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27 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

CD 2009-2014

Ricardo Martinelli entra a los últimos siete meses antes del torneo electoral con más del 60 % de aceptación en todas las encuestas, su ...

Ricardo Martinelli entra a los últimos siete meses antes del torneo electoral con más del 60 % de aceptación en todas las encuestas, su gobierno aún no ha inaugurado ninguna de las obras importantes que inició, pero lo hará en estos siete meses. Por otro lado, su partido CD se ha convertido en el segundo partido en membrecía del país, logrando llevarse importantes miembros del PRD, Panameñismo, Molirena y de los antiguos independientes.

La impresión que se tiene es que la oposición recoge a cinco partidos inscritos y un sector importante de la sociedad civil y particularmente de las clases media, media alta y alta. Si en el 2009 sus adversarios perdieron por no tomar en serio sus posibilidades de ganar, nuevamente ahora pareciera que el sector opositor va a volver a equivocarse.

En primer lugar, muchos insisten en no darle el crédito que se merece CD y prefieren seguir pensando que el partido no tiene estructura, no tiene organización, no tiene capacidad de mover sus votos y que simplemente sigue a un líder que ya no correrá. Craso error, aquel CD de 2009 con solo 140,000 miembros, pero con una chequera importante y grandes creativos publicitarios, hoy se ha convertido en un partido de casi 500,000 miembros, con quizás mayor chequera, los mismos creativos y una organización funcional y con experiencias importadas de sus dos principales rivales, PRD y Panameñista.

En el ínterin, ha logrado dividir, uno más, uno menos, a ambos. Por años dejó correr la noción de su reelección, luego la candidatura de Ferrufino para terminar con José Domingo Arias que pocos veían como candidato. Arias tiene una gran cualidad: transparencia. No se le conoce anda negativo y si acaso el hecho de que quizás no tenga la experiencia en gobierno para ser presidente, el electorado nunca ha valorado la experiencia de los candidatos, se van por simpatía, manejo con la gente y discurso.

El nuevo CD ha iniciado su carrera a la permanencia en la Presidencia sin cometer mayores errores, con una estrategia excelente. Primero, cuenta con el apoyo irrestricto del Ejecutivo, algo que nunca antes nadie tuvo. Endara respaldaba a Carles, pero dejó fraccionarse al gobierno en la campaña, Balladares no apoyó a Torrijos, Mireya permitió la división del partido (Endara inclusive corrió por su propio partido), aunque sí apoyó a Alemán, Torrijos no apoyó a Balbina. Pero Martinelli SÍ apoya a José Domingo.

En la estrategia, un balance inteligente de cuñas del gobierno con cuñas del candidato mezclan logros, obras y actos oficiales con las caminatas y reuniones del candidato. Martinelli personalmente es quien ataca, Arias no participa de discusiones ni debates sobre temas cotidianos, solo hace campaña, permanentemente en la calle con el pueblo.

La campaña de Martinelli de ‘los zapatos del pueblo’, que lo colocó en todas las instancias del país, ahora la hace Arias sin usar el eslogan.

Por su parte, a los candidatos opositores les tomó tiempo entender lo que les estaba pasando, las encuestas que los alentaron cuando CD no tenía candidato, ahora los despertaron al mostrar a Arias adelante. Eso era impensable tanto para Varela como Navarro. Y ahora enfrentan un escenario que tendrán que aceptar. Un CD fuerte, organizado y unido, con creatividad y financiamiento, será difícil de derrotar si lo enfrentan tres independientes, tres candidatos de partidos (PRD, Panameñista, FAD). A cualquier analista le resulta obvio que se requerirá una unión de fuerzas para tener mejor opción.

Todos sabemos que, aunque las obras en su mayoría son en la capital, el Corredor Metropolitano (La Chorrera-Arraiján-Panamá-San Miguelito-Colón), tienen la mayoría de los votantes y toda esa población es usuaria o al menos testigo de las obras. Con la red vial terminada, con el Metro funcionando, Arias logrará más apoyo. Las denuncias de corrupción, sobrecostos, no le importan al electorado en su mayoría, le interesan las obras.

En conclusión, la campaña está destinada a convertirse en lo tradicional. Candidatos visitando barrio por barrio, presentando su plan de gobierno, colocando afiches y pidiendo personalmente el voto. Algo que ya están haciendo con éxito Arias y Navarro. Campañas apoyadas por una campaña publicitaria creativa, original que llamen la atención las cuñas y pautadas con criterio. Candidatos a otros puestos de elección apoyando y caminando con su candidato presidencial. Al margen de esto, la necesaria campaña negativa contra los adversarios, donde también allí inició primero la campaña de Arias contra Navarro.

Al final, sin embargo, las dos campañas a batir, Arias y Navarro, llegarán en este esquema al final con una diferencia de intención de voto dentro del margen de error, demasiado cerca para que ninguno se sienta seguro. Lo que obligará antes de esa fatídica fecha que ambas campañas busquen el apoyo de los otros. Ya CD inició su trabajo con los panameñistas, buscando disidentes y apoyando la división interna PRD, CD y Panameñistas; igualmente, se pelearon fracciones del Molirena y en los próximos meses los veremos a todos buscando apoyar diputados independientes para las curules que dejaron libres para negociar.

Lo que ya todos aceptamos es que el CD del 2009 no es ni prójimo del CD actual, y si entonces lo menospreciamos y los vimos como locos, hoy los locos nos han demostrado que de locos no tenían nada y le han ganado al juego político a los más avezados y experimentados perredés y panameñistas.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.