania, ni se inmutan y no los atienden.

Las organizaciones civiles, junto con las redes sociales, están provocando que todos querramos saber qué hacen con nuestros recursos aquellos que dicen ser padres de la patria y que nos representan. Pronto el panameño se aburrirá de la impunidad frente a la vagabundería. Jamás debe ir a una asamblea, alcaldía o junta comunal ninguna personas aliada a delincuentes. Nunca, bajo ninguna circunstancia, debe ocupar un puesto público quien haya usado en su provecho los recursos del Estado.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.