El entrenador panameño dio su perspectiva sobre lo que podrá hacer Panamá dentro de la Copa del Mundo
- 06/10/2010 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️COLÓN. En los últimos años ha sido casi común que quienes residen o trabajan en la ciudad de Colón y las áreas revertidas de Cristóbal, como Arco Iris, Margarita, José Domingo Espinar (antiguo fuerte Gulick) e incluso el residencial José Dominador Bazán (antiguo Fuerte Davis), respiren humo que, acompañado de malos olores, proviene del vertedero de basura de Monte Esperanza.
Por más de 60 años este lugar ha sido el depósito final de los desechos que se originan en el distrito de Colón y está ubicado prácticamente en la entrada atlántica del Canal de Panamá, en la isla Telfers.
Todo ocurre como consecuencia de los incendios espontáneos y provocados que se producen dentro de estas instalaciones, las cuales desde hace varios años colapsaron sin que hasta el momento las autoridades, ni las propias comunidades afectadas, hayan presentado una alternativa a fin de detener la contaminación e intoxicación que diariamente afecta a los miles de residentes del área.
ANTECEDENTES
El relleno sanitario de Monte Esperanza, hoy vertedero de basura a cielo abierto, se encuentra construido sobre un área de relleno de las excavaciones del Canal Francés, con niveles freáticos muy altos (12-18 pulgadas), sobre agua salobre.
Informes geológicos ubican en 99 y 102 pies la profundidad para alcanzar roca fragmentada. La base es de coral dragado del Canal. El área original del relleno era de unas 44 hectáreas.
El inicio de operaciones de este relleno sanitario data del año 1941, hace 69 años. Para el mes de mayo de 1993, la Comisión del Canal de Panamá (CCP), a través de la Cancillería, informó sobre los planes de desactivar este vertedero. La fecha tope se planteó para el 1 de enero de 1997. Hace 13 años, este vertedero debió ser cerrado y se debió haber presentado otra alternativa para responder a esa necesidad de la comunidad.
En cumplimiento de las disposiciones ambientales, la CCP propuso un plan de cierre y saneamiento del vertedero, el cual debía concluir en 1997.
Dicho plan terminaba con un programa de monitoreo, reforestación de las áreas de préstamo utilizadas y un drenaje que debía prolongarse hasta diciembre de 1999. Para todo este proyecto, la Comisión destinó 3.2 millones de dólares.
A pesar de la existencia de este plan, en 1994 la Chancillería solicitó a la entonces Dirección Metropolitana de Aseo (DIMA) el inicio de conversaciones con la CCP para postergar el cierre debido a la imposibilidad de la DIMA de ubicar un área propia para disponer de los desechos urbanos de la ciudad de Colón. Para tal fin, de las 44 hectáreas existentes la CCP segregó un globo de terreno de aproximadamente 11 hectáreas —sin uso hasta entonces— para el depósito de la basura.
Hoy son esas 11 hectáreas las que ya no dan más, su utilización ha sido excesiva, incluso actualmente los desechos son arrojados al borde de la carretera debido a que ya no hay espacio y, de paso, se ha generado otro problema.
ESTADO DE OPERACIÓN
A partir de noviembre de 1999, la DIMA desaparece como entidad y sus funciones son asumidas por el Municipio de Colón a través de la Dimaud, la cual opera el relleno como un vertedero a cielo abierto. El uso inadecuado del área ocasionó la pérdida de los 3.2 millones invertidos por la CCP para el saneamiento del basurero.
En el año 2001, a través de un acuerdo de concesión, la municipalidad colonense traspasa la responsabilidad de la recolección de los desechos sólidos a la empresa Aguaseo, S.A. y se compromete a buscar los terrenos para la construcción de un nuevo vertedero de basura, a fin de que la empresa lo desarrolle dentro del contexto moderno de este tipo de proyecto.
Estudios realizados por expertos ubicaron nueve puntos posibles dentro del distrito, entre los que se encuentran Mindí, cerca del actual vertedero; Cativá, próximo a la antigua Refinería de Panamá; y en Buena Vista. Sin embargo, hasta el momento nada se ha podido concretar, ya que los moradores de estas comunidades se oponen a que el vertedero sea ubicado cerca de sus casas.
Mientras esto se decide, el colapso del vertedero de basura de Colón y la quema de los desechos está afectando a los colonenses y amenaza con convertirse en un serio problema de salud. Afecta, además, el desarrollo de las operaciones de tránsito por el Canal de Panamá, pues interfiere en la visibilidad de las embarcaciones que por allí pasan, dejando una imagen desagradable a los miles de turistas que visitan Colón durante la temporada de cruceros, aseguró el representante de Cristóbal, Francisco Salcedo.