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03 de Jul de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

2013... año traumático y conflictivo

S egún los cabalistas, el número 13 es de ‘mala suerte’. Tradicionalmente considerado un dígito de malos augurios. En hoteles de renombr...

S egún los cabalistas, el número 13 es de ‘mala suerte’. Tradicionalmente considerado un dígito de malos augurios. En hoteles de renombre, no existen habitaciones ni pisos con el número trece, a solicitud de clientes, quienes no aceptan habitar en un lugar con ese número. Pareciera que Panamá no ha escapado a este funesto maleficio.

Como nación, desde nuestra independencia de Colombia en 1903, hemos tenidos tres eras de gobernantes calificados de buenos, medianos, malos y pésimos. A partir de ese año, hasta 1968 contamos con una era Republicana. El golpe de Estado y derrocamiento del Dr. Arnulfo Arias Madrid por los militares, el 11 de octubre se establece un gobierno militar, hasta diciembre de 1989, cuando los norteamericanos producen la monstruosa invasión para derrocar el régimen comandando por el general Manuel Antonio Noriega y a partir de esa fecha, se establecen gobierno de corte democrático.

A lo largo de estos períodos, los panameños hemos sido gobernados por grupos de políticos prevaleciendo sus intereses personales, marginando al pueblo de los beneficios mínimos para su subsistencia, desarrollo y progreso. El manejo, administrativo gubernamental, bajo criterios personales, nos permitió vivir uno de los gobiernos más nefastos surgidos en la era Republicana. Los tres gobiernos del Dr. Arnulfo Arias Madrid, por su personalidad arrogante, déspota y dictatorial, fue en las tres ocasiones al ocupar la Presidencia de la República derrocado por su desastroso mandato.

En la era militar, encontramos varias etapas. La gobernada por el general Omar E. Torrijos Herrera, quien permitió al pueblo participar de su gestión y creó lo llamado ‘Yunta Pueblo-Gobierno’, permitiendo a las clases más humildes participar en la gobernabilidad al crear la Asamblea de Representantes de Corregimientos. Estableció nuevas instituciones, beneficiando al pueblo y permitió a aquellos que no podían estudiar en universidades extranjera, fueran apoyados por le IFARHU, mediante el otorgamiento de becas y préstamos. Fue un gobierno criticado, pero con grandes beneficios para el pueblo. Al ser asesinado, se producen cambios en la Guardia Nacional hasta asumir la Comandancia el general Rubén Darío Paredes, quien renuncia para postularse candidato a la Presidencia. Lo reemplaza Manuel Antonio Noriega, rigiendo un gobierno de terror y nepotismo, hasta su derrocamiento en 1989.

Al restituirse el orden democrático asume la Presidencia Guillermo Endara Galimany, quien no aprovecha la ocasión para la reestructuración integral de los Órganos del Estado y se mantiene el funcionamiento del Gobierno sin mayores transformaciones. Posterior asume la Presidencia el Dr. Ernesto Pérez-Balladares y privatiza el IRHE y el INTEL, creando un fondo fiduciario para el desarrollo posterior del Estado panameño. La medida no es asimilada por el pueblo, quien rechaza lo actuado. Hoy debemos considerar que gracias a esa ‘privatización’ se pudo extender la electrificación a todo el país y podemos, hoy día, más de la mitad de los panameños tener intercomunicación vía celular. El siguiente período es gobernado por la ‘alumna’ y viuda del ‘Detractor de los Símbolos Patrios’, haciendo otro tanto por su desconocimiento de la ‘Fauna panameña’ eleva a ‘Ave Nacional, el Águila Arpía’, un animal foráneo, no originario de nuestro país. Además, su gobierno ha sido cuestionado por la corrupción reinante en su gestión.

Sigue en el orden constitucional democrático, Martín Torrijos, hijo del general, cuyo gobierno fue duramente cuestionado y demostró incapacidad de desarrollo y progreso. Para el siguiente período, asume la Presidencia Ricardo Alberto Martinelli Berrocal, cuyas características personales difieren muy poco de las del Dr. Arias Madrid, y tras el ofrecimiento de promesas falsas, logra el respaldo del sesenta por ciento de los votos. Desarrollando proyectos de gran envergadura económica, corrompiendo a algunos políticos y asumiendo el control de todos los Órganos del Estado, a excepción del Tribunal Electoral, intentando, sumarlo a su control, imperando la protesta ciudadana opositora a un gobierno duramente cuestionado. Igual que los gobiernos arnulfistas, se ha convertido en un ‘Depredador’ de la Historia y los Símbolos, promulgando una ‘Inconstitucional Ley 2 de 23 de enero de 2012’.

Esperamos que el próximo año (2014), cambie a favor de todos los que tenemos sentido común y marginemos la corrupción imperantes, haciendo un alto a la DICTADURA CIVIL, porque los ciudadanos con responsabilidad cívica y patriótica pasaremos la ‘factura correctiva’ en el momento oportuno y nos libraremos de un ególatra mandatario y sus compinches.

HISTORIÓGRAFO Y ESCRITOR.