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25 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

La alimentación es salud

El desarrollo social para cubrir las necesidades básicas del pueblo son los objetivos prioritarios del país. Esa es la conclusión de los...

El desarrollo social para cubrir las necesidades básicas del pueblo son los objetivos prioritarios del país. Esa es la conclusión de los foros nacionales e internacionales. Se traduce en la ‘vox populi’ de reducir el costo de la canasta básica alimenticia, agua potable y saneamiento ambiental para todos. Atención en salud, recolección de la basura, no violencia, justicia y paz. Factores culturales, limitaciones en educación, pobreza, abandono de la producción agropecuaria, inadecuada planificación y programación gubernamental inciden en no resolver esta tétrica situación. Las encuestas revelan que el rubro más dramático es el costo de los alimentos.

Algunos economistas tratan de débiles mentales a los que proponemos una regulación de los precios de los intermediarios al consumidor. Pero lo real, es que mientras existió el control de precios con el presidente Guillermo Endara G. los costos de la canasta básica no aumentaron. Apenas se eliminó esa regulación en 1994, por presiones internacionales, los precios comenzaron a subir y no han parado de subir. Los hechos concretos (los precios) no las teorías, es lo que le interesa a la población. Lo que no es correcto es ofender el nivel intelectual y técnico de los funcionarios de la época, que lograron lo que los genios posteriores, ni actuales no han logrado hacer para beneficio de la ciudadanía. Esos profesionales con argumentos muy humanos, honestos y sociales obtuvieron el objetivo de dar alimentación de calidad a precios justos. Naturalmente hay muchos factores que influyen en esta actividad. Y todo no es solo controlar la especulación y la explotación por parte de unos pésimos comerciantes e intermediarios. La función del productor es sembrar, criar, fabricar etc. El distribuidor y transportista cumplir su tarea sin engañar al productor, ni al consumidor. El Estado tiene la obligación de apoyar toda esta cadena de acciones con investigación local o importada, reducir el costo de los insumo, maquinaria etc, disponer de créditos blandos, protección arancelaria, riego y todo lo que fuese necesario para aumentar la producción de alimentos. Materia que conocen bien los agrónomos y veterinarios.

Con los medicamentos ocurre algo similar. Casi todos los productos o su materia prima son importados. Existen monopolios internacionales que no permiten a otros países (los BRIC) elaborar medicamentos para proteger los royalties de los originales fabricantes. Y se dedican a fabricar productos para los países ricos y no dedican investigaciones ni producción para las necesidades de los países pobres. Esto ha sido denunciado en la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero da la impresión de que interfieren otros intereses que no permiten que todas las recetas técnicas funcionen. Unos a nivel de las macro corporaciones transnacionales como fabricantes o del área económica BM, OCDE, etc. Es la eterna confrontación del criterio social al capitalismo salvaje. Y más actual entre el neoliberalismo y la social democracia. Más estrictamente entre la ciencia y el mercantilismo. Pero el que sufre las consecuencias es el populismo (pueblo). Es la actitud mental frente al hambre y la desnutrición con humanismo, altruismo y sin egoísmo. La dedicación y función social de todos los productores es trabajar para el bienestar de toda la sociedad y en ello demostrar todas sus capacidades. El objetivo de solo ganar dinero, lo lastima en su prestigio social, y además lo aparta del amor al prójimo y la justicia social a la que todos debemos aspirar para un mundo y un Panamá mejor.

Las inversiones importadas son un objetivo económico para el crecimiento local, crear empleo disponer de tecnología y protegerse frente a la feroz competencia por los mercados.

Tenemos la inmensa ventaja de estar en la encrucijada de las caravanas, donde podemos mercadear, publicitar y exponer todas las mercancías del planeta en una pequeña vitrina accesible a millones. Esta virtud tenemos la obligación de emplearla adecuadamente y en la forma más perfecta y honesta posible, con todos los clientes para prestigiar el punto y merecer la llegada de más clientes y nuevos inversionistas.

Las justas ganancias deben permanecer y beneficiar a los consumidores locales. Las desviaciones como las usuras, las ilegalidades, los fraudes, las drogas, las armas y todos los corruptos negocios que afean nuestro mercado hay que denunciarlas y eliminarlas, por el bien de los buenos empresarios que aquí se desempeñan. Las más graves tienen relación con la corrupción, cuando gente que viene a invertir o comprar se ve presionada o inducida a ser víctima de coimas u otra formas ilegales, lo que ofende no solo a los participantes sino a los funcionarios, autoridades y al nombre del país.

La justicia tiene que ser garantía para todos. La impunidad y el cinismo que ocasionalmente se publica deben ser expuestos concreta y ampliamente con nombres y sanciones severas, con multas y aun expropiaciones para proteger el nombre de Panamá.

Las víctimas de la dictadura esperan justicia. En memoria de Nelson Mandela.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO