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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Quién abusa?

H asta Porto Alegre, Brasil, me llegó el clamor de voces, escritos, manifestaciones, protestas individuales o colectivas sobre la muerte...

H asta Porto Alegre, Brasil, me llegó el clamor de voces, escritos, manifestaciones, protestas individuales o colectivas sobre la muerte de dos seres humanos, baleados por la Policía Nacional en San Carlos, ‘Alto al abuso policial...’, ‘Abajo la Ley...’... Consignas vehiculadas por las redes sociales a las que tuve acceso, mientras competía en el XX Campeonato Mundial de Atletismo Master en Brasil.

Sin embargo, amigos (as), no me llegó ningún mensaje que señalara, ni en broma, a la causa primera, como diría Aristóteles, de toda esta desbandada... La Policía Nacional y sus agentes, han disparado contra ‘minorías inocentes...’. Irrumpen en colegios, persiguiendo ‘pandilleros y revoltosos’. Hitler hizo lo mismo con las élites judías, antes de decretar su política de exterminio...

Hay, como veremos, abusos y abusos... Al Campeonato de Porto Alegre llegaba también como jefa de nuestra delegación oficial. Además de competir, tocaba enfrentar y votar en contra de medidas abusivas y a todas luces discriminatorias y aberrantes, por motivos de la edad de los atletas. Impensable en un campeonato en donde estamos habilitados para exigir respeto por el simple hecho de estar allí. Y... ¡ojo!, no es que pida que se premie a un atleta por ser viejo (a). No, no y no. Ni la edad, ni el sexo, pueden dar pie para que se impida la participación de un atleta de alto rendimiento en una competencia. El pase, es la marca, esto lo sabemos en el atletismo... ‘No la hiciste, no pasaste la prueba’. Punto. Esto a cualquier edad.

¿Dónde está el abuso en el caso anterior?

Para mi sorpresa, tiende a instalarse en las pruebas de fondo (non-stadia) y en especial en la maratón. Ya existe una recomendación para que sea eliminada de estos campeonatos, por la escasa participación y ¡lo caro que resulta seguir manteniéndola! Cuatro mil participantes en Porto Alegre, dos mil de Suramérica, no pesan al momento de calcular costos, en contrapartida de paralizar toda una ciudad por un determinado número de horas.

Para estar segura de no cometer un error de apreciación le pedí al delegado de la IAAF, Asociación Internacional de Asociaciones de Atletismo (incluyendo al Máster), César Moreno, si existía alguna regla que impusiera límite de tiempo en las maratones. Su respuesta fue ‘NO’.

Sin embargo, en el contrato que firman las organizaciones locales con la WMA, son los locales quienes imponen esta cláusula. abusiva, tirando a la basura las reglas de la IAAF. El caso más odioso y flagrante lo aporta, tristemente, Francia, próxima sede del Mundial en Lyon, 2015. Mientras que París, la capital, no ha impuesto NUNCA límite de tiempo (nueve veces he corrido en París) y la carrera sigue no estando homologada, en razón del recorrido (bosques, túneles...), los organizadores de Lyon no pudieron responder por qué se darán el lujo de imponer la cláusula. Exasperados, le pasaron la bola al Comité de la WMA (Asociación Mundial de Atletismo). Este prometió encontrar una fórmula conciliatoria: mantener el límite de tiempo, pero permitir que los atletas continúen la prueba a su propio riesgo.

¿Quién pone límites de tiempo a una carrera de 42k? ¿Quién dio la orden de tirar en San Carlos? Nadie responde o ¡sí!: ‘la confusión’, ‘el error’, ‘las asociaciones de atletismo nacionales’...

La violencia epistémica, también ‘dulce’, es hoy, como verán, el arma privilegiada de estructuras sociales —incluyo la cultura y el deporte junto con la educación, la salud— carcomidas por la corrupción y el abuso. La Policía Nacional y los otros estamentos represivos de ‘vigilancia’ asumen el trabajo sucio dentro de la maquinaria de un Estado fallido y sin ninguna autoridad.

La propaganda y los shows mediáticos tomaron el lugar de las propuestas. Rehenes de propaganda en lugar de ciudadanos con derechos. Se vota por ‘cuñas’, ‘sonrisas’, ‘tanques de gas’, no por seres pensantes. El compromiso es dar comida, como a cualquier animal, no veo la diferencia, atender necesidades de estómagos (bien inflados, por cierto ), no así de intelectos pulidos al refinamiento y buen gusto que emanan de la cultura de un país, el nuestro...

FILÓSOFA Y ESCRITORA.