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02 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El nervio de la compasión

El nervio vago es un conjunto de nervios que se origina en la parte superior de la médula espinal. Éste activa diferentes órganos en tod...

El nervio vago es un conjunto de nervios que se origina en la parte superior de la médula espinal. Éste activa diferentes órganos en todo el cuerpo, tales como el corazón, los pulmones, el hígado y los órganos digestivos. Cuando se estimula, produce esa sensación de expansión caliente en el pecho, por ejemplo, cuando nos conmueve la bondad de alguien o cuando apreciamos una hermosa pieza musical. Es por ello, que a menudo se le llama ‘El nervio de la compasión’, porque ayuda a crear esas ‘ondas calurosas’ que sentimos cuando nos dan un abrazo o nos conmueve algo.

El neurólogo Stephen W. Porges de la Universidad de Illinois, en Chicago, sostiene que el nervio vago o ‘el nervio de la compasión’ además, estimula ciertos músculos en la cavidad vocal, permitiendo la comunicación. Reduce la frecuencia cardíaca; y, está estrechamente relacionado con las redes de receptores para la oxitocina, un neurotransmisor implicado en la confianza y el vínculo maternal.

La psicóloga Nancy Eisenberg de la Universidad del Estado de Arizona ha encontrado que los niños con una línea de base de alta actividad en el nervio vago son más cooperativos y propensos a dar. Esta área de estudio es el comienzo de un nuevo y fascinante argumento sobre el altruismo: una rama de nuestro sistema nervioso evolucionado para dar soporte a tal comportamiento.

Y, así en muchos otros aspectos el nervio vago respaldado por estudios científicos ha de ayudar en la salud en general, en la longevidad y en el envejecimiento. También se asocia con sentimientos de cuidado y de la intuición ética de que los seres humanos de diferentes grupos sociales en común e incluso contradictorios comparten una humanidad común. Hemos encontrado que las personas que tienen alta activación del nervio vago en un estado de reposo son propensas a sentir emociones que promueven el altruismo, la compasión, la gratitud, el amor y la felicidad y, que el asiento de la compasión es en realidad biológico y necesario para la supervivencia.

Los grandes líderes espirituales y religiosos y todo aquel que sigue las enseñanzas de Dios, señalan que los humanos como animales sociales, no podemos sobrevivir solos. Si fuésemos solitarios no existirían los pueblos, las ciudades. Y todo aquel que carece de vivir en un entorno cooperativo, y de sentido de responsabilidad y del bien común actúa en contra de la naturaleza humana y para que el género humano sobreviva, es necesario el sentimiento de fraternidad y solidaridad.

El amor y la compasión son la verdadera base del perdón. Hay quienes dicen ‘Amo a Dios’ y no dan muestras de un amor sincero hacia los demás. El amor es la actitud de desear ayudar a los seres sensibles a ser felices y la compasión es el deseo de que los seres sensibles se liberen del sufrimiento. El que es realmente compasivo o tiene desarrollado el nervio de la compasión, es piadoso hasta con sus enemigos. El desarrollo de la compasión y la sabiduría para hacer frente a las condiciones de vida desfavorables es la verdadera clave de los principios humanos y uno de esos principios es a través del cultivo de nuestras mentes y corazones con prácticas positivas para el bien de un pueblo, para el bien de la humanidad.

Ligo lo anterior con las motivaciones que llevan a las personas a ser candidatas a cargos electivos. La pregunta es y basada en lo anterior: ¿Cuántos de los candidatos a puestos de elección tienen activo el ‘nervio de la compasión’? ¿Cuáles son realmente sus motivaciones para lanzarse a una candidatura? Las motivaciones humanas son complejas y no pueden esquematizarse superficialmente. En cada decisión hay un conjunto de elementos que interactúan entre sí. Que a veces se potencian y a veces se contradicen. Un conjunto de elementos que también forman parte de la decisión de lanzar una candidatura.

Hay tres tipos de motivaciones que llevan a una persona a ser candidata a algún puesto electivo: 1.- Motivaciones políticas propiamente dichas. Son los que generalmente se comunican cara a cara con el electorado de manera coherente y sin esconder nada. Un candidato con ideología y visión de los problemas más importantes que hay que resolver, así como con ideas viables para resolverlos. Donde el candidato tiene bien definido y formado el ‘nervio de la compasión’. 2.- Motivaciones conscientes o semiconscientes, que van más allá de la política, que pueden ser pensadas por la persona, a veces habladas con su círculo familiar o amistoso, muchas veces fantaseadas... y que, por lo general, no son acogidas por el electorado. 3.- Motivaciones inconscientes, desconocidas hasta para el propio candidato. Generalmente provienen de las zonas más primarias del cerebro y suelen girar en torno a los deseos de poder, dominio, jerarquía y aspectos similares que vienen desde la profundidad y de cierto y oscuro y primitivo espíritu de manada que necesita producir falsos líderes o líderes con pretensiones engañosas. Está de más explicarlo.

De todas las virtudes que el ‘nervio de la compasión’ tiene y te da, además, reduce la depresión y el estrés, mejora el rendimiento físico, intelectual, moral y emocional, y por ende, la calidad de vida. Por tanto, todo candidato a puesto de elección popular, bien le vendría tener bien desarrollado el ‘nervio de la compasión’, así se reduciría la corrupción y la mediocridad imperantes en algunos servidores públicos en nuestras instituciones gubernamentales.

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.