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14 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Alto a la violencia doméstica

En la actualidad hay 125 países que cuentan con leyes específicas que penalizan la violencia doméstica; mucho más de los que existían ha...

En la actualidad hay 125 países que cuentan con leyes específicas que penalizan la violencia doméstica; mucho más de los que existían hace una década. Panamá es uno de ellos. No obstante, todavía hay en el mundo más de 600 millones de mujeres y niños que viven en países donde ello no se considera delito, por ende sufren de este tipo de criminalidad en proceso de crecimiento.

La mayoría de las víctimas son mujeres. Tres de cada cuatro sufren diversos tipos de agresiones dentro del hogar, principalmente a manos de hombres de la familia. Cada año miles de niños son atendidos en hospitales, porque han sido víctimas de maltrato por parte de sus padres o algún otro familiar.

Actualmente, 41 gobiernos del orbe se han comprometido a adoptar nuevas medidas concretas contra esta lacra. De hecho, ya 187 gobiernos han ratificado la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer. Igualmente, la violencia sexual está reconocida por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como una táctica deliberada de guerra.

Este tema cobró una extraordinaria importancia luego de la oleada de indignación y protestas mundiales en los últimos meses tras el atentado contra Malala, la chiquilla paquistaní herida por extremistas islámicos por defender el derecho de las niñas a la educación, o la violación y asesinato de una joven estudiante universitaria en la India, a manos de seis infames criminales.

La Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer, se ha reunido en Nueva York, bajo el liderazgo de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, en la búsqueda de la eliminación y la prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, un tema abordado en ese foro por última vez hace una década. ‘El liderazgo político es clave para negociar una hoja de ruta mundial para poner fin a este tipo de violencia’, ha dicho Bachelet al hablar de la necesidad de aprovechar el momento actual, en que hay una clara comprensión de este problema a nivel mundial.

La violencia doméstica o familiar es un tipo perverso de abuso. Implica lastimar física, sexual o sicológicamente a alguien, por lo general a un cónyuge, un hijo u otro familiar. La violencia doméstica comenzó a tematizarse como problema social grave a comienzos de los años 60, cuando autores describieron el Síndrome del Niño Golpeado.

Este tipo de delito forma parte de la violencia generalizada que se vive en el mundo. Algunas de sus causas son la pérdida de valores éticos y morales, y el aumento del consumo de alcohol, drogas y problemas socioeconómicos, que nos agobian a nivel global.

Los tipos de violencia doméstica y de género muchas veces no se consideran como delitos, porque muchos creen que los golpes, los gritos y las amenazas son una forma ‘natural’ de ‘corregir’ o ‘educar’ en el entorno de la familia. No existe una víctima típica. Ocurre entre personas de todas las edades. Afecta todos los niveles de ingresos y de educación.

Panamá no escapa a esta triste realidad. Es difícil conocer con exactitud la incidencia de la violencia doméstica. Los casos de violencia doméstica se han incrementado en los últimos años, según cifras del Ministerio de Seguridad. En 2011 se registraron 4,689 casos, lo que supuso una tasa de 160 por cada cien mil habitantes. En 2012 dicha cifra disminuyó a 3,498 hechos, para una disminución de 24%. Los distritos de David y Arraiján tienen tasas más altas de comisión de este delito, con 173 y 132 casos por cada cien mil habitantes.

Expertos consideran que estas cifras son minimizadas, ya que muchos incidentes de violencia no son denunciados a las autoridades por temor de las víctimas y quedan en la cifra negra de los crímenes impunes. Ello es por la desconfianza de que no se garantiza la protección benefactora, a pesar de las 14 medidas legales de protección y alejamiento existentes, lo que es un significativo avance, pues no se contemplaban antes.

Los medios de comunicación y las redes sociales juegan un rol importante en la difusión de mensajes de motivación para denunciar los casos de violencia y abuso intrafamiliar ante las autoridades respectivas.

Las consecuencias de los hechos de violencia son variadas. Pueden ser leves o graves, pero siempre resultan traumáticas. Incluyen desde desintegración familiar a lesiones físicas permanentes; pueden sufrir emocionalmente de depresión, ansiedad o aislamiento social. También terminan en serias heridas y en múltiples casos en la muerte de la víctima.

¡Cuántas mujeres angustiosamente fallecieron con la boleta de protección en la mano, sin una intervención policial para protegerlas!

Hace 43 años me vi involucrado en un caso de violencia doméstica al cumplir con mi deber como miembro de la Fuerza Pública, en defensa de una madre y su hija amenazadas de muerte por un marido celoso, luego de éste haber herido con una bayoneta a quienes tratamos de detenerlo, lo que condujo finalmente a su lamentable muerte.

Ese día, al proteger a esa familia, tal vez me adelanté a la historia, al evitar un hecho de violencia doméstica, misma que aún sigue afectando a nuestro país. Como sociedad necesitamos poner un alto a la violencia en todas sus manifestaciones. Debemos proteger de un fin trágico especialmente a las víctimas más vulnerables. Ojalá lo logremos sin pérdida de tiempo.

ABOGADO.