Díaz-Canel admite negociaciones con Trump en medio de la asfixia económica

  • 14/03/2026 00:00
El presidente cubano reconoce que busca “soluciones” con Washington para aliviar el severo cerco energético de la isla. El giro diplomático coincide con el anuncio de un viaje del canciller panameño para interceder por diez compatriotas detenidos y la reciente excarcelación de presos políticos del 11-J

Forzada por una debacle económica, La Habana ha decidido mover ficha y abandonar el hermetismo. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que altos funcionarios de su Gobierno han iniciado conversaciones con representantes de la Administración de Donald Trump. El objetivo: buscar una salida negociada a la profunda crisis y al severo cerco energético que paraliza a la isla.

Desde la sede del Comité Central del Partido Comunista, y arropado por la cúpula del poder cubano, Díaz-Canel justificó el giro alegando que el diálogo busca “soluciones a las diferencias bilaterales” propiciadas, según sus palabras, por “factores internacionales”. Esta admisión oficial pone fin a semanas de negativas y silencios por parte de la diplomacia castrista, que había optado por ignorar las filtraciones y las propias declaraciones de Donald Trump, quien ya había adelantado en varias ocasiones la existencia de estos contactos. Según el mandatario cubano, la discreción inicial respondió a la tradicional política de la Revolución de no ceder ante “campañas especulativas”.

Un tablero diplomático a dos frentes

Pero el pulso con Washington no es el único frente abierto para el Palacio de la Revolución. La crisis interna se ha entrelazado con una delicada situación diplomática en la región. Apenas unas horas después de la comparecencia de Díaz-Canel, el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha, anunció su intención de viajar próximamente a La Habana.

La misión de Martínez-Acha tiene carácter de urgencia: visitar y brindar apoyo a diez ciudadanos panameños detenidos en la isla hace dos semanas. Los implicados, recluidos en la prisión de Villa Marista, ingresaron a Cuba presuntamente para confeccionar letreros que el Gobierno ha tachado de “subversivos y contrarios al orden constitucional”. Según el Ministerio del Interior cubano, los detenidos ya habrían confesado su autoría e, incluso, estarían colaborando al señalar a los presuntos financiadores del viaje. De aplicarse la dureza del código penal de la isla, se enfrentarían a condenas de hasta diez años de cárcel.

Gestos de distensión: liberaciones a cuentagotas

Para calmar las aguas, Díaz-Canel aseguró este mismo viernes que los derechos procesales y humanos de los panameños están garantizados. Un extremo que respaldó el canciller Martínez-Acha, al confirmar que el embajador de Panamá en Cuba, Edwin Pitti, ya ha tenido acceso consular al grupo y ha constatado que se encuentran en “condiciones adecuadas”.

En lo que parece ser una estrategia integral para rebajar la tensión tanto dentro como fuera de sus fronteras, el régimen ha comenzado a abrir, con cautela, las puertas de sus prisiones.

La organización no gubernamental Justicia 11J verificó este viernes, a través de la red social X, la liberación de dos manifestantes condenados a 13 y 14 años de prisión por su participación en las históricas protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021. Este movimiento se produce apenas 24 horas después de que La Habana anunciara la excarcelación de 51 presos políticos como medida de gracia previa a la Semana Santa, según reportó la agencia AFP.

En su conjunto, la apertura al diálogo con Estados Unidos, el manejo medido de la crisis consular con Panamá y las recientes liberaciones dibujan el retrato de un Gobierno que, asfixiado económicamente, busca oxígeno en el tablero internacional a través de la vía diplomática.

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