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27 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El destino de las cenizas de Aragón

En virtud del derecho a réplica que tenemos los ciudadanos, cuando se difunden afirmaciones en los medios de comunicación que pudieran a...

En virtud del derecho a réplica que tenemos los ciudadanos, cuando se difunden afirmaciones en los medios de comunicación que pudieran afectar la reputación de personas y, en este caso, de mi padre, Jorge Turner Morales (q.e.p.d.), me permito hacer aclaración ante la opinión pública relativa al destino de las cenizas del periodista y patriota panameño Leopoldo Aragón, dado el artículo de opinión de Alexis Sánchez, aparecido en el diario La Estrella de Panamá, del 7 de septiembre de 2013, donde afirma lo siguiente:

‘... Sus cenizas le fueron entregadas en 1983, por su viuda, a Jorge Turner en México. No se sabe qué destino tomaron después que Turner pasó a ser embajador de Noriega en México’.

En primer lugar, permítaseme señalar que mi progenitor guardó una estrecha amistad con el señor Leopoldo Aragón Escalona, tomando en cuenta que ambos vivieron una situación similar de exilio de su tierra natal luego del golpe de Estado de 1968; ambos fueron periodistas del diario El Día, de México; ambos compartieron la lucha por la vigencia de las libertades democráticas, el retorno de los exiliados políticos y el rechazo de los Tratados Torrijos-Carter por razones patrióticas, en 1977, año de la inmolación de Aragón.

Mi padre no traicionó ese sentido de lealtad con el amigo y compañero de batallas, que fue Leopoldo Aragón. En 1984 (revista Diálogo Social) escribió que tanto en Rolando Pérez Palomino como en Aragón ‘creció el mismo fervor angustiado que los llevó a inmolarse para rechazar rotundamente la dominación imperialista... Aragón sabía que el Tratado Torrijos-Carter no satisfacía todas las expectativas de los sectores más conscientes’.

Hace diez años aproximadamente me encargó, dada su avanzada edad y su residencia permanente en la ciudad de México, que localizara a los familiares de Leopoldo Aragón para cumplir con su compromiso de entregarles sus cenizas, las cuales, en efecto, le fueron encomendadas por su viuda a mi padre, para de esta manera, hacer germinar la tierra que le vio nacer.

Luego de intensa búsqueda, cumplimos personalmente con esta tarea e hicimos formal traspaso de sus cenizas a su señora hermana, expresándoles nuestro parecer de que era importante que se llevara a cabo un acto público en las exequias, donde se pusiera de relieve los atributos de este gran patriota panameño, lo cual quedaba en manos de sus familiares más cercanos.

El embajador de Panamá en México en aquel entonces, el abogado Dionisio De Gracia, facilitó todos los trámites legales para el traslado de las cenizas a Panamá.

El sacrificio de la vida por un ideal, tal como hizo Aragón, merece el más profundo respeto, indistintamente de las convicciones políticas e ideológicas que podamos tener. Su inmolación fue uno de los hechos que más profundamente conmovió a mi padre, lo que lo llevó a consignar, en 1998:

‘Tanto Leopoldo Aragón como Pérez Palomino buscaron hacer una invitación de tono alto a reandar el camino de la libertad nacional. Es fácil ver lejos. Ellos se sacrificaron para pedir la independencia completa y sus gestos son el anticipo y la semilla que fructificará en futuros combatientes acerados y no blandengues, dispuestos a batallar intransigentemente y a morir por sus ideales’. (Jorge Turner, 30 latinoamericanos en el recuerdo, La Jornada Ediciones, México D. F., 1998).

ABOGADA Y PROFESORA UNIVERSITARIA.