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07 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Tres crisis, ¿o no?

En cuestión de días el país ha quedado inmerso en tres crisis, o al menos aparentan ser crisis, lo que ha tomado a cualquier analista po...

En cuestión de días el país ha quedado inmerso en tres crisis, o al menos aparentan ser crisis, lo que ha tomado a cualquier analista por sorpresa. Unas parecen creadas por el propio gobierno, otras aumentadas por mal manejo del gobierno. Veámoslas en el orden que irrumpieron en la agenda nacional.

Primero, está la crisis con el sector de salud pública. La manzana de la discordia, en esta, es la posibilidad de traer especialistas extranjeros a trabajar en nuestro país, únicamente para lugares lejanos a la capital donde no hay especialistas porque: a) los locales no quieren ir allá, b) no hay suficientes en el país.

El Ejecutivo preparó un proyecto de ley y se procedió a iniciar su discusión en la Asamblea Nacional de Diputados. Y allí ardió Troya. Tenemos un país donde la consulta no se considera consulta si no se aceptan las recomendaciones. El gobierno acepto 14 de 19 recomendaciones de los gremios médicos y al final los gremios denunciaron ‘la falta de consulta’.

Adicionalmente, los médicos inteligentemente añadieron a las denuncias el eterno tema de la ‘privatización de la Medicina’. Ya todos sabemos que no hay realmente nada de esto en planes de este ni otro gobierno. Más aun, todos sabemos que esos mismos médicos hacen su fortuna en la medicina privada y no en la pública.

La crisis se da, al encontrarnos en una encrucijada difícil para los dos grupos. El gobierno tiene invertido millones en nuevos hospitales, MINSA-CAPSI y salas de hemodiálisis en todo el país, centros para los que no hay ni médicos ni enfermera ni técnicos suficientes. La Ley es imprescindible para operar estas nuevas unidades. Los médicos, por su parte, adoptaron una posición intransigente que descarta las posibles soluciones, como buscar en la reglamentación de la Ley ajustar lo que falta, para que se sientan protegidos, o bien preparar una serie de reformas a la Ley negociadas con el Ejecutivo. El ‘derogar o nada’ cierra todas las puertas.

La segunda crisis es la de educación. La ministra de Educación, desconociendo la Ley sobre quién puede ordenar a la Policía (ministro de Gobierno, gobernador o el propio presidente), se autodeclara que envió la policía al interior del Instituto Nacional. Aunque hubiese sido a la Ricardo Miró, pero lo peor ha sido que fue el Instituto, símbolo de las luchas reivindicadoras de este pueblo por 100 años, donde actuó la Policía Nacional. Yo recuerdo de estudiante cómo la Policía se quedaba fuera del campus universitario en las peores crisis estudiantiles, respetando su autonomía. Para empeorar la situación, la ministra produce a los días un Decreto por el cual se crea una figura nueva de ‘policía escolar’ que velará por la seguridad y actuaciones estudiantiles.

Es evidente que este gobierno y esta ministra han resultado los primeros en la historia que no han podido manejarse ni con los educadores ni con los estudiantes. Con una población estudiantil de más de 500,000, nos ha hecho ver que un grupejo con malas intenciones puede y vale más que los cientos de miles de estudiantes responsables. Se está manejando como si la mayoría fuese de delincuentes en potencia. Esta crisis aún está por calentarse más y veremos cómo toma rumbo en los próximos días.

Por último, la tercera crisis es una que viene engendrándose de años atrás, desde el 2011 con el anuncio de las compras de radares, helicópteros y cárceles se iniciaron rumores y denuncias de coimas, sobrecostos y relaciones dudosas con un grupo empresarial italiano. Al darse una investigación en Italia por sobornos internacionales para obtener contratos, aunque en Italia solo se hablaba de tres países que no incluían a Panamá, en Panamá nosotros mismos nos incluimos en medios y bochinches. Aunque en el juicio que se daba en Italia no aparece ningún panameño sindicado ni investigado, los medios publicaban extractos del juicio, buscando insinuar la participación y delitos de panameños, funcionarios o no. Finalmente, los medios atacaron directamente al presidente, curiosamente con un contrato de cárceles que no se dio, con un contrato por el Metro que no se dio y por un helicóptero que supuestamente era parte de la coima, que nunca llegó.

Pero la crisis toma cuerpo cuando el presidente entra en escena para defenderse él y a su familia de lo que no había ocurrido y en su defensa en una desafortunada entrevista en Canal 13 enreda más las cosas, se contradice y al final siembra más dudas. Dudas en un caso que no existe, por situaciones que no se dieron y donde en Panamá, lejos de Italia y sin estar panameños reitero acusados, acá juzgamos a Balbina Herrera, como dirían los gringos un ‘bystander’ sin vela en este entierro, por hacer públicos unos correos ajenos.

Al final, este caso quedará para la araña, (recuerdan la Pequeña Lulú), y ni Toby con su lupa podrá desenredarlo y demostrar quién, cómo ni dónde pasó nada.

Pero, como Panamá está bendecida por los dioses, tuvimos un espectacular juego para tratar de llegar a Brasil, estas semanas tendremos una Cumbre Iberoamericana en el país y la vida sigue, arrastrando las tres crisis, ¿o no?

El presidente, mientras tanto, continua de jefe de campaña de su pupilo José Domingo, el que no menciona nada de las crisis; y los opositores, mientras buscan golpear a Arias, se tienen que defender de las andanadas que les tira el presidente.

INGENIERO CIVIL Y ANALISTA POLÍTICO.