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28 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El sueño de Martin Luther King

Al conmemorarse hoy 28 de agosto 50 años del emotivo discurso que el reverendo Martin Luther King Jr. pronunció en las escalinatas del M...

Al conmemorarse hoy 28 de agosto 50 años del emotivo discurso que el reverendo Martin Luther King Jr. pronunció en las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington D.C., es oportuno reflexionar sobre las huellas que ese acontecimiento dejó marcadas en la historia mundial y si realmente se ha cumplido ese sueño de vivir en un mundo sin discriminaciones.

Todos los seres humanos nacemos iguales en derechos, sin importar la raza, el origen, la situación de salud o la condición socioeconómica o religiosa de nuestro entorno. A pesar de ello, el reconocimiento del derecho a la igualdad de oportunidades y a la no discriminación es un logro de esta generación, de nuestros tiempos, gracias a la lucha pacífica por los derechos civiles de los afroamericanos liderada por Martin Luther King Jr., la cual pagó con el precio de su vida.

También cabe recordar que este año se cumple el 150 aniversario de la Proclamación de Emancipación en la que el presidente Abraham Lincoln anunciaba a todos los esclavos de los Estados Confederados de América que eran hombres libres, proclamación precursora de la XIII Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América, que abolió la esclavitud en la Unión. Lincoln abolió la esclavitud en los Estados Unidos, pero no logró abolir la discriminación racial en un país de mayoría blanca.

Fue necesaria la lucha de más de un siglo desde la abolición de la esclavitud para que la sociedad estadounidense entendiera el principio de la igualdad jurídica de las personas y la no discriminación por razones étnicas, gracias a la lucha y al sacrificio de Martin Luther King Jr.

‘Hoy tengo un sueño. Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada y se unirá todo el género humano’. Fue una de las frases de ese emblemático e histórico discurso de Martin Luther King Jr. el 28 de agosto de 1963.

En esta misma época, a miles de kilómetros de distancia, en Sudáfrica, Nelson Mandela arriesgó su vida y sacrificó su libertad por 27 años para liberar a su país del flagelo de la discriminación racial conocido como el Apartheid hasta conseguir una democracia multirracial y la reconciliación nacional en 1994.

En nuestro país también padecimos la discriminación racial abierta, a inicios de la República cuando vinieron a nuestro terruño miles de afroantillanos para la construcción del Canal de Panamá, quienes recibieron un trato inferior a los blancos norteamericanos y europeos, mediante el sistema conocido como ‘gold roll’ y ‘silver roll’. Estos emigrantes dieron origen a comunidades de la urbe capitalina como Río Abajo y El Chorrillo, y son parte importante de nuestra identidad cultural.

No podemos decir que ya no hay discriminación racial en Panamá y en el mundo, porque de hecho la hay; lo que sí podemos decir es que el sacrificio de Martin Luther King Jr. no fue en vano.

Hoy, la sociedad internacional ha reconocido a través de diferentes convenios y tratados internacionales el Derecho Humano a la No Discriminación, lo cual también es parte de las constituciones de la mayoría de los países del mundo, los cuales cuentan ya, en gran parte, con los mecanismos jurídicos para hacer valer ese derecho. Ello se ha traducido en la igualdad del voto y, de hecho, en la escogencia por dos periodos consecutivos del primer presidente de los Estados Unidos que es afroamericano, Barack Obama, así como en el reconocimiento social de muchos afrodescendientes de origen humilde, entre otros: Michael Jackson, Oprah Winfrey, Michael Jordan, Earvin ‘Magic’ Johnson, Tiger Woods, todos ellos íconos mundiales en sus respectivas actividades.

Es por ello, que recordamos con mucha simpatía los ideales y virtudes de un hombre que luchó tenazmente contra las injusticias y un líder espiritual como muy pocos han nacido.

Atlanta, Georgia, fue la cuna de Luther King un 15 de enero de 1925, quien fue cobardemente asesinado el 15 de septiembre de 1963 en Memphis, Tennessee, cuando se preparaba a liderar una manifestación de los derechos humanos.

Y junto con el legado de Martin Luther King Jr. recordamos también el de todas las personas que enarbolaron la bandera de la No Discriminación. Y debemos honrar ese recuerdo perfeccionando el Estado de Derecho para que todos los ciudadanos tengamos los mismos derechos y se nos garantice el uso, goce y disfrute de ellos a través de un sistema judicial independiente y de una ciudadanía consciente, que practique la No Discriminación.

Termino citando a uno de los máximos exponentes de la balada en Iberoamérica, nuestro cantante afrodescendiente Basilio, quien nos dice en su famosa canción ‘Cisne cuello negro, cisne cuello blanco’: ‘No hay un mundo negro, ni un mundo blanco. Hay un mundo inmenso que hay que cuidarlo’.

DIPUTADO PRESIDENTE DEL PARLAMENTO LATINOAMERICANO.