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Desigualdad y tamaño del Estado, Uribe y Boric debaten sobre pobreza y gobernanza
- 20/10/2026 00:00
Hay 162 millones de personas viviendo en la pobreza en América Latina. Aunque los índices de pobreza multidimensional han bajado gradualmente con los años, la pobreza extrema se mantiene en uno de los continentes más desiguales del mundo.
Cifras del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) detallan que 25.4% de los latinoamericanos viven en condiciones de pobreza multidimensional. En 2008, la cifra era de 45.8%.
Entre los factores que han incidido en reducir la brecha, están mejores ingresos laborales. Aumentaron los trabajadores con educación secundaria y terciaria, y se incrementó la demanda de trabajo poco calificado especialmente en países que experimentaron un auge en las materias primas y salarios mínimos como Argentina y Brasil.
A pesar de la reducción, hay cifras alarmantes, como que el grupo etario que está principalmente en la pobreza son niños.
Durante la conferencia “Fin de la Pobreza: Recalibrando estrategias, renovando compromisos”, organizada por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los expresidentes Gabriel Boric y Álvaro Uribe compartieron sus perspectivas sobre la reducción de la pobreza.
Los líderes, ubicados en extremos ideológicos polarmente opuestos, coincidieron en la necesidad de un estado eficiente, que garantice la democracia y sirva a sus ciudadanos. Sin embargo, difieren en aspectos claves.
Boric, expresidente de Chile, enfatizó la importancia de redistribuir la riqueza y cuestionó que se reduzcan los impuestos al sector privado ya que al final los más afectados terminan siendo los miembros de la población vulnerable que necesita ayudas sociales.
“Cuando se bajan los impuestos y por lo tanto se destinan menos recursos al Estado, los que terminan pagando la falta de esos recursos son generalmente los beneficiarios de programas sociales”, declaró Boric. “Entonces, sí es cierto que siempre se puede mejorar en eficiencia, siempre hay que estar combatiendo la corrupción, pero en general lo que vemos que cuando se disminuye el ingreso por impuestos a las grandes empresas o a las grandes riquezas, eso lo terminan pagando los beneficiarios de programas sociales, que son los más pobres”, acotó.
Uribe, expresidente de Colombia, rebatió el argumento, abogando por un esta más chico, favoreciendo incentivos a la empresa privada como un camino para mejorar las condiciones sociales.
“Una cosa que nosotros hicimos fue dar estímulos a la inversión. Entonces se alegaba, ah, pero con esos estímulos, con esa exención, con esa deducción, ustedes lo que están es privando al fisco de hacer políticas sociales. Ocurrió todo lo contrario”, manifestó el expresidente colombiano. “Al conseguir inversiones que no existían, se están consiguiendo contribuyentes que no existían. Y entonces finalmente se dieron unos estímulos que le rebajan algunos las cargas tributarias. Pero eso se traduce en una expansión de la inversión que le permite al Estado hacer unas inversiones sociales más importantes”, concluyó.
La discusión adoptó un matiz ideológico, con Uribe comparando al Estado como una empresa que debe reducir la redundancia y aumentar la eficiencia, mientras Boric respondía que a diferencia de una empresa la prioridad del Estado no deben ser las ganancias sino el bienestar de la población.
“Yo creo que el Estado tiene que funcionar bien, tiene que ser ágil, tiene que ser diverso, tiene que modernizarse, sin lugar a duda. Pero no creo que la discusión sea más chico, menos chico, sino cómo hace mejor la pega”, reflexionó Boric. “Porque donde no llega el Estado hay otras instituciones que lo reemplazan, en particular lo hemos visto en América Latina, el narcotráfico. Entonces el Estado tiene que llegar firme, tiene que llegar fuerte, pero tiene que llegar también eficiente”, puntualizó.
Uribe rebatió por última vez comparando los modelos de seguridad social de ambos países, en el que Colombia optó por un sistema solidario.
“El Estado pequeño no es el Estado ineficiente. Tiene que ser el Estado eficiente, que coloque mejor y administre mejor los recursos. Nosotros pusimos al empresario a pagar la mayor parte en salud y en educación y en pensiones. En esa época en Chile, el beneficio de salud dependía de lo que se pagaba. En Colombia había solidaridad. Usted paga lo mínimo, pero tiene todos los beneficios que tiene el que paga lo más grande. El tamaño pequeño del Estado no es para afectar lo social, sino para evitar el derroche de los recursos que requiere lo social. Y la empresa privada no reducida a ser una máquina generadora de dinero, sino cumpliendo una función social”, sentenció Uribe.
El canciller panameño Javier Martínez-Acha, también se pronunció durante el evento, manifestando que es momento de demostrar la utilidad del multilateralismo, alinear la educación con las necesidades del mercado laboral y fortalecer la democracia, entiendo que no basta con tener elecciones para garantizar el bienestar social de las naciones.
”Brindemos por una democracia que no se limite a reconocer derechos en sus constituciones sino que permita ejercerlos en la vida cotidiana. Que no prometa prosperidad en los discursos, sino que contribuya a construirla en los hogares”, manifestó Martínez-Acha.
El canciller señaló que la planificación estratégica es clave, facilitando financiamiento para los emprendedores, caminos de acceso a los productores, y educación de calidad a los jóvenes.
”No se trata de gastar menos en los pobres, se trata de invertir mejor para que menos personas tengan que vivir en la pobreza”, concluyó.