Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

De las crisis y sus soluciones

Como sociedad estamos sometidos a una serie de eventos, algunos planificados y otros que han surgido de improviso, los cuales de una u o...

Como sociedad estamos sometidos a una serie de eventos, algunos planificados y otros que han surgido de improviso, los cuales de una u otra manera nos han afectado en nuestras actividades de todos los días. La crisis del transporte, la falta de sitios de recargas para las tarjetas del Metrobús, el incendio de Cerro Patacón, las mejoras viales que generan severos tranques, los accidentes en la carretera del puente Centenario casi todos los días, las quejas constantes por la falta de atención en los hospitales de la Caja del Seguro y otras, nos alteran emocionalmente,

De alguna manera, todos hemos padecido la falta de organización, planeamiento y ejecución de la transformación en el sistema de transporte masivo. Hace dos años, se nos vendió la idea de que a medida que desaparecieran los Diablos Rojos, el sistema rápido, confiable y seguro de la empresa Mi Bus, podríamos sentirnos casi a nivel de los habitantes de las naciones de primer mundo.

Pero todo resultó en una mera ilusión, que nos llevó a pensar en algunos momentos, que los peligrosos diablos rojos, eran en la práctica mucho mejores que la flota nueva y moderna que opera la concesionaria colombiana. Ante la falta de organización y ante la negativa de asignar mayor cantidad de unidades a las horas pico, en los sitios de afluencia masiva de pasajeros, todo se volvió un ‘despelote’, que generó traumas a todos los niveles.

Hasta los empresarios tuvieron que mostrarse compasivos con sus empleados, a los que toleraron su presencia con minutos y hasta horas de retraso. Los estudiantes quedaron pagando el precio de adultos, perdiendo la garantía que brindaba el colapsado servicio de los diablos rojos. Los ancianos, jubilados, señoras embarazadas, jamás han sentido la oferta de puestos seguros destinados solo para esos grupos de la sociedad.

Y si le sumamos a la mala organización, la incapacidad de la empresa Sonda para mantener el volumen de recargas y de centros para adquirir las tarjetas de embarque, tenemos que valorar, que estuvimos a punto de padecer una situación convulsiva entre los que recibimos el mal servicio y los directivos de esas empresa, quienes han sido incapaces de rediseñar sus planes operativos a favor de quienes tenemos por obligación que transportarnos en sus unidades.

Hay que mencionar que el único funcionario que ha tenido la gallardía de pedir disculpas por el mal servicio en el transporte público ha sido el propio presidente de la República, Ricardo Martinelli. Ni un directivo de las empresas colombianas, ni nadie, ha tenido la entereza de hacerlo, frente a las muchas y graves afectaciones que padecimos en esta etapa de implementación de Mi Bus.

Los directivos de Mi Bus, nos quieren seguir vendiendo ilusiones. Cada vez que se presentan en los medios de comunicación, lo hacen como mansos corderitos e insisten en querer mantener un sistema operativo que les funcionó en Colombia, pero que por las características de nuestro país, no pueden resultar favorables. Hay que tomar en cuenta que nos encontramos en una etapa de reconstrucción y rediseño de la red vial en la capital, donde se invierten millones de dólares en ampliar las estructuras de rodamiento de manera que crezca a la medida de la entrada en circulación de casi 60,000 nuevos autos por año al parque automotor.

Entre los muchos privilegios que reciben los dueños de ambas empresas podemos mencionar: el Estado subsidia 0.32 centavos por pasajero, se les brinda combustible exonerado, pagan B/.10.00 anuales por cada placa de las unidades, pueden traer equipos y piezas libres de impuestos, les hacen las paradas, les compran los patios y les brindan otras ventajas. La empresa Sonda, que es la responsable (diría mejor que es la irresponsable) de la debacle actual en el transporte, parece pasar ‘agachada’ ante las autoridades quienes no les han impuesto ninguna sanción pecuniaria ni la han obligado a variar su plan de funcionamiento. Aquí debiera haber una fuerte sanción impuesta por la ACODECO, por las afectaciones que ha generado.

Ojalá la postura enérgica del presidente de la República y el monitoreo que hace la ATTT rindan los resultados a corto plazo que todos aspiramos. No es cuestión de una cuña con buena música y un jingle pegajoso, al final lo que se quiere es un servicio moderno, cómodo, confiable y seguro.

PERIODISTA.