El cónsul de Panamá en Islas Canarias, Ítalo Giovanni Afú, renunció este martes 29 de marzo al cargo en medio de un escándalo y fuertes cuestionamientos por salir vestido de encaje rosado, aretes, vincha, maquillaje y con la boca pintada por las calles de Las Palmas de Gran Canarias el último día de los pasados carnavales en España.
La información la dio a conocer la Cancillería de la República, mediante un comunicado, informando además que la salida del puesto del diplomático panameño se hará efectiva el sábado 30 de abril, un mes más en el puesto.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores informa que el cónsul de Panamá en Islas Canarias, España, Ítalo Giovanni Afú, mediante nota dirigida al Presidente de la República, ha presentado renuncia al cargo", señala el documento oficial.
Como una espuma que no para, en Panamá la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Panamá, políticos, expertos y psicólogos habían vertido serios señalamientos contra el cónsul, quien incluso en unas fotografías tenía una "banana plástica" metida entre el vestido rosa y el pecho.
Las críticas arreciaron debido a que se hizo pública otra fotografía donde el miembro del Cuerpo Diplomático de Panamá se puso la corona de la panameña Ana Isabel Ibáñez, Miss Hawaiian Tropic investida el sábado 27 de abril de 2002. En ambas imágenes aparece con "traguitos en la mano".
El vicepresidente y canciller Juan Carlos Varela había dicho en medio de la tormenta de críticas que le hubiera gustado que el cónsul se disfrazara de pirata, bombero o pato Donald, incluso dejó insinuaciones al referirse al joven: "El otro año que pida vacaciones y que venga al grillo de Las Tablas y goce los carnavales como todos los panameños".
Pero el comunicado de este martes lo elogia: "El Ministerio de Relaciones Exteriores al desatacar la labor desempeñada por el cónsul Afú hasta la fecha, reconoce que éste ha tenido la gallardía de anteponer los intereses del Estado y la imagen del país, ante un error cometido por su persona, ofreciendo disculpas públicas y renunciando a su cargo".
Y como el caso del cónsul de Panamá en Miami, Thomás Guerra, dueño de discoteca, el Gobierno volvió a darle un "jalón de orejas" a su Cuerpo Diplomático.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera a los representantes de nuestro servicio exterior que tengan presente que en sus funciones representan al país, y a las autoridades panameñas, por lo que sus actuaciones siempre estarán bajo el escrutinio público. En virtud de lo anterior, es necesario que en todo momento su conducta sea comedida y a la altura de la majestad que representan", expresa el comunicado.
Cuando el cónsul en Miami erró el ideario del Canal de Panamá y dijo que los panameños eramos los "costeños de Colombia", la Cancillería en enero pasado les prohibió a los diplomáticos dar declaración, opinión o comentario sin permiso.
A diferencia de Italo, sobrino del diputado oficialista Carlos "Tito" Afú, el cónsul Guerra nunca tuvo intensiones de renunciar.