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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Fin al estatus quo en el Sahara

Cuando el presidente de Francia, Francois Hollande, enzalzó antes las dos cámaras del parlamento a un Marruecos ‘que cada día da pasos d...

Cuando el presidente de Francia, Francois Hollande, enzalzó antes las dos cámaras del parlamento a un Marruecos ‘que cada día da pasos decisivos hacia la democracia’, recibió una cerrada ovación. Marruecos, añadió, ‘controla su propio cambio, algo que no siempre sucede en la región, gracias al empeño reformador del rey Mohamed VI’. Países vecinos como Túnez y Egipto enfrentan inestabilidad en sus procesos democratizadores, mientras que Argelia ha frenado sus reformas y está lejos de poner en vigencia una nueva constitución.

Hollande destacó, además, las mejoras a los derechos de las mujeres, el pluralismo político y la libertad de expresión de que goza Marruecos. Francia ha reconocido en forma consistente las medidas marroquíes para la promoción y protección de los derechos humanos en el conjunto de su territorio.

Pero los aplausos más nutridos —según reportaron agencias internacionales de noticias— los recibió Hollande cuando hizo una encendida defensa de la propuesta marroquí para una autonomía en las provincias del sur, que conforman el Sahara Occidental. ‘Es una base seria y creíble’, destacó. Actualmente, debido a ‘la crisis del Sahel es aún más urgente acabar con esta situación de conflicto’, añadió.

‘Desde que París inició en Malí la operación Serval, su principal aliado diplomático norafricano ha sido Rabat’, informó el diario madrileño El País. Se refería a la operación militar emprendida por Francia para desalojar a bandas terroristas que ocuparon extensos territorios al norte de Malí, parte de la región del Sahel, que conforman también Mauritaria, Níger, Chad y Sudán. La zona ha sido refugio de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda, que representan focos de inestabilidad a pocas horas de la costas europeas.

La preocupación de Hollande ha sido reflejada también por Christopher Ross, enviado personal del secretario general de la ONU para el Sahara Occidental, quien declaró recientemente que la solución al conflicto es ‘más urgente que nunca’, dada la inestabilidad en la región del Sahel.

Mohamed VI recibió la semana pasada a Ross, a quien reiteró que el proyecto de autonomía presentado por Marruecos ‘es una solución abierta y creíble capaz de poner fin al conflicto’. Subrayó, además, ‘la plena cooperación de Marruecos en los esfuerzos de la ONU’, lo mismo que ‘su firme voluntad para ir hacia adelante en la búsqueda de una solución justa y realista’.

El monarca llamó a las otras partes, en este caso Argelia y el Frente Polisario, a mostrar también un ‘espíritu de compromiso y apertura similar’ al de Marruecos. Destacó, asimismo, los trabajos realizados por el Consejo Económico, Social y Medioambiental para establecer un modelo de desarrollo integral para las provincias del sur marroquí. Un Consejo Nacional de los Derechos Humanos es el organismo encargado de garantizar su respeto en el Sahara marroquí.

Mohamed VI ha mantenido el rumbo fijado por el Consejo de Seguridad de la ONU, en el caso del Sahara, con el propósito de lograr una solución a través de una negociación política que sea mutuamente aceptable por las partes involucradas. Con ese objetivo ha empleado los medios a su alcance para poner fin a esa disputa geopolítica y a la tragedia humanitaria que significa la permanencia en campamentos en territorio argelino de unos 80,000 refugiados, donde le son violados sus derechos humanos.

En un reciente artículo publicado en El País, Youssef Amrani, ministro encargado de Asuntos Exteriores, escribió que el actual ‘estatus quo no es solamente inaceptable, sino que representa un serio riesgo para la región del Magreb y más allá’.

‘Ya no podemos permitirnos mantener esta región en tal incertidumbre que acabaría empeorando las vulnerabilidades existentes. Urge, por tanto, evitar que nuevos factores de violencia se apoderen de la situación causando aún más tensiones’, añadió.

En ese contexto, Marruecos ha asumido en forma voluntaria y plena sus responsabilidades en el tema del Sahara y ha ofrecido una respuesta constructiva a través del estatuto de autonomía, reconocido por las siete últimas resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

La propuesta de autonomía es la iniciativa llamada a acabar con la inmovilidad y el estancamiento en un proceso que tiene carácter irreversible. Si se enfoca con realismo, pueden encontrarse acomodamientos, concesiones mutuas y poner en práctica una genuina voluntad política para renunciar a posiciones extremas que son las que mantienen el actual estatus quo.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.