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05 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Una sola Bandera

Poco a poco, pero inexorablemente, han ido proliferando, como una especie invasora, que traída por un agente extraño, se va tomando espa...

Poco a poco, pero inexorablemente, han ido proliferando, como una especie invasora, que traída por un agente extraño, se va tomando espacios en las ciudades y pueblos de todo el territorio nacional. Desde lejanas tierras, mares y hasta selvas, se establecen localmente, desplazando con fuerza a las especies nativas, hasta que en algún momento y con la fuerza de la indiferencia colectiva se convierten en parte del entorno, difíciles de combatir y casi imposibles de erradicar. No, no hablo en este artículo del pez león, ni de la paja canalera, ni de la lagartija blanca. Quiero referirme a las banderas o sus alegorías propias de otros países.

Hoy en día, es fácil distinguir el origen y nacionalidad de los diversos locales comerciales por la alegórica forma de exponer su emblema patrio. Podemos reconocer inmediatamente las arepas venezolanas y la comida colombiana por los colores apostados de su bandera, en la parte exterior de dichos locales. Lo hacen en ocasiones con mucha creatividad, otras veces con poco tacto y todas las veces, irrespetando la condición de extranjeros que les impide colocar, a menos que sean representaciones diplomáticas, dichos emblemas en el exterior de sus fachadas.

¿Cómo sería si todas las empresas de origen extranjero en Panamá o por qué no, en cualquier país del mundo, decidieran poner la bandera de su origen en el exterior de sus franquicias o de sus negocios internacionales? Imagen que la General Motors impusiera la bandera norteamericana en todas sus oficinas corporativas, sus plantas de producción, su red de distribuidores y en cada uno de los autos producidos en cualquier país fuera de los Estados Unidos de Norteamérica. O que el Citibank haga lo propio. Y que Apple, Coca Cola, Ford, McDonald’s, Starbucks, Wendy’s, siguieran el ejemplo. El mundo sería USA y nosotros no sabríamos en qué país vivimos.

En el caso panameño, no es posible que el recientemente adquirido Banco HSBC de origen inglés, por parte del Grupo Bancolombia, consorcio colombiano, hayan retomado por un lado el nombre de Banitsmo y enarbolar la bandera colombiana junto al mismo, sin otro criterio que el de mostrar su poder sobre el sistema bancario panameño. Este acto representa una bajeza comercial, un irrespeto a las leyes nacionales y a todos los panameños. Si bien es cierto el capital podrá ser colombiano, la empresa es y está registrada bajo la legislación nacional y por lo tanto es una empresa panameña.

En el Mes de la Patria, recordando que el 4 de Noviembre es el día del tricolor patrio, y honrando su importancia para distinguir nuestro territorio nacional de cualquier otro, solicito al presidente de la República, a los diputados, al ministro de Gobierno, a los gobernadores y alcaldes, que repasen la Constitución Nacional y que determinen si éstos son o no actos ilegales; y a todos los panameños y panameñas y a los medios de comunicación, que procedan a denunciar a los infractores para que retiren inmediatamente los emblemas alegóricos de otras nacionalidades que no sean la panameña, sobre todo el territorio nacional.

No soy abogado constitucionalista, pero sí un ciudadano nacionalista, y estoy convencido de que la única bandera que puede ondear y figurar en el territorio nacional, es la bandera PANAMEÑA.

ECOLOGISTA.