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25 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Privatización en salud... una opinión

La salud pública debe ser tema de Estado, pero el gobierno empresarial, ocupado en negocios, impide el debate; ‘dialogan’ únicamente par...

La salud pública debe ser tema de Estado, pero el gobierno empresarial, ocupado en negocios, impide el debate; ‘dialogan’ únicamente para bajar la presión frente a protestas o para distraer a los protagonistas de la misma. Los promotores y defensores de la Ley 611, sostienen que no hay tal privatización. Nada más falso; veamos:

Ante todo, la reforma del Sector Salud NO es una iniciativa nacional, tampoco es nueva; obedece a las directrices de las instituciones financieras internacionales, quienes promueven préstamos con esa finalidad.

Mediante la nota DMMIPPE-065, del 7 de mayo de 1985, dirigida a William A. Clausen, presidente del Banco Mundial, firmada por el entonces ministro Ricaurte Vásquez, el gobierno nacional: ‘solicita un segundo préstamo de ajuste estructural para respaldar el programa económico’, comprometiéndose a que: ‘a la conclusión de los estudios administrativos y financieros de la CSS, y dependiendo de los resultados, se procederá a las reformas necesarias para fortalecer financieramente a esta entidad...’.

En el documento: ‘Panamá, Perfil del Sistema de Servicios de Salud’, del 2 de noviembre de 1998, textualmente dice: ‘Panamá, al igual que varios países de la región, lleva a cabo procesos de reforma y de modernización del Estado, que incluyen al sector salud’. En la página tres se afirma: ‘En la actualidad se realizan los estudios para desarrollar la capacidad del Ministerio de Salud en las nuevas funciones y responsabilidades en el marco del proceso de privatización’. ‘Para el Ministerio de Salud y la CSS, el nuevo modelo de atención propone una organización descentralizada y desconcentrada. Cara al futuro se considera realizar compras de servicios al sector privado, el cual está constituido en el país por clínicas y hospitales que operan con capital privado y bajo el régimen de la empresa privada’.

Y en el mismo documento encontramos lo siguiente: ‘Se dispone de un plan de acción con fechas y responsabilidades para la implantación de la reforma en salud. Retrasos se han ocasionado por la negociación con los actores participantes, particularmente los gremios, lo que ha implicado la reconsideración y modificación de planteamientos originalmente propuestos... No se han registrado cambios en los objetivos o propósitos fundamentales de la Reforma en salud, pero si en la estrategia, que ha variado de acuerdo a los aspectos circunstanciales y coyunturales que se presentan’. Efectivamente, así lo han hecho y siguen haciendo, porque esas son las ‘recomendaciones’ de las instituciones financieras internacionales.

En agosto del 2001, el director general del Seguro Social, ‘adversario de la privatización’, y el ministro de Salud, firmaron un Convenio, según el cual, en lo referente a los acuerdos de gestión para la provisión de servicios, aprobaron: ‘Las opciones para estos acuerdos deberán mantenerse en ámbito de lo público-público, y/o público-privado; por ejemplo la compra de servicios a las ONG u otros proveedores de servicios’. Y además, dispusieron la conformación de ‘equipos básicos itinerantes, los cuales no estarán adscritos administrativamente a una instalación local de salud específica’. La nota P-P-D-N-No.140, del 8 de septiembre 2006, del ministro Vallarino al presidente del Banco Mundial, es lo mismo.

El Artículo 70 de la Ley Orgánica del Seguro Social, prohíbe la privatización, pero eso y la estabilidad laboral de los trabajadores les importa un pito; el afán de lucro requiere someterlos, los lacayos cumplen; la contratación de extranjeros es la punta de lanza, la ciudad hospitalaria sería pira de sacrificios, lo otro, adornos del maquiavélico plan de especuladores insaciables decididos a lucrar con la enfermedad y con la explotación de los trabajadores de la salud. Creerán los locos, que los tontos somos más... ¿Usted qué opina?

*MÉDICO.