04 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Desvío del idioma español

Panamá, 19 de octubre de 2012. Señora Defensora:

Panamá, 19 de octubre de 2012

Señora Defensora:

No solo en las televisoras y emisoras radiofónicas de Panamá, sino también en las televisoras internacionales que se ven en el país, como la CNN en español y hasta la mismísima y respetable Televisora española en cuyo Canal Internacional, sin hablar de las mejicanas donde la frecuencia de desvíos es mucho mayor, el idioma español sufre toda clase de desvíos. Muchos de los que miran esos medios no siempre dominan el idioma a fondo, cuando notan cualquier expresión que les gusta, la copian y la repiten sin darse cuenta que se están saliendo de los márgenes del idioma. Un desvío que parece fue creado en España, es el de remplazar felicitaciones por felicidades. Así vemos cada día que se le envían ‘felicidades’ a alguien por haber recibido un premio, por ejemplo, o aquel que por desear a un tercero que le haga llegar a otro sus mejores deseos, le dice ‘felicidades’ a fulano. Se ha usado tanto que ya parece normal y corriente. Los que empezaron este desvío seguramente pensaban que el motivo de felicitar iba a producir alguna felicidad y, en ese caso, envía directamente una felicidad en vez de una felicitación.

La semilla de muchos de estos desvíos es la tendencia a confundir causa con efecto, como ocurre cuando alguien dice que ha ‘escuchado’ algo. Si así fuera, faltaría saber si cuando escuchó alcanzó a oír lo que llegó a su conocimiento. Uno puede escuchar sin poner suficiente atención para llegar a oír lo que le interesa. Pero necesita escuchar para oír, aunque frecuentemente ambos, causa y efecto, se fusionan, cuando alguien dice que oyó algo.

Más frecuentemente nos encontramos con que mirar y ver son intercambiados en su orden. Imagínense que un periodista de primera categoría, Jorge Ramos, parece haber abandonado completamente el verbo mirar utilizando en cambio el de ver. Se nota el desvío cuando Ramos dice: ‘…se le quedó viendo’ cuando debió decir que ‘se le quedó mirando’ porque se refiere a alguien que no se sabe si estaba viendo o no, pero se notaba que estaba mirando.

Teresita de Arias, en una cita que lleva su nombre, dice: ‘Debemos ver hacia la familia, qué está pasando y corregir el rumbo’. Teresita revela que ha estudiado en México por cuanto utiliza el verbo ver cuando debiera haber utilizado el verbo mirar, pues que en un caso de futuro incierto, no cabe ‘ver’ sino, primero, ‘mirar’.

Otro desvío que, cual yerba mala, está invadiendo el mundo hispano hablante, es la conversión del verbo acceder a accesar. Tanto es así que lo utilizan personas importantes en CNN y virtualmente en todos los medios de Panamá.

Y ya que hablamos de personajes que a veces son y otras veces se creen que son, publican en español lo que les llegó en otro idioma, y no lo hacen tan mal que digamos, hasta que llegamos a las cifras. Esos importantes y supuestamente bien informados personajes no traducen las cifras. Por ejemplo, billón. En inglés se escribe igual pero sin tilde, de modo que en ese idioma un billón es mil millones, pero si usan ese término sin traducirlo, cometen un tremendo gazapo porque un billón en español significa un millón de millones. Uno de esos personajes escribió un libro que tituló: ‘Cuentos chinos’ y cayó en la misma trampa: no tradujo las cifras. Le escribí haciéndole notar la diferencia pero, como era natural, la única forma de corregir hubiera sido en una nueva edición y desechar la presente. Mientras tanto, ese público se queda confundido en cuanto a lo que se quiso describir en billones.

REASEGURADOR