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02 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Educación: replanteemos el problema

A pesar de que considero que es más productivo para el país que quienes vivimos en él formemos parte de la solución, me parece que cuand...

A pesar de que considero que es más productivo para el país que quienes vivimos en él formemos parte de la solución, me parece que cuando el problema está mal planteado es necesario que lo replanteemos, ya que como dice un sabio dicho: ‘el planteamiento de un problema es a menudo mucho más esencial que su solución’. Y este resulta ser el caso de la educación en Panamá.

El problema, por lo menos a la vista de los gobiernos, ha sido la apatía, los bajos rendimientos académicos, la falta de infraestructura, etc. Evidentemente, estos son derivados del problema principal que es el obsoleto sistema educativo, compuesto por los siguientes factores:

—Metodología de la enseñanza: Una metodología desfasada, cuyos estándares más modernos parecen ser exclusivos de las instituciones de enseñanza privada. Es increíble que el método de enseñanza de pizarra y copia de planes que utilizaron con mis padres, lo utilizasen dos décadas después conmigo y lo continúen utilizando estos días. El mundo ha tenido infinidad de cambios, el conocimiento puede ser adquirido de maneras que jamás se hubiesen pensado. Nuestro sistema educativo cuenta con estudiantes profundamente tocados por la tecnología, pero los limitamos a un método de aprendizaje de hace más de treinta años.

—Escaza vocación de los educadores: Si algo se podía señalar en la educación de los que hoy están por jubilarse es que tenían educadores motivados. La falta de vocación se produce por la carencia de incentivos económicos y morales, formación desfasada que reciben los educadores, entre otros. Ejemplo claro de esta poca motivación son las huelgas incesantes que han tomado lugar este año en detrimento del aprendizaje de todo el cuerpo estudiantil.

—Apatía Estudiantil: Una metodología de enseñanza desfasada y educadores sin motivación, solo pueden dar como resultado estudiantes indiferentes, a los que una mala calificación les parece igual que una buena, que felizmente reprueban materias o pierden clases, porque el sistema educativo no es más que una decepción.

Contrario a estos factores, el sistema educativo debe ser un empoderador de las capacidades de su cuerpo estudiantil, porque lo que al mundo le interesa que sepa un estudiante graduado de secundaria no es el conocimiento adquirido, sino lo que el estudiante es capaz de hacer con ese conocimiento.

Como sugiere el consultor de Harvard, Tony Wagner, nuestro sistema necesita desarrollar las competencias necesarias en el presente siglo, las cuales son: pensamiento crítico y resolución de problemas; colaboración a través de redes y liderazgo por influencia; agilidad y adaptabilidad; iniciativa y espíritu emprendedor; y comunicación efectiva oral y escrita.

Creo también que otro de los menesteres de nuestro sistema educativo es que la educación de calidad deje de ser un privilegio de algunos, para convertirse en un prerrogativa de todos, recordando que el dinero destinado a ésta no es un gasto, sino una inversión, razón por la cual es imprescindible que exijamos que en la agenda de todos los aspirantes presidenciales esté la reforma del sistema educativo como plan de gobierno.

*ABOGADA.