ANAM, responsable de turbiedad del agua

PANAMÁ. La forma desordenada en que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) otorga los permisos de construcción alrededor del lago Ala...

PANAMÁ. La forma desordenada en que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) otorga los permisos de construcción alrededor del lago Alajuela, además de los deslaves que se registraron, provocaron que los niveles de turbidez en la potabilizadora de Chilibre se mantengan sin que hasta ahora el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) haya controlado la situación, al menos es lo que opinan algunos expertos.

José Amado III, ex director del IDAAN, responsabiliza a la ANAM de no fiscalizar responsablemente los estudios de impacto ambiental en éstas áreas.

El ex funcionario cree que el desarrollo de actividades ganaderas sin control también provoca erosiones del suelo que al final termina en el lago.

Por su parte, la ambientalista Raisa Banfield sostiene que las inversiones siempre han sido el foco de la actual administración sin importar las consecuencias. Banfield expresó que existen urbanizaciones y canteras alrededor de la cuenca que provocaron el desgaste del suelo.

No obstante, Rodrigo Barragán, jefe de la Planta Potabilizadora de Chilibre, no comparte este criterio y señala que la intensidad de las lluvias caídas causó una serie de deslaves de cerros que fueron a parar a este reservorio y fue eso lo que provocó un récord de turbiedad en el lago.

El lago Alajuela en su estado normal tiene entre 6 y 7 niveles de turbiedad —agua casi limpia y fácil de potabilizar— pero debido a las lluvias los niveles alcanzaron entre 500 a 700 Unidades Nefelométricas de Turbiedad —agua sucia con basura y desechos.

La planta opera en un 60% de su capacidad por un tiempo indefinido hasta que el agua normalice su color.

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