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13 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Privatización en salud... una opinión

La salud pública debe ser tema de Estado, pero el gobierno empresarial, ocupado en negocios, impide el debate; ‘dialogan’ únicamente par...

La salud pública debe ser tema de Estado, pero el gobierno empresarial, ocupado en negocios, impide el debate; ‘dialogan’ únicamente para bajar la presión frente a protestas o para distraer a los protagonistas de la misma. Los promotores y defensores de la Ley 611, sostienen que no hay tal privatización. Nada más falso; veamos:

Ante todo, la reforma del Sector Salud NO es una iniciativa nacional, tampoco es nueva; obedece a las directrices de las instituciones financieras internacionales, quienes promueven préstamos con esa finalidad.

Mediante la nota DMMIPPE-065, del 7 de mayo de 1985, dirigida a William A. Clausen, presidente del Banco Mundial, firmada por el entonces ministro Ricaurte Vásquez, el gobierno nacional: ‘solicita un segundo préstamo de ajuste estructural para respaldar el programa económico’, comprometiéndose a que: ‘a la conclusión de los estudios administrativos y financieros de la CSS, y dependiendo de los resultados, se procederá a las reformas necesarias para fortalecer financieramente a esta entidad...’.

En el documento: ‘Panamá, Perfil del Sistema de Servicios de Salud’, del 2 de noviembre de 1998, textualmente dice: ‘Panamá, al igual que varios países de la región, lleva a cabo procesos de reforma y de modernización del Estado, que incluyen al sector salud’. En la página tres se afirma: ‘En la actualidad se realizan los estudios para desarrollar la capacidad del Ministerio de Salud en las nuevas funciones y responsabilidades en el marco del proceso de privatización’. ‘Para el Ministerio de Salud y la CSS, el nuevo modelo de atención propone una organización descentralizada y desconcentrada. Cara al futuro se considera realizar compras de servicios al sector privado, el cual está constituido en el país por clínicas y hospitales que operan con capital privado y bajo el régimen de la empresa privada’.

Y en el mismo documento encontramos lo siguiente: ‘Se dispone de un plan de acción con fechas y responsabilidades para la implantación de la reforma en salud. Retrasos se han ocasionado por la negociación con los actores participantes, particularmente los gremios, lo que ha implicado la reconsideración y modificación de planteamientos originalmente propuestos... No se han registrado cambios en los objetivos o propósitos fundamentales de la Reforma en salud, pero si en la estrategia, que ha variado de acuerdo a los aspectos circunstanciales y coyunturales que se presentan’. Efectivamente, así lo han hecho y siguen haciendo, porque esas son las ‘recomendaciones’ de las instituciones financieras internacionales.

En agosto del 2001, el director general del Seguro Social, ‘adversario de la privatización’, y el ministro de Salud, firmaron un Convenio, según el cual, en lo referente a los acuerdos de gestión para la provisión de servicios, aprobaron: ‘Las opciones para estos acuerdos deberán mantenerse en ámbito de lo público-público, y/o público-privado; por ejemplo la compra de servicios a las ONG u otros proveedores de servicios’. Y además, dispusieron la conformación de ‘equipos básicos itinerantes, los cuales no estarán adscritos administrativamente a una instalación local de salud específica’. La nota P-P-D-N-No.140, del 8 de septiembre 2006, del ministro Vallarino al presidente del Banco Mundial, es lo mismo.

El Artículo 70 de la Ley Orgánica del Seguro Social, prohíbe la privatización, pero eso y la estabilidad laboral de los trabajadores les importa un pito; el afán de lucro requiere someterlos, los lacayos cumplen; la contratación de extranjeros es la punta de lanza, la ciudad hospitalaria sería pira de sacrificios, lo otro, adornos del maquiavélico plan de especuladores insaciables decididos a lucrar con la enfermedad y con la explotación de los trabajadores de la salud. Creerán los locos, que los tontos somos más... ¿Usted qué opina?

*MÉDICO.