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19 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Violadores sexuales serán ahorcados

Amanat, nombre ficticio, y su novio salieron del cine en Nueva Delhi y, al no encontrar un taxi, ingenuamente decidieron abordar un auto...

Amanat, nombre ficticio, y su novio salieron del cine en Nueva Delhi y, al no encontrar un taxi, ingenuamente decidieron abordar un autobús normalmente utilizado como transporte escolar, pero ocupado por varios hombres en ‘un paseo nocturno’. Amanat fue violada por los seis hombres borrachos, que además le penetraron con una barra de hierro oxidada, la lanzaron desnuda del autobús e intentaron atropellarla. El novio, también torturado y violado sexualmente, logró impedir el atropello. La joven, de 23 años, falleció poco tiempo después en un hospital de Singapur.

Luego de un juicio que duró siete meses con el testimonio de cien testigos, incluyendo la propia víctima moribunda, cuatro agresores fueron declarados culpables y sentenciados a la horca. El quinto, líder del grupo, se había ahorcado en prisión; y el sexto, menor de edad, fue condenado a la pena máxima de tres años de cárcel.

El caso, que levantó una ola de protestas en la sociedad hindú, se convirtió en símbolo del maltrato que sufren las mujeres y de la incapacidad del gobierno para atender el problema, al punto que forzó al partido gobernante a endurecer las sanciones cuando se haya causado la muerte de las víctimas.

Es lamentable que la violencia de género en pleno siglo XXI todavía persista en mayor o menor grado en nuestro mundo. Hay quienes condenan a muerte a la mujer que ha sido ‘juzgada’ y declarada adúltera, o recurren a la lapidación pública como castigo al adulterio. Hay quienes condonan la ablación o extirpación del clítoris de infantes o niñas; otras practican el ‘planchado de senos’ con piedras o palos calientes. Ningún varón sufre castigos similares.

Por supuesto que la violencia física no es la única forma de discriminación o de violación de los derechos humanos de la mujer. Se sufre también mediante el maltrato psicológico, la descalificación, las burlas y las humillaciones. Todo ello, según los psicólogos, como resultado de desordenes mentales —esquizofrenias, paranoias y obsesiones compulsivas— que abundan en nuestros medios sin que logremos detectarlos a simple vista. ¿Qué otra explicación podemos hallar para entender el comportamiento de Ariel Castro, que secuestró a tres jóvenes y las mantuvo privadas de libertad, víctimas durante años de permanentes abusos y violaciones sexuales en el sótano de su casa, y que terminó suicidándose en prisión?

Son delitos que victimizan a la mujer por el mero hecho de ser mujer. Es la violencia de género condenada por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y tantas otras convenciones y declaraciones internacionales, incluyendo el tercero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio planteado por las Naciones Unidas en el años 2000 para ser logrado en el 2015: promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer.

El femicidio y la violencia intrafamiliar constituyen problemas endémicos en Panamá que aún no se han podido erradicar. Solo en las últimas dos semanas han ocurrido cinco femicidios, incluyendo dos víctimas menores de edad, por lo que la Defensoría del Pueblo ha reiterado su exhortación a la Asamblea Nacional a que al fin se decida aprobar un proyecto de legislación número 588, presentado en 2011, para tipificar el femicidio y castigar la violencia contra la mujer.

Es trágico que en lo que va del año, ante la pasividad legislativa, hayan ocurrido más femicidios (30) que el total del año pasado. Los Honorables Diputados, sin embargo, han estado más interesados en viajar al exterior o en proyectos para instituir el Festival del Cangrejo o el Día de la Pollera en enero, que en atender el problema de los femicidios en Panamá. ¡Increíble!

EX DIPUTADA DE LA REPÚBLICA.