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11 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La esperanza no se debe perder

El Mundo entero católico y no católico celebró el anuncio de la elección del nuevo PAPA y más cuando se conoce su origen LATINOAMERICANO...

El Mundo entero católico y no católico celebró el anuncio de la elección del nuevo PAPA y más cuando se conoce su origen LATINOAMERICANO, motivo suficiente para pensar que esta parte del mundo ha recibido una nueva bendición del Señor, que nos da esperanza en que es posible tener mejores tiempos para todos.

Hoy, cuando muchos están convencidos de que NADA cambiará en sus vidas, en la sociedad en que viven, en los gobiernos de su país, la llegada del nuevo PAPA, es una buena señal de que sí son posibles los cambios; muy pocas personas esperaban la elección del padre Jorge Mario Bergoglio como el PAPA FRANCISCO, en reemplazo del PAPA Benedicto XVI, con características y cualidades muy humildes, que nos dejan una luz de esperanza de que será posible acercar las distancias que hoy separan a los seres humanos, en especial a los latinoamericanos.

¡En Panamá!, que estamos sumergidos en una incredulidad, desconfianza, ante todo lo que puede significar cambios reales y verdaderos de mejores días para las mayorías de sus habitantes, pueden comenzar a pensar que llegó una esperanza, que puede crear la influencia suficiente sobre nuestros gobernantes de esta parte del mundo, para que la distribución del bien humano llegue a las mayorías, que hoy se debaten por un transporte por lograr llegar temprano a sus hogares, centros de trabajo, garantías de no ser agredidos por el crimen doméstico, lejos de conflictos violentos internacionales, falta de justicia legal, social salarial y laboral, mejores condiciones de servicios de salud y educación, como mejores condiciones de vivienda, acceso equitativo a la tierra, al agua y el respeto a los derechos humanos entre muchas otras esperanza que tenemos, que aspiramos sean respetadas por los diferentes gobernantes que dirigen los destinos de nuestro país desde los últimos 23 años.

Los ciudadanos tenemos tanta esperanza, que no dudamos que el tiempo, como la participación directa de la población, es fundamental en la lucha por alcanzar nuestros mejores días. Es por ello que vemos con mucha alegría la llegada del PAPA FRANCISCO, en tiempos en que todos esperamos ajustes en los liderazgos que conducen a una de las iglesias más grandes del mundo, que tendrá sus impactos sobre sus seguidores católicos en todas las regiones del mundo, donde los católicos celebran su Semana Santa con mucho respeto y esperanza de que ilumine las mentes y corazones de sus dirigentes políticos del gobierno, para que cumplan con sus responsabilidades a favor de las mayorías y no de unos cuantos privilegiados, como en todas partes del mundo.

Los políticos domésticos, que hoy pretenden dirigir en el próximo quinquenio el gobierno nacional, deben analizar en profundidad los mensajes esperanzadores que la mayoría de los ciudadanos estamos recibiendo en estos momentos, ya que si se resisten a dejar de MENTIR como forma de vida, por alcanzar un objetivo personal, para satisfacer metas personales y familiares, estarán desaprovechando una oportunidad más de pasar a la historia, como hizo el PAPA FRANCISCO, quien dio a sus cardenales, en su primera homilía la ruta a seguir para lograr los objetivos que ellos deben cumplir en su evangelización como es: El CAMINO, EL EDIFICAR y LA CONFESIÓN, todo en la dirección del camino del Señor desde la Iglesia, es así que nosotros también podemos tener nuestra ruta honesta, si como ciudadanos elegimos algo distinto a lo que tenemos ahora.

El futuro es en especial de aquellos que llegaron después de nosotros a la vida, me refiero a los JÓVENES, que componen un segmento importante en la sociedad panameña y son la mayoría, que hoy vive de espaldas a su realidad que se debate entre el DINERO y la ÉTICA, por sobrevivir entre un modelo de vida que está dominada por la avaricia como forma de convivir en la sociedad.

Por las deformaciones de conducta introducidas por un mal entendido desarrollo sin condiciones humanas de fondo para las mayorías; sin embargo, serán ellos los principales portadores de esta esperanza, ya que del impacto alcanzado en sus formas de pensar dependerán sus decisiones de quienes serán los nuevos dirigentes públicos en nuestro país.

La ESPERANZA no se debe perder, pues son posibles mejores días, si asumimos nuestras responsabilidades personales y dejamos de pensar que serán otros los que nos resuelvan nuestras necesidades individuales y colectivas. De nuestra participación efectiva y colectiva dependerán los días que nos faltan por alcanzar una mejor forma de vida para todos y por el bien de las mayorías.

INGENIERO Y MILITAR RETIRADO.