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06 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Esclavos del dinero

Nuestro país se ha convertido en esclavo fiel de don Dinero. Todo, absolutamente todo, es en base pecuniaria. Por eso hemos regalado nue...

Nuestro país se ha convertido en esclavo fiel de don Dinero. Todo, absolutamente todo, es en base pecuniaria. Por eso hemos regalado nuestros recursos naturales por muy pocos dólares. Hemos regalado nuestra patria (con días ‘puentes’, que incluyen fechas de independencia) para producir dinero. Hemos cambiado o incorporado tradiciones a base de don Dinero. Y encima, somos malos negociantes, porque enriquecemos a otros.

El colmo de los colmos es la Navidad. El Niño Dios y los Reyes Magos eran los que otrora traían juguetes a los niños. Ya no. Desafortunadamente, el Niño Dios no es taquillero. El comercio no cristiano lo sabe bien: No produce dinero, no es popular. Los Reyes Magos tampoco. ¿Incienso y mirra? Ni hablar. Oro sí.

Los fulos del norte trajeron a un viejo barbudo, quien de un empellón monetario desplazó a nuestro paupérrimo Niño Dios, nacido desnudo en un pesebre — según la tradición —, y esto no produce dinero. En cambio, el viejo vestido con rojas ropas invernales en nuestro trópico caluroso, con un trineo de renos (preferiría bueyes), ese sí es taquillero. Los regalos que trae vienen bien envueltitos y su figura la popularizan los medios de comunicación, los mayores alcahuetes de nuestra falta de patriotismo y dignidad: ellos también le rinden pleitesía a don Dinero.

Este viejo gordinflón con risita de demente grave, en vez de Santo, es Santa, tiene tal influencia, que lo juntamos con muñecos de seudonieve como adornos de Navidad, a pesar de que la mayoría de los panameños solo ha visto nieve en películas y en paquetitos (baratos de venta en el supermercado). Por fortuna, porque la nieve está incómodamente inseparable del frío.

Hemos adoptado totalmente al barbudo invernal.

También adoptamos Halloween como si fuera parte de nuestra idiosincrasia con todo el entusiasmo que el dinero trae. Halloween da dinero. La patria no. También adoptamos el Thanksgiving por las mismas razones: el comercio se ha dado cuenta lo tontos que somos y nos ha metido esa tradición desde hace años atrás. Los restaurantes ofrecen cenas de Thanksgiving, los hoteles, las casas, etc. Y nosotros bobos gastando.

Por eso, cuando los gringos visitan Panamá, se sienten en casita: hay Halloween, Thanksgiving, Black Friday y... Santa Claus. Todas sus cosas las hemos copiado con todo el orgullo de un Estado más con nacionalidad de USA.

Si las cosas siguen así, pronto cambiaremos el 3, y el 28 de Noviembre por el 4 de julio, este último sin derecho a ‘puente’. Y el Halloween y el Thanksgiving serán días nacionales, libres, también sin derecho a ‘puente’. Diciembre 20 será probablemente ignorado por inoportuno. El 9 de Enero podría desaparecer por incómodo. Para lo que falta ya.

*DOCENTE JUBILADA.