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14 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Cruzrojistas: 96 años aliviando el sufrimiento humano en Panamá

La Cruz Roja Panameña se constituye a través de la ley 40 del 1 de marzo de 1917. A través de casi 100 años hemos estado junto a los más...

La Cruz Roja Panameña se constituye a través de la ley 40 del 1 de marzo de 1917. A través de casi 100 años hemos estado junto a los más necesitados, para socorrer a los que sufren, aún a riesgo de nuestras propias vidas.

Para nosotros los voluntarios servir más que un deber, se convierte en nuestra forma de vida. En el voluntariado aprendemos, crecemos y nos convertimos en agentes multiplicadores de esperanza en medio de las tragedias y desastres.

Esta callada labor se realiza en el territorio nacional, Mientras los titulares de diarios de circulación nacional, hablan de una Cruz Roja en Crisis, por falta de equipo.

Nosotros los voluntarios podemos decir con autoridad que la crisis institucional se encuentra en la esencia misma de una institución que se ha rezagado en el tiempo.

Lejos estamos de esplendorosos tiempos en que fuimos pioneros en el salvamento acuático, servicios de ambulancias, capacitación y programas de servicio social con niños, jóvenes y adultos mayores.

Basta de improvisar y sobrevivir, se requiere de un genuino interés institucional y estatal. Es necesario proporcionar todos los recursos para poder contar con voluntarios que hayan sido formados apropiadamente y que posean los equipos y recursos tecnológicos que la comunidad se merece.

Para lograr ese apoyo externo, se requiere que nuestra dirigencia cruzrojista tenga credibilidad y que internamente estimule y valore a los voluntarios.

Exigimos una reingeniería total, que se retome el ideal de Dunant y Lady Matilde, que se respete y tome en cuenta a cada uno de los voluntarios y funcionarios a nivel nacional.

No existe una política institucional y estatal para el servicio voluntario.

Nos merecemos todo el respaldo en la noble labor, las entidades del Estado, empresas privadas y sociedad en general tienen mucho que aportar a una sociedad que tanto se merece.

El voluntariado nuestro es de gente común, que no aparece en las publicaciones sociales y su encomiable labor jamás es reconocida por nadie.

El desarrollo personal y profesional de los voluntarios debe ser estimulado con programas de becas, seguros de cobertura hospitalaria y una regulación que formalice esta callada labor al servicio de la humanidad.

Lamentablemente, tengo que concluir con una cita de la obra de Meurant, publicada por el Instituto Henry Dunant hace casi 30 años: ‘... el voluntariado es un acto político al servicio de los poderes establecidos, por tanto lleva en sí un vicio congénito que le hace cómplice del orden o desorden establecido; es la coartada y la buena conciencia de aquellos a quienes aprovecha el estado de las cosas’.

Dicen que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista... tenemos esperanza que los mejores tiempos cruzrojistas están por venir.

Siempre estaremos prestos a socorrer al necesitado en cualquier hora y en cualquier lugar.

*VOLUNTARIO 0344.