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28 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Vergüenza y dignidad vs dinero

H emos propuesto la materialización de un movimiento nacional que pudiera denominarse Congreso Nacional Panameño (CNP) de profunda raiga...

H emos propuesto la materialización de un movimiento nacional que pudiera denominarse Congreso Nacional Panameño (CNP) de profunda raigambre democrática, a fin de que gane las elecciones de 2014 e impida que un partido político o varios partidos en alianza lleguen al poder.

Los actuales partidos políticos han demostrado hasta la saciedad que no representan de verdad a la nación panameña y ser incapaces por ende de resolver nuestra problemática de manera compatible con un desarrollo sostenible. Los partidos políticos pretenden representarnos a todos, pero al final únicamente salvan sus intereses de grupo y los de determinadas personas del colectivo. Como todos siguen la misma pauta, la solución de nuestra problemática se pospone de quinquenio en quinquenio indefinidamente.

Es cierto que casi todos o todos los partidos políticos juran representar ‘al pueblo’ para seducir a las masas, a fin de que éstas se rindan y caigan postradas ante el amante de turno, mas, una vez aherrojada, el nuevo galán —que ahora tiene todas las llaves del reino— le da un besito, le dice ‘hasta luego’ y parte a cumplir con otras obligaciones, contraídas a espaldas de la reina.

Los partidos mantienen relaciones adúlteras y sidosas, pero las niegan, porque tienen un doble o triple discurso. Ahora bien, nosotros no los censuramos, porque sean infieles solamente, sino porque no podrán enderezar entre 2014 y 2019 la nave del Estado, que es un ‘Titanic’ varias veces hundido tan solo en la administración martinelliana. La nave del Estado, que, luego de hacer aguas y de flotar como corcho a la deriva por décadas, ahora está hundida sin posibilidad de reflotarla con equipos de vigencia expirada.

Conforme a la práctica consagrada, los partidos políticos (me refiero a las cúpulas y no a la feligresía) canibalizarán y desguazarán los restos del ‘Titanic’ en esos cinco años, para venderlo como chatarra y ni siquiera harán un humilde abono para reducir los intereses o la deuda que ya supera los $15000 millones y se ha tragado el presupuesto del próximo gobierno.

La salida no es un golpe de Estado, sino organizar —y ya lo estamos haciendo— el Congreso Nacional Panameño, para que el mismo sea expresión de lo que somos: una nación multiétnica en cuya base estén, en ese orden, los siete pueblos originarios, los descendientes afrocaribeños, los panameños de origen chino u oriental, los descendientes de franceses y estadounidenses, los hijos del Medio Oriente y de Europa, y todos —indígenas, campesinos, obreros, empresarios, estudiantes, profesionales, masa trabajadora en general, incluido el ejército de desempleados— los que conforman los ingredientes de ese gran sancocho que es el pueblo panameño.

Somos un país multiétnico, multilingüe y cosmopolita, pero no ocupamos el espacio que nos corresponde dentro de las estructuras del poder, porque el poder lo ocupan exclusivamente sus dueños.

En las próximas elecciones y en las del futuro no podemos aceptar que el dinero (incluido el ilícito) sea el principal factor de decisión. Pero los partidos políticos aceptan y deciden que el dinero sea la norma, cuando rechazan que haya un tope a las donaciones privadas; cuando rechazan que se conozca quiénes serán los donantes, y cuando rechazan criterios elementales de transparencia.

En pocas palabras, los ‘políticos de siempre’ dejan sin posibilidades a las etnias y al ejército de pobres, porque no tienen dinero pero, con dinero o sin dinero, como decía Omar Torrijos Herrera: ‘con ese barro, con esa misma mierda, tendremos que hacer el muñeco’.

¡Dale color al color!

DIPLOMÁTICO Y ESCRITOR.