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03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Sicarios 24 horas, servicio a domicilio

Los panameños nos entretenemos leyendo o escuchando los medios de comunicación, que en su mayoría nos presentan como preocupación de sus...

Los panameños nos entretenemos leyendo o escuchando los medios de comunicación, que en su mayoría nos presentan como preocupación de sus productores, las deficiencias de la administración pública, los garrafales errores en que incurren y la incapacidad de sus rectores, ante los hechos que deben preverse y resolverse oportunamente. La ciudadanía ha aprendido a reclamar la presencia del Sr. Presidente, lo cual indica su desconfianza en la capacidad de sus ministros y directores a nivel nacional.

Ante la multitud de problemas que confronta el país, surge el de la inseguridad personal, familiar y pública, a la que no hemos prestado, con intensidad, la atención que exige. Hemos observado el equipamiento bélico a la Policía Nacional, con instrumentos de alta tecnología según la inversión, y no por el resultado. Diariamente se nos informa de horrendos homicidios, en los que figuran como víctimas niños, mujeres, adolescentes y traficantes. Hay medios especializados en resaltar la atrocidad con que se ejecuta a las personas mientras abordan su vehículo, salen de compras o realizan diligencias personales. Cierto es que la apertura en Migración, ligada al incremento del turismo, ha sido aprovechada por el crimen organizado para trasladar a Panamá el cobro por medio de sicarios que laboran las 24 horas, con un servicio a domicilio preocupante y peligroso.

Las ejecuciones en las residencias nos alertan sobre una red de agentes de investigación, integrada por pandillero y sicarios, que actúa sobre los personajes inmersos en el crimen organizado, a los que eliminan porque los testigos vivos son un riesgo para los dueños del negocio. El pandillerismo es una escuela de alta peligrosidad para la sociedad en general, porque quienes la integran carecen de frenos morales, y su única credencial es la efectividad de su trabajo, los resultados y la seguridad de sus acciones ante el compromiso adquirido. Es por eso que ante la competencia, y frente a la obligación adquirida, por remuneración desconocida, en cuanto al pagador y la cantidad, se han dotado de los instrumentos que les permite movilidad fácil y rápida, acudiendo también a otros recursos ilícitos, como el hurto de vehículos, el secuestro y a la extorsión, que son los mecanismos más comunes.

Es impostergable la composición policial de una red de agentes de inteligencia que identifique los sicarios, los cuales no están muy lejanos de las víctimas, que en alguna medida son personas vinculadas al narcotráfico, o a otras formas del crimen organizado, por cuanto que los encuentran con suma facilidad, saben dónde viven, con quién alternan, identifican los lugares de su preferencia para reuniones, en fin el sicario tiene toda la información sobre sus objetivos, prepara su labor, escoge la hora de cumplimiento y asegura con un ocultamiento su identidad. Lo preocupante es que ya el servicio de los sicarios no tiene horario, se presta las 24 horas al día, hasta en la propia residencia, y en presencia familiar, resultando algunas veces incluidas personas totalmente desligadas de las acciones de la víctima, que se suman a la tragedia. La seguridad nacional depende de la eliminación del sicariato y del crimen organizado, cooperemos todos.

*ABOGADO