Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 07/04/2026 00:00
“Aquí no estamos inventando la rueda”, sostiene Andrés Pagés Chanis, administrador general de la Autoridad Nacional de Tierras, Anati. “Esto es algo que funciona en toda Latinoamérica y que hemos venido estudiando desde hace algún tiempo”.
No son pocos quienes han encontrado escollos al momento de poner en regla la información de un terreno o propiedad. Y es que son varias las instituciones involucradas en un trámite que se torna complejo y burocrático. “Esto no solo ocurre en Panamá, sino en otros países de la región y en algunos de estos países ya lo han solucionado”, explica el administrador.
“La intención es desarrollar una plataforma de acoplamiento y que todas las entidades den la información de catastro a Anati, y que todos nos comuniquemos a través de este canal. Ahorra tiempo, ahorra muchísimo dinero y aporta al fin tributario, que es la parte que más le interesa al Ministerio de Economía y Finanzas; tener información actualizada de los valores de la tierra”, agrega.
La Red Interamericana de Catastro y registro de la Propiedad (RICRP), organismo del que Panamá forma parte, ha colaborado con información, apoyo técnico y casos exitosos en experiencias similares dentro de la región, con países similares en tamaño y retos que tienen en cuanto a digitalización y presupuesto.
En cuanto al presupuesto, se está gestionando el apoyo de la banca multilateral, que ha implementado proyectos similares en otros países. El préstamo se pagaría en su totalidad en unos 7 años con el ahorro de los gastos en estos trámites y las recaudaciones generadas.
No es que no se haya visto en años anteriores la necesidad de desarrollar el proyecto, pero la falta de fondos para llevarlo a cabo fue posponiendo el momento. “Hablé con administradores anteriores y todos me decían, ‘es que no hay plata’, pero bueno, los fondos hay que buscarlos. Aquí lo que necesitamos es la intención de cambiar, las ganas de que en verdad se lleve a cabo”, asegura.
Y con ello, hacerle difícil la tarea a quienes conviene que no haya transparencia. “Hay mucha gente que lo que menos quiere es que haya transparencia, que haya un control, porque le vas a quitar negocio. Pero es lo que es, y es lo que lo que debe ser. Y con el catastro multifinalitario tienes información real, actualizada, trazable y transparente”, considera.
Con este sistema, no solo se concentra la información física de la propiedad, o sea, la ubicación del plano y su acoplamiento, sino también los valores de la tierra. “Te vas a conectar con Registro Público y con la DGI. Va a haber un valor actualizado si hay una compra-venta en el Registro Público; ese valor se va a reflejar automáticamente en la DGI y no al momento que se quiera transferir o heredar. Allí es cuando se da cuenta la gente y eso, complica todo el trámite”.
La conexión con Registro Público permite conocer quién es el propietario actual del terreno. Pero para ello, debe haber todo un proceso de levantamiento de información catastral.
“Esto nos permite saber qué terreno es de quién, tener información de terrenos nacionales, tener información de áreas protegidas, tener información de ordenamiento territorial, todo eso en un solo lugar porque al final la tierra es una, independientemente de qué institución de gobierno central o no central lleven el trámite”.
Todo el proceso arranca con la digitalización de toda la documentación y de los procesos, o sea, la trazabilidad de las solicitudes que permitirá que tanto usuarios como terceros tengan acceso, generando transparencia.
El proceso ha iniciado con la medición de los tiempos de los trámites, la contabilidad de los expedientes que están en trámite y su ordenamiento cronológico. “Ya tenemos un año en esto y la mora bajado considerablemente, pero todavía no tenemos todo el sistema técnico que queremos”.
Los procesos se han establecido y ordenado, cada trámite está conectado a un funcionario que deberá dar respuesta al usuario y de ello quedará una constancia.
“Lo que no se mide no se mejora, entonces ya lo tenemos medido. En atención ha habido un giro de 180 grados. La atención ahora toma menos tiempo, los usuarios que vienen están contentos, pero queremos llegar más allá, que no tengan que venir, que desde el celular, desde el ordenador, revisen cómo está el expediente y si hace falta algo, o hay que hacer una corrección, se realice automáticamente”.
En este punto, se requiere también del apoyo de las demás instituciones involucradas. “Actualmente trabajamos con cartas, visto bueno, burocracia. Hay ventanilla única para algunos procesos, pero para la mayoría no existe. Es eso, lo que la AIG llama ‘el bus de la interoperabilidad’, todos debemos estar aquí y que de aquí salga la información”, dice.
Afortunadamente la respuesta de las demás instituciones ha sido positiva. “Con el Registro Público nos hemos acoplado y hemos sacado información registral con un 99% de eficiencia, en un programa piloto que hicimos gracias a la AIG y fue exitoso. Al final del día es un ahorro para el gobierno central”, asegura.
Los gobiernos locales son también actores importantes en este proceso de transformación. “Para que funcione el catastro multifinalitario tenemos que tener información de los municipios y antes de comenzar, tenemos que tener a acuerdos de intercambio de información catastral, de información predial y de información de valores con los diferentes municipios a nivel nacional”.
Ya se han firmado acuerdos con los municipios de Panamá, San Miguelito, La Chorrera, Arraiján y Colón y se ha dado inicio al intercambio de información.
Parte de los esfuerzos por poner al día la información catastral a nivel nacional se ha iniciado con un barrido que inicialmente se ha enfocado en la provincia de Coclé, una de las menos catastradas. Se empezó a trabajar en enero, con información de Registro Público y actualmente se hacen los acoplamientos con Anati. A este proceso le sigue la etapa tenencial, que contempla trabajo de campo para la verificación de la información. El proyecto continuará en el resto del país, en un plazo de 36 meses.
Todos los esfuerzos que realiza la Anati se han visto reconocidos por la RICRP, al otorgarle la presidencia de la red y además, lograr la sede para la convención 2026. “Estamos de la mano con Promtour que desde el día uno nos ha dado la mano, ofreciéndonos apoyo en temas logísticos. “Ellos tienen la experiencia en conjunto con la Autoridad de Turismo, que también están muy comprometida”, confirma.
Este año se celebra el bicentenario del Congreso Anfictiónico, por lo que se celebrarán a lo largo del año una serie de reuniones que se realizarán en conjunto con la OEA.
“Panamá va a ser anfitrión, con Anati y Registro Público. El país va a tener una proyección a nivel internacional enorme. Además, vamos a generar una página web donde se transmitirá el evento en tiempo real”.
“Estamos muy optimistas, todo está bien encaminado”, dice Pagés, no solo sobre la convención, sino del proyecto de catastro multifinalitario. “Estoy 100% seguro que lo vamos a hacer en esos 36 meses y de verdad esa es la bandera que yo me quiero llevar. Ese va a ser un legado que dejaremos siguiendo las directrices de del presidente José Raúl Mulino, quien desde el día uno me dijo: “hay que digitalizar”, concluye.