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28 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Basura... Una opinión

‘ La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos’, Parménides de Elea.

‘ La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos’, Parménides de Elea.

A raíz del ‘incendio’ del relleno sanitario de Cerro Patacón, con la consecuente contaminación del aire y seria afectación a los residentes de la capital y más allá, algunas autoridades plantearon la posibilidad de mano criminal, porque ¡‘muchos pepenadores derriten cobre, queman llantas para sacar alambre y otros hasta preparan allí sus alimentos’! De haber tenido una pizca de vergüenza habrían ofrecido disculpas y sobre todo renunciado a sus cargos, pero no, lo más fácil es endilgar la culpa a terceros.

Pero eso no es lo peor, porque el ciudadano común suele creer que el problema de la basura se resuelve con que alguien la recoja, y en consecuencia, solo cuando se acumula nos limitamos a protestar hasta que se la lleven, y mientras más lejos, mejor; desconociendo la complejidad del problema y pretendiendo evadir la responsabilidad que compartimos como generadores de desechos.

Según datos oficiales, la tasa de crecimiento poblacional en el 2000 fue alrededor del 2%, y en el 2001, el volumen de desechos generados en el país fue de aproximadamente ¡1,500 toneladas diarias! Desde Chame hacia el interior, casi la totalidad de los vertederos, que además son a cielo abierto, están próximos a las zonas de los manglares, playas ríos, quebradas, donde empieza la cadena biológica; vertederos que son fuente de contaminación ambiental, porque generan humo, a consecuencia de combustión espontánea, ya que la degradación de la materia orgánica genera gas metano, pero además, porque son criaderos de roedores, moscas y otros insectos, responsables de la transmisión de diversas enfermedades.

Estos vertederos, en un país con alta precipitación pluvial y sin drenajes colaterales, generan un percolado o lixiviado, altamente tóxico por su composición química, que incluye metales pesados; que se vierte a los manglares, donde tiene lugar la reproducción de buena parte de la fauna marina o sea, que estamos tirando los peores desechos al área de riqueza y dada la configuración geográfica y las corrientes del Golfo, éste funciona como una gigantesca batidora de lixiviados. Y si además, como ocurrió en Chame, y sigue ocurriendo en otros puntos, que destruimos los manglares, el daño es mayor, porque estas plantas, además, son los mejores fijadores de dióxido de carbono.

Cuántos demagogos promovieron la descentralización de los municipios, con el supuesto fin de ‘dotarlos de un instrumento idóneo para planificar el desarrollo, combatir la pobreza y modernizar el Estado’. Proponiendo ‘la transferencia de recursos para atender los problemas en base a prioridades’. Sin embargo, a pesar de la gravedad y magnitud del problema de los desechos sólidos; ¿cuántas privatizaciones hicieron y siguen haciendo? ¿Por qué, mientras prometían fortalecer la administración municipal, delegaron una de las principales funciones, como es la de garantizar la salud pública?

El manejo racional de la basura es fundamental para el saneamiento ambiental, determinante a su vez de la salud pública. El Artículo 118 de la Constitución Nacional establece que: ‘es deber fundamental del Estado garantizar que la población viva en un ambiente sano y libre de contaminación, en donde el aire, el agua y los alimentos satisfagan los requerimientos del desarrollo adecuado a la vida humana’.

Lamentablemente, la prioridad de los gobernantes pareciera ser el servirle al capital financiero internacional y promover el clientelismo electorero, por eso, manteniendo la costumbre, a espaldas de la ciudadanía han estado negociando la contratación de un consorcio español el manejo de la basura de la ciudad capital y se desviven por entregar el resto de las acciones de la empresa telefónica.

Salud pública, medio ambiente y desarrollo sostenible, son conceptos interdependientes, además, el Estado debería invertir en salud, el problema es que las decisiones importantes provienen de Washington.

Las protestas públicas por el problema de la basura en Arraiján, Penonomé, Chitré y tantas otras poblaciones no son parte de ninguna campaña sucia.

En consecuencia, parece absurdo que no habiendo presentado, siquiera, una alternativa para resolver racional e integralmente el manejo de los desechos sólidos, ahora nos prometan resolver los problemas nacionales... La ciudadanía, sobre todo los electores, sabemos que basura son las promesas de los expertos en el arte de engañar... ¿Usted qué opina?

MÉDICO.