01 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Gastos irreverentes de algunos gobiernos

Con el advenimiento de las festividades navideñas y de finales de año parece oportuno advertir sobre la inclinación de las autoridades p...

Con el advenimiento de las festividades navideñas y de finales de año parece oportuno advertir sobre la inclinación de las autoridades por derrochar nuestros dineros en celebraciones inapropiadas. La advertencia es especialmente oportuna hoy, porque el gobierno debería mostrar coherencia con su reciente decisión de reducir gastos al no poder vender los terrenos colonenses.

Rara vez se enfoca el problema con seriedad y cada año, gota a gota, se desangra el Tesoro Nacional en gastos que carecen de justificación legal o ética. Mi corta experiencia en el Órgano Legislativo hace unos años me enseñó que al fijar partidas presupuestarias lo más cómodo es repetir automáticamente las cantidades que cubran proyectos vigentes del gobierno; y añadirles algo para lo nuevo. Por eso me causó gracia un artículo, publicado recientemente por un diario de Estados Unidos, que reseñaba doce proyectos irracionales financiados con fondos federales, evidentemente no revisados como debió ser.

Algunos de esos desembolsos comentados: US$350,000.00 destinados a crearle una ilusión óptica a 36 jugadores en el campo de golf para que lograran una mejor puntuación; US$667,000.00 para comprobar que los programas de televisión de épocas pasadas son buenos para hacer sentir mejor a los televidentes; US$990,000.00 para evidenciar que las moscas de la fruta hembras adultas, no atraen a los machos tanto como las jóvenes; US$300,000.00 para concluir que sería problemático enviar un ser humano, cuya esperanza de vida es inferior a 100 años, a un viaje intergaláctico que tomaría miles de años; US$175,587.00 para concluir que la cocaína afecta el comportamiento sexual de codornices; US$592,527.00 para descubrir que chimpancés que arrojen sus excrementos a los humanos se comunican mejor que otros que no son tan maleducados.

Otros gastos ilógicos: resulta un mal negocio producir por US$0.024 una monedita de cobre de un centavo; y mientras Estados Unidos le debe más de un trillón de dólares a la República Popular de China, le provee más de US$15 millones anuales en asistencia para mejorar el medio ambiente y otros programas sociales.

Me pregunto si en Panamá incurrimos en algo parecido cuando se dispone al libre albedrío de dineros que no le pertenecen a quienes ordenan gastarlo. Encontramos algunos ejemplos: B/.20,000.00 para pagar sendos agasajos y regalos ministeriales a sus funcionarios en hoteles para celebrarles el Día de la Secretaria y del Padre; B/.16,165.00 para organizar un concurso de belleza en el país; B/.10,000.00 para apoyar sendos eventos de boxeadores profesionales; y más de B/.200,000.00 para apoyar diferentes actividades privadas del fútbol profesional. Igualmente se ha visto a funcionarios públicos regalar cientos de boletos de entrada a eventos en estadio deportivos; y a otros, donar fondos públicos para establecer negocios de ventas de bollos o de comida rápida, cancelar deudas privadas, regalar monturas y computadoras a beneficiarios desconocidos, entregar contribuciones a fiestas de carnaval. Es común observar pomposas celebraciones de aniversarios de creación de entidades públicas, como recientemente lo hizo la Contraloría General.

Con la llegada de festividades tradicionales de fin de año, es previsible que el espíritu tradicional de la época alimente la tentación de sufragar, con dinero nuestro, regalos, fiestas, banquetes y agasajos para los funcionarios en muchas oficinas públicas. Pero sería un refrescante mensaje de respeto a los contribuyentes si el gobierno prohibiera expresamente el financiamiento de tales actividades con fondos públicos que no les pertenecen a las autoridades del momento. Y que la Contraloría velara por que, de realizarlas, fuese estrictamente con fondos privados aportados por los propios ministros, directores, diputados y magistrados para agasajar a sus funcionarios en el espíritu de la epifanía. Los agasajos tendrían más significado y valor.

EXDIPUTADA DE LA REPÚBLICA.