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27 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Adiós Madiba

Con la noticia el fallecimiento de Nelson Rolihlahla Mandela o simplemente Madiba, se fue uno de los centinelas de la libertad y la just...

Con la noticia el fallecimiento de Nelson Rolihlahla Mandela o simplemente Madiba, se fue uno de los centinelas de la libertad y la justicia. El mundo llora en silencio su partida porque nos dio una lección de humildad en medio de la grandeza.

Mandela murió este jueves en su casa de Johannesburgo en Sudáfrica a los 95 años después de una infección pulmonar que lo aquejó los últimos años.

De Nelson Mandela se sabe todo absolutamente. Fue un hombre fiel a su pensamiento y convicciones, y lo sufrió en carne propia, en una nación que practicó una de aquellas aberraciones que el mismo hombre inventa para hacerle daño a su prójimo, como es en este caso el abominable apartheid. Tan execrable que ha sido considerado como delito de lessa humanidad.

El apartheid fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia, entonces parte de Sudáfrica, en vigor hasta 1992.

Fue llamado así porque significa ‘separación’ en afrikáans, lengua germánica, derivada del holandés, hablada principalmente en Sudáfrica y Namibia.

Este sistema consistía básicamente en la creación de lugares separados tanto habitacionales como de estudio o de recreo para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de los blancos para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros. Su propósito fundamental era conservar el poder para la minoría blanca, 21% de la población, que en otras condiciones habría perdido su posición de privilegio. Nelson Mandela derribó este grotesco y despreciable sistema social con su actividad política y su combate a la segregación racial, lo que hizo que pasara 27 años en prisión, En La Isla Robben, a 12 km de la costa de Ciudad del Cabo.

El nombre en holandés significa ‘isla de las focas’. Rodó por las cárceles del apartheid hasta 1994, y en ellas contrajo la infección pulmonar cuyas secuelas le provocaron la muerte de hoy. Desde diciembre del año pasado había sido hospitalizado cuatro veces y en varias ocasiones se temió su deceso.

Madiba, Premio Nobel de la Paz de 1993, fue elegido, un año después, primer presidente negro de Sudáfrica en las primeras elecciones en las que todos los sudafricanos pudieron votar sin distinción de raza.

Para asombro de muchos no se dedicó a perseguir a sus verdugos, detuvo los incipientes intentos de venganza en contra de la pudiente raza blanca y desmanteló cualquier intento de llevar al país a una confrontación que no fuera en el terreno meramente político y de las ideas, en donde —sin duda alguna— es el campeón.

Su vida y su andar superaron las cadenas y barrotes de las cárceles en donde pretendieron ahogar su voz de libertad. Fue un hijo del mundo y un ejemplo a seguir por estadistas. Fue un hombre sencillo que solo amaba a su prójimo.

Hoy con su partida cabe su famosa frase: ‘La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que por lo tanto dormiré por toda la eternidad’. ¡Así sea Madiba!.

COMUNICADOR SOCIAL