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22 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

El reto del papa Francisco

Con la renuncia del papa Benedicto XVI, evento que no ocurría desde hacía casi seis siglos. El Vaticano se encaminó a la escogencia del ...

Con la renuncia del papa Benedicto XVI, evento que no ocurría desde hacía casi seis siglos. El Vaticano se encaminó a la escogencia del nuevo papa, evento realizado, bajo la responsabilidad del Colegio de Cardenales en la capilla Sixtina en Roma, Italia. La Iglesia Católica fue tomada por sorpresa, por la renuncia del sumo pontífice anterior. El cónclave se vio forzado por la presión del tiempo en la escogencia del nuevo papa, por la proximidad de la principal fiesta de los Cristianos-Católicos: La Semana Santa.

Después de algunos días de deliberaciones y antes las expectativas del mundo, sale humo blanco, signo de que se ha escogido al nuevo papa. Saliendo electo el cardenal Jorge Mario Bergoglio de nacionalidad argentina, pero de raíces italianas, quien toma el nombre de FRANCISCO, en honor a san Francisco de Asís. Un hombre jovial, carismático, pero de carácter firme, que con sus primeras palabras de inmediato a revolucionado la raíz misma de la Iglesia Católica. Ha habido mucho entusiasmo por su escogencia, en muchas partes del globo terráqueo, sobre todo en América, toda vez que es el pri mer papa de este continente.

Su primer mensaje al mundo ha caído muy bien, porque de inmediato marcó la postura de su pontificado, de que la Iglesia es para el servicio de los pobres, sobre todo en estos tiempos, donde la cultura del consumo y el relajamiento de los valores está erosionando los cimientos mismos de la institución que es la base de la sociedad: la familia.

Por eso el advenimiento del papa Francisco trae rayos de esperanza, para lograr un mundo más justo y más humano, donde el neolibe ralismo voraz, estructurado de manera maqueavélica por las corporaciones financieras y políticas de orden mundial y sus adláteres locales, mantienen sometidas a, por lo menos, la mitad de la población a vivir en pobreza y extrema pobreza, por el egoísmo y la ambición de quienes ostentan el poder, porque son insaciables como el minutauro.

Por eso es bienvenida la voz del pastor Francisco, y oportuno su pronunciamiento, enfático en defensa de los desposeídos, principalmente en el continente africano y americano donde se concentra un número significativo de pobres, muchos de ellos católicos. Y en donde la desigualdad social se afinca en países como Brasil y Panamá, líderes reprobados en esta asignatura, lo que debe ser motivo de vergüenza y remordimiento de conciencia para sus promotores.

Porque la pobreza a la que el papa Francisco se refiere tiene su génesis en la discriminación social, a la que es sometida la población, lo que se refleja en la práctica, en acciones concretas, por la falta de solidaridad humana y la promoción de políticas públicas inicuas, que no permiten a los feligreses encontrar un trabajo digno y llevar una vida decorosa. Pero también los países del tercer mundo tienen que pagar las consecuencias de un desarrollo tecnológico desenfrenado e irresponsable, que está llevando a la destrucción del planeta, producto de los rigores del cam bio climático. Entre los que podemos mencionar el efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono y el descongelamiento de los casquetes polares, entre otros. Todo ello promocionado por los países del primer mundo.

Pero el papa Francisco también tiene grandes retos a lo interno de la propia Iglesia Católica, que implican escuchar y hacerle justicia a las víctimas de las múltiples acusaciones de pedofilia y pederastia que se han destapado a nivel mundial y devolverle la fe y credibilidad a una de las pocas instituciones que todavía goza de credibilidad en buena parte del mundo.

La llegada del sumo pontífice Francisco es muy importante, porque su investidura le da equilibrio y estabilidad a la paz del mundo, en estos tiempos, donde los tambores de guerra se escuchan por doquier.

DOCENTE-ESCRITOR.