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02 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Falso cariño

La palabra cariño está de moda en el argot político últimamente y evidencia el declive sostenido que viene atravesando una parte de la c...

La palabra cariño está de moda en el argot político últimamente y evidencia el declive sostenido que viene atravesando una parte de la clase política panameña. Si ubicamos el término en cualquier diccionario se refiere al ‘afecto intenso que se tiene hacia una persona, animal o cosa a la que se quiere cuidar y conservar’; ‘Delicadeza o cuidado con que se hace o se trata una cosa’, entre muchas otros significados, pero que redundan en una misma esencia.

Es allí donde reflexionamos sobre el rumbo que viene tomando la clase política producto de la falta o el exceso de ‘cariño’ que pueda ofrecer un determinado colectivo a cualquier ciudadano. El inédito escenario de transfuguismo es un nefasto precedente que promete incrementarse con el pasar de los meses a medida que se acerque la época electoral, independientemente del blindaje legislativo que pretenden aprobar, como dice un adagio popular ‘Ya pasó Juan’.

Los diputados tránsfugas al parecer son los consentidos de la actual gestión gubernamental y por ende los niveles de ‘cariño’ que han recibido representan una bonanza impensable por ellos a tal punto que hoy son propietarios de mansiones, hoteles, fincas, islas, y todo en tiempo récord y con un alto costo político que aparentemente no han caído en cuenta porque piensan que sus respectivos electores se manejan igual que ellos a base de ‘cariño’ ignorando por completo la sabiduría popular de los votantes que recibirán todo lo que ofrezcan sin garantizarles el voto en la urna.

El ‘cariño’ no fue gratis, implica votar favorablemente por leyes antipopulares así como adoptar un silencio cómplice frente a las posibles actuaciones incorrectas en las que incurre la actual gestión gubernamental, sin importar que ese silencio afecte a sus electores y al resto de la población.

Si analizamos objetivamente el panorama notamos que se trata de una vulgar compra y venta con denominaciones acordes al puesto que ocupa quien pone sus principios, valores, y lealtad (bajo el paraguas de la necesidad comunitaria) en venta.

En las muestras de ‘cariño’ no se salva nadie porque también figuran diputados opositores, representantes de corregimiento, alcaldes, dirigentes políticos, entre otras personalidades que de forma pública o clandestina también reciben ese afecto por parte del poder gubernamental. Hoy el anonimato es el distintivo de muchos diputados y dirigentes de la oposición.

La nueva tendencia política parece un virus que viene propagándose y corrompiendo la mente de muchos, sin embargo, todavía existe un volumen poblacional de gran magnitud que no pone sus ideales en venta y en medio de la humildad no se dejan persuadir por ninguna muestra de cariño.

La ley antitránsfuga resulta el más claro ejemplo que el cariño no es sincero y mucho menos en política, por el contrario, es un pase de factura que reclama fidelidad a pesar de la debacle que se avecina. Nada en la vida es gratis, mucho menos cuando se ofrece tanto y exige poco.

En la medida en que se vaya venciendo el término de la gestión gubernamental más desesperación observaremos en las actuaciones de los tránsfugas, a razón que ningún otro partido político le permitirá volver a postularse, y la libre postulación como lo han pensado algunos hoy oficialistas, vislumbra un panorama incierto que se traduce en un mal negocio electoral.

Las cartas están echadas y al final del camino nada es eterno en la vida y todo el falso cariño recibido en el actual quinquenio se traducirá en una imagen personal y política con falta de valores, credibilidad y respeto.

Tal cual señala un proverbio anónimo que ‘La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros’, la diferencia es que en el 2014 el falso cariño tendrá su pase de factura en la urna cuando la sabiduría popular reciba todo lo que ofrezcan sin recompensarles con el voto.

DIRECTOR DE VOCES DE PANAMÁ