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05 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá y la ruta del jazz

El ritmo de jazz y sus manifestaciones derivadas han evolucionado desde finales del siglo XIX con especial ambiente en ciudades estadoun...

El ritmo de jazz y sus manifestaciones derivadas han evolucionado desde finales del siglo XIX con especial ambiente en ciudades estadounidenses como Nueva York, Nueva Orleans, Chicago y algunos centros neurálgicos en el Caribe y otros confines.

Su carácter de mezcla en la ejecución de instrumentos de origen africano, entonaciones relacionadas con la cultura de migrantes esclavos desde ese continente y las armonías europeas, han creado un tipo de música que durante cien años se ha popularizado, extendido y formado sus propios códigos, lenguajes y estructuras que involucraron a varias generaciones de artistas e intérpretes.

El eco de estos ritmos alcanzó las costas panameñas desde la segunda década del siglo pasado y algunos talentos como Louis Russell, Gus Trym, Iván Lashley, George Maycock, Victor McDonald, Henry Barlow, entre otros, se dejaron influir por esta magia melódica, crearon grupos en provincias donde se asentaron trabajadores afroantillanos o se fueron al norte atraídos por el sonido cautivante del blues, gospel y ragtime.

La Segunda Guerra Mundial fue una época que posibilitó el desarrollo de agrupaciones que en las noches, hicieron un ámbito para consolidar localmente las expresiones de todo un movimiento que se esparcía en los centros estadounidenses y creaba una cultura con gran fuerza en la población negra.

También en Panamá algunos ejecutantes, tanto cantantes como instrumentistas, sobre todo hacia las últimas décadas, fueron estableciendo un importante aporte. Entre ellos Carlos Garnett, Mauricio Smith, Bárbara Wilson, Clarence Martin, Reggie Boyce, Víctor Boa y Vitín Paz.

El papel que ha tenido en el último periodo Danilo Pérez, quien siguió la senda de Smith y completó su formación musical en Estados Unidos, es fundamental. Además de su experiencia en conciertos y contactos en el panorama de la composición, ejecución y la fusión de diferentes ingredientes del jazz, desde hace diez años inició la rutina de un festival que concentra varias actividades públicas.

El Panama Jazz Festival no es solamente un ‘‘show’’ espectacular para entusiastas en estas formas de combinar y exponer los sonidos e instrumentos. Su programa incluye un repertorio de instantes creativos que van desde clínicas, conferencias, conciertos, talleres, audiciones de entidades internacionales, hasta una amplia presentación de casi toda una jornada, donde coinciden los diferentes grupos y solistas que vienen al país.

Este año, el X Panama Jazz Festival ha incluido a músicos de talla mundial como Herbie Hancock, quien ha recorrido con su obra todos los espacios y momentos de la historia de este tipo de armonía, que se formó en el círculo del clásico Miles Davis y ha experimentado tanto lo acústico como la variante electrónica de diversos enfoques que cautivaron los escenarios.

Además, asistirá uno de los músicos derivados de esta generación, Wayne Shorter, quien ya conoce esta cita panameña. John Patitucci, Brian Blade y la peruana Susana Baca, además de Rubén Blades, completan el elenco artístico que en esta ocasión subirá al proscenio y estarán presentes en los diversos episodios del festival que ocupará el hotel El Panamá, Atlapa y diferentes espacios en la Ciudad del Saber.

Este encuentro musical también es contexto para exponer el trabajo de jóvenes becarios que la fundación del festival beneficia con becas para prepararse musicalmente en centros superiores especializados y que les permite interactuar con colegas, estudiantes y expertos.

Quizás este es uno de los momentos emotivos más esperados, pues los nuevos intérpretes se vinculan a sus públicos con un lenguaje común.

Este festival le brinda un perfil relevante al país y requiere que la sociedad panameña lo acoja con entusiasmo para brindar ejemplos del esfuerzo nacional hacia nuestras posibilidades culturales.

PERIODISTA