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30 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

De vacaciones con Galeano

Esperamos el 20 para participar en los actos en el Barrio Mártir. Los dirigentes de mi partido que participaban, están muy ocupados en l...

Esperamos el 20 para participar en los actos en el Barrio Mártir. Los dirigentes de mi partido que participaban, están muy ocupados en la política electorera. La Patria... que espere. Allí estábamos. Los mismos de hace 24 años. Pienso en Galeano... ‘Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria’.

Salimos el 23 de diciembre para estar con mi ‘viejo amigo el mar’, donde recupero la serenidad perdida en esta Ciudad. En el trayecto vimos por televisión a cientos de personas desesperadas en fila que, desde la madrugada, esperaban el jamón de ‘Chello’. A tres días después de conmemorar 24 años de la masacre en el Barrio Mártir, adormecen y laceran la dignidad de sus residentes con migajas.

En la Nochebuena todos se durmieron temprano. Decidí esperar al Niño Dios... sola. Vivir en soledad, el momento del nacimiento del Redentor en mi corazón. Una vez más Galeano... ‘Ojalá podamos tener el coraje de estar solos’.

El 26 de diciembre escuchamos que el ‘Pacto Nueva República’ naufragó.

Los puntos de la Nueva República eran coherentes, no obstante faltó incluir la solución de los problemas económicos y sociales, los cambios estructurales que salvarían al pueblo de la especulación, la ignorancia y la pobreza. No se vio la política exterior ni los problemas del Canal de Panamá.

Era un pacto promovido por figuras empresariales que, con genuina intención, pretendían parar la catástrofe de los amigos del ‘99’, para que no se terminen de robar el país.

Los egos personales, los odios entre viejos partidos y los intereses, se impusieron. Otra vez Galeano... ‘Ojalá podamos tener la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano’.

Es común ver los ranchitos vendiendo artesanías, en la Interamericana.

Hicimos una parada en uno de ellos. Había una señora de rostro dulce, pie descalzo. Está perdiendo la vista y me ofrece la nagüa en $30. ‘Deme la bendición, nadie me ha comprado hoy’, con voz tímida y acento campesino me dice.

Le compré dos naguas y la viejecita me pregunta: ‘¿Cuánto hay allí? Yo no sé contar’. ‘Hay $60’. Ella me abrazó emocionada y me bendijo. ¡Qué bien comenzamos el año!...

Continuamos en la carretera. Un profundo dolor me embargó a mí y a los míos... ‘Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza’...

Vuelven mis pensamientos al 26 de diciembre.

Es que un proyecto de país concebido de la manera que nuestros tres buenos amigos componedores lo concibieron, fracasa, porque los intereses privan.

Presentarse con un proyecto redactado es característico de los métodos tradicionales de la politiquería, no solo oligárquica, sino, también, de algunos movimientos populares que han fracasado.

Aunque no parezca, el pueblo está cansado de los partidos tradicionales, de las promesas no cumplidas, del robo indiscriminado de los mandatarios. Las agendas de arriba hacia abajo, mediante métodos burocráticos ya no funciona.

¡Qué se va a hacer! Muy tarde para ‘La Nueva República’. Dios bendiga a estos tres buenos componedores que murieron en el intento. Otra vez Galeano... ‘Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas, las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa’.

Panamá necesita sufrir más. El sufrimiento pule, libera al alma de resentimientos inútiles y, propicia uniones jamás imaginadas.

Cada esfuerzo popular y cada lucha reivindicativa, es un afluente para la creación del gran río caudaloso que es El Proyecto País, que aplastará el predominio de las fuerzas del gran capital, quienes engañan a las masas, mediante el marketing y la publicidad. Aquellos que creen que solo ellos tienen el derecho al poder, a las candidaturas, a los beneficios estatales para sus partidos ya deteriorados, pero todavía vigentes.

La agenda empezó a gestarse desde la Ley Chorizo. Espontáneamente, solo hay que darle forma y trabajarla con amor. De forma abierta con todos los sectores y corrientes que genuinamente crean en la convivencia pacífica, el desarrollo económico con equidad y la iniciativa privada con justicia social.

Apenas es el comienzo. Hoy, con mucho optimismo puedo decir como Galeano... ‘Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza’...

ESPECIALISTA EN FINANZAS PÚBLICA Y HUMANISTA.