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11 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El ‘top ten’ de 4 - 40 (años)

No se trata de los mejores éxitos del destacado músico dominicano Juan Luis Guerra y su conjunto, sino de los de un nuevo grupo panameño...

No se trata de los mejores éxitos del destacado músico dominicano Juan Luis Guerra y su conjunto, sino de los de un nuevo grupo panameño llamado ‘Los Locos Somos Más’, dirigido por Ricardo Martinelli, y en los que destaca la canción ‘... más que en 40 años’, ya en los primeros lugares de todos los medios.

Según los cantautores la letra está basada en una historia de amor real y trata de un gobierno que enamoró a su pueblo logrando conquistarlo en solo 4 años, mientras que otros amantes o examantes no pudieron hacerlo ni en 40; es decir, desde 1973 al 2013.

Estos amantes o examantes, quienes se sintieron aludidos por el tema de esa canción, saben que el supuesto conquistador es desleal e ignorándoles a propósito logros notables de esos 40 años, los ocultó a su actual amor. Pero como en el mundo del espectáculo no existen secretos, los ex y aún futuros pretendientes de dicho pueblo, sostienen que la comunidad se deslumbró por un farsante, al cual se disponen desenmascarar.

Con ese fin han dicho a sus compositores que preparen otra canción como respuesta y en cuyas estrofas no deben olvidar mencionar, tratados de Comercio, Torrijos-Carter de 1977 (con todo y su censurable ‘Tratado de Neutralidad’) el cual permitió la reversión del canal en 1999; su ampliación en el 2006, cuya bonanza económica le permitió montarse en la burbuja mercantil que mantiene boyante al gobierno ‘de los locos’. Deben incluirle la construcción de sólidas empresas estatales y que por obligación de políticas extranjeras fueron vendidas porcentualmente entre 1997-1999 y que de los fondos generados hoy sutilmente desea aprovecharse; de la construcción de hidroeléctricas (Fortuna 1976; Bayano 1972-1976); la ampliación de vías Interamericana, Colón, Costera, mercados, hogares, Pacto de Estado por la Justicia, salud, legislaciones sociales, ambientales, puentes (Centenario), ahorros, en fin; y sobre todo..., de la lucha por la recuperación de la democracia durante la dictadura por desinteresados panameños (estudiantes, obreros, empresarios, exilados, asesinados, desaparecidos, cruzadas), época ésta en que el ‘escogido’ anduvo más pendiente de otros amores o mejor dicho, de ‘sus propios intereses’, que por el retorno a la institucionalidad y de la que hoy se beneficia y se empeña en destruir.

Cuentan que los pretendientes desplazados también consultaron a expertos consejeros y estos recomendaron aplicar agresivas tácticas competitivas, recurriendo a la realidad de los hechos y enrostrarle al embaucador que durante el tiempo de su conquista le ha endeudado todos sus bienes e intentado vender sus acciones, tierras, aguas, playas, mares y vientos, pues además de la audacia y recursos estatales del aparente vencedor, este sería capaz de asegurar que él inventó la rueda, descubrió América, construyó las pirámides o piloteó el Ancón. Y que, por supuesto, la historia ya no se dividirá en a.C. y d.C., sino en a.M. y d.M.

Les propusieron que admitan públicamente que es verdad que en 4 años ha hecho lo que otros no hicieron. Por ejemplo, que en tan corto tiempo nunca existieron tantos muertos y lesionados permanentes por bacterias hospitalarias y procedimientos dudosos, por represiones antipopulares como en Colón, Comarca Ngäbe Buglé y Bocas del Toro o ahogados en letrinas en pleno siglo XXI; que jamás la basura amenazó a la ciudad con una crisis sanitaria; que tampoco hubo tantos contratos de conveniencia segmentados y amañados para evadir controles legales. Que el actual sistema de transporte es indigno, por la falta de planificación y previsión, corregible no con multas ridículas y ultimátum después de más de un año de indiferencia y sufrimientos, sino tal vez con transportes emergentes y temporales, pues la calidad de vida como bien común está por encima de cualquier seguridad jurídica.

Añadieron tales consultores, que denuncien no existir autoridad alguna garantizando reparaciones o construcciones de calidad, (soterramientos, viviendas, construcciones privadas y alrededores, verbi gracia edificios con apariencia de peceras gigantescas agravando el consumo energético, o casas con metrajes minúsculos y costos mayúsculos y canallas para un sano desarrollo humano); que la comida es inaccesible, no por el maldito petróleo, sino por una mala protección al agro y al consumidor, supuestamente solucionada con graciosas ‘jumbo ferias’, humillantes para los pobres por las largas horas en sufridas filas por unos reales menos; y que además, la delincuencia rampante tiene secuestrada nuestra seguridad.

Por último, que es verdad igualmente que en estos 4 años nunca la democracia y las instituciones que la sostienen han sido tan vorazmente seducidas, cautivándolas a casi todas. Pero canciones, arrumacos, candilejas, vigas, concretos y Metro no aseguran un excelente matrimonio entre pueblo y gobierno, porque en algún momento sobreviene el divorcio.

ABOGADA.