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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Plataforma de servicios: clave para el desarrollo nacional

La crisis internacional que se inició en 2008, y que persiste en algunos países desarrollados, fue aprovechada por estos mismos países p...

La crisis internacional que se inició en 2008, y que persiste en algunos países desarrollados, fue aprovechada por estos mismos países para arreciar la presión sobre los llamados paraísos fiscales, exigiendo mayor transparencia y el establecimiento de un sistema efectivo de intercambio de información tributaria. Paradójicamente, es justamente en algunos de esos países en donde la falta de transparencia, y una férrea vigilancia de parte de sus reguladores lo que desencadenó la peor crisis económica y financiera en casi cien años.

Panamá, a partir de septiembre de 2009 lanza una estrategia nacional en relación a su plataforma de servicios internacionales y financieros con los siguientes objetivos: (1) fortalecer el continuo desarrollo de la plataforma de servicios internacionales y de atracción de capital extranjero, promoviendo la integridad y competitividad de estos servicios; (2) promover y defender el buen nombre del país; (3) lograr acuerdos que representen ventajas económicas para Panamá; y (4) excluir a Panamá de las listas discriminatorias por motivos tributarios, eliminando la noción de que Panamá es un paraíso fiscal.

Entre las acciones definidas en esta estrategia, para asegurar el cumplimiento de estos objetivos, es necesario adoptar medidas que promuevan mayor transparencia en las actividades económicas de servicios. Estas medidas que requerimos tomar como Nación, pensando en el beneficio de la mayoría y no de una minoría, incluye lo que hoy se debate: la inmovilización de las acciones al portador.

No es una tarea nueva ni sorpresiva. En el año 2001, cuando Panamá forcejeaba con organismos internacionales y países que calificaban a Panamá como paraíso fiscal —y el país era incluido en listas discriminatorias—, las evaluaciones realizadas por dichos organismos y algunos de los países que discriminaban en contra del buen nombre de Panamá, indicaban que sin que el país tuviera un sistema de trazabilidad efectivo de las acciones al portador, estas podían ser utilizadas por buenos y malos; estos últimos, para esconder capital proveniente de la evasión fiscal, entre otros. Además, las evaluaciones internacionales relacionadas con el blanqueo de capitales apuntaban —y todavía hoy lo hacen— a que el país debería tomar medidas para aumentar la transparencia en el uso de las acciones al portador, y así colaborar aún más en la lucha contra este delito. En abril de 2002, cuando el país se compromete a introducir cambios en su plataforma de servicios sujeta el trato equitativo y no discriminatorio, el tema de la trazabilidad del beneficiario final de las acciones al portador estaba incluido en dicho compromiso.

A partir de 2009, y bajo un contexto internacional que nos exige a todos los que pretendemos participar en la oferta de servicios financieros e internacionales de mayor transparencia y un nivel alto de cooperación en materia de intercambio de información, Panamá ha logrado importantes avances, entre ellos: 1) Restablecer la participación de Panamá en las discusiones globales sobre transparencia e intercambio de información tributaria, a través del Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información Tributaria (foro donde hoy participan cerca de 120 jurisdicciones); 2) establecer la credibilidad de nuestro país frente a la comunidad internacional en asuntos relacionados con la asistencia en materia tributaria; 3) establecer contacto, acordar, negociar, concluir y firmar acuerdos para evitar la doble tributación con Italia, México, España, Holanda, Barbados, Países Bajos, Francia, Singapur, Corea, Bélgica, República Checa, Israel, Luxemburgo, Reino de Bahréin, Emiratos Árabes, Irlanda, Portugal, y Qatar. También, se concluyeron negociaciones para lograr acuerdos de intercambio de información con los Estados Unidos de América, Canadá, Alemania, y el grupo de países nórdicos; 4) establecer la Subdirección de Tributación Internacional, su organización y procesos de negocios, y el inicio de actividades de esta dirección en cumplimiento con los compromisos de Panamá en materia de intercambio de información tributaria; 5) Defender los intereses nacionales frente a los retos internos y externos.

A falta de argumentos de peso, algunos que se oponen se valen de artimañas, medias verdades, y ataques personales, para defender lo indefendible, argumentando un falso nacionalismo que compromete la viabilidad misma del sistema de servicios internacionales y financieros. Es importante que el debate de altura no se pierda, aun cuando las opiniones sean opuestas.

Lo cierto es que la mayoría de nuestros competidores ya han realizado los cambios para ajustarse a los nuevos estándares internacionales. Con los cambios implementados hasta ahora, Panamá cuenta con nuevos y modernos instrumentos para promocionar los servicios de nuestra plataforma internacional y financiera —que van más allá de la venta al por mayor de sociedades anónimas en el extranjero (usualmente vendidas a intermediarios), cuyos agentes residentes usualmente terminan desconociendo quiénes son los beneficiarios reales de dichas sociedades. La inmovilización de las acciones al portador establece un sistema de trazabilidad de las acciones emitidas al portador, que puede ser accedido solo si se ha establecido un proceso de investigación por parte de las autoridades tributarias.

Por consiguiente, y confiando que las autoridades sabrán entender que los cambios que se vienen impulsando son esenciales en un nuevo contexto global, y que si pretendemos mantenernos como un centro de servicios internacionales y financieros serio y competitivo tenemos que acogernos a los nuevos estándares internacionales en materia de transparencia e intercambio de información efectiva, implementando políticas públicas alrededor de dicha plataforma de servicios que nos permitan competir de forma transparente.

Los retos futuros incluyen temas también escabrosos como los acuerdos multilaterales de intercambio de información, el intercambio de información automático (como lo es FATCA), los registros contables y los acuerdos regionales, entre otros; como ha sido la implementación de los cambios hasta ahora, estos temas deberán ser discutidos y analizados a profundidad en su momento, y Panamá tendrá que decidir el camino a seguir —con las consecuencias de dichas decisiones.

Nos guste o no, los estándares internacionales han cambiado a partir de 2008 y Panamá no puede pretender, bajo la excusa de un falso nacionalismo, excluirse de esta discusión e implementación de políticas que alcancen dichos estándares —si pretendemos convertirnos en un verdadero centro financiero para la región latinoamericana. Confío en que Panamá continuará tomando las mejores decisiones basadas en los reales intereses nacionales.

EXVICEMINISTRO DE ECONOMÍA.