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19 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Unificar la oposición

S e están multiplicando esfuerzos, detrás del telón político, que apuntan hacia una concertación de las fuerzas opositoras para enfrenta...

S e están multiplicando esfuerzos, detrás del telón político, que apuntan hacia una concertación de las fuerzas opositoras para enfrentar electoralmente al régimen de Ricardo Martinelli. Porque es iluso pensar que sin una amplia alianza opositora podrá sacarse del poder al martinellismo, que está moviendo sus hilos para mantener fraccionados a sus adversarios y asegurarse el continuismo.

Se requiere desprendimiento y generosidad ante el momento extraordinario que vive el país. Es ineludible actuar con sensatez, con apertura, para hallar un camino pacífico de solución a los intrincados y complejos problemas de una sociedad en evidente descomposición.

‘Esto nos induce a una amplia comunicación social, a un diálogo multiclasista, con lo cual se derriban murallas de separación, compartimientos estancados, sectarismos y dogmatismos’, dijo recientemente en la celebración de la fiesta anual del Partido del Pueblo, el dirigente de ese colectivo, Moisés Carrasquilla.

En el evento, que congregó a un arcoíris político y social, Carrasquilla invitó a desarrollar la suficiente comprensión y empatía y proponerse la voluntad de caminar juntos hacia un Panamá mejor, tan necesario y deseado por el colectivo social. ‘Son reales las posibilidades de crear una fuerza patriótica, que salve al país de la catástrofe política y social que oscurece el horizonte’, resaltó.

El vicepresidente y líder del panameñismo, Juan Carlos Varela, presente en el acto, reaccionó favorablemente. ‘Solo la unidad de los sectores populares y democráticos puede crear la fuerza capaz de derrotar políticamente a Martinelli y sacarlo del poder. Esa es una urgencia nacional y creemos en la capacidad del pueblo para alcanzar esos propósitos’, afirmó.

Milton Henríquez, presidente del Partido Popular, quien estaba entre los asistentes, estimó que ‘ante los riesgos por los que atraviesa la democracia, deben hacerse a un lado las diferencias de grupos y sumar a la gente que quiere este país, porque lo importante es entenderse y salvar la democracia’.

‘Lo que las distintas tendencias tienen en común es la preocupación por el país y deben crearse espacios para buscar encuentros, estimular el debate y buscar la unidad de acción’, opinó el candidato presidencial independiente Juan Jované, que también se encontraba entre los asistentes.

La plataforma común ya la estructuró en junio pasado el Frente por la Defensa de la Democracia (FDD). La tarea es lograr la convergencia de las distintas corrientes políticas y sociales. En el caso del PRD existe el mandato del Congreso Extraordinario de febrero del 2011 para crear un Frente Amplio de Oposición Nacional, con todas las fuerzas representativas de la sociedad, a fin de luchar políticamente contra Martinelli.

Hasta el momento, Juan Carlos Navarro y la dirigencia del PRD han desconocido ese mandato. Sus objetivos parecen apuntar en otra dirección.

La cosecha de votos en las primarias —unos 150,000 de un universo de medio millón de miembros— si bien le dieron el triunfo, dejan como mensaje que no tiene alineadas tras de sí a todas las bases del PRD. Además, el haber dividido las primarias, es un ingrediente que no contribuye a la unidad del partido. En nombre de una alianza desconocida no habrá primarias para diputados en 14 circuitos. Navarro tratará, al mismo tiempo, de imponer sus candidatos a diputados, representantes y alcaldes. Por allí se desliza la falta de respeto, la ausencia de consulta con una membresía que resultará afectada por decisiones en las que no fue tomada en cuenta.

Si eso sucede dentro del PRD, está por verse cuál será su conducta extrapartidaria. Para devolverle la tranquilidad al país debe plantearse un nuevo modelo de relaciones en el que el consenso sea la carta de presentación ante el colectivo social.

Si se toman como ciertas las palabras de Navarro al proclamarse ganador de las primarias del PRD, podría pensarse en que es posible un acuerdo nacional que incluya a todos los sectores que rechazan el clientelismo, la compra de conciencias y que no aceptan que el nuevo Panamá sea una suscripción de complicidades con la mafiocracia que está descarrilando el país.

Si desde distintos frentes se están arrimando esfuerzos para unificar a la oposición, Navarro debería interpretar los tiempos por los cuales se enrumba la sociedad panameña y demostrar con hechos que un Panamá unido es posible con inclusión, justicia social, decencia y con un combate frontal a la corrupción y la inmoralidad.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.