Geografía: una ciencia sin presupuesto

Actualizado
  • 21/10/2022 00:00
Creado
  • 21/10/2022 00:00
El Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia se moderniza para ofrecer un mejor servicio cartográfico, y su director, Walter Myers, habla de este proceso que se hace con “las uñas”
Una de las labores que realiza el Instituto Tommy Guardia es medir la línea de alta marea.

La cartografía panameña no solo son mapas impresos, también es una imagen digital que se puede descargar desde un teléfono móvil. Esa fue una de las metas que se propuso Walter Myres al llegar a la dirección del Instituto Geográfico Nacional “Tommy Guardia” al inicio de este quinquenio.

En tres años de labores y en medio de un encierro por un virus que inmovilizó al mundo, el Instituto Tommy Guardia desarrolló y lanzó, en agosto pasado, el primer mapa interactivo digital comunitario del país, al que se puede acceder desde un celular o una computadora ingresando a la página web de la entidad y desde la magia del QR.

El mapa interactivo digital contiene los principales rasgos de topografía, red vial, hidrografía, poblados, masas de agua y límites políticos administrativos de los 81 distritos, 699 corregimientos y 2.456 barrios de Panamá. Como dice Myers, la mínima información que puede ser utilizada por estudiantes para una tarea, así como también por los políticos y los tomadores de decisiones de las instituciones públicas.

“Son 814 páginas de la cartografía panameña a las que se puede acceder por distrito, corregimiento y zona”, indicó Myers, un ingeniero industrial que nació el año en que la cartografía nacional fue creada como una dirección dentro del Ministerio de Obras Pública (MOP), 1954.

La cartografía panameña se realiza desde 1946.

Lo más importante, dijo, es que las comunidades pueden ser alimentadoras de información para el mapa digital; solo deben mandar al Instituto los datos que consideran que se deben corregir o añadir. Es el “Google maps” panameño.

La cartografía panameña comenzó en 1946 como una sección dentro del MOP y en 1967 pasó a ser el Instituto Cartográfico Tommy Guardia, con un edificio propio al frente de la Universidad de Panamá y bajo el paraguas de ese ministerio hasta 2010, cuando pasó a formar parte de la estructura de la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (Anati). En estos 76 años se ha transformado, pero en los últimos tres dio el salto a la digitalización.

“La geografía de hoy no es la que nosotros estudiamos, está aquí (en el móvil) y para los millennials y los zetas si tú no estas aquí, no existes”, dijo Myers. Bajo esa premisa se inició el proceso de modernización que no solo incluye el servicio cartográfico, sino también cambios administrativos y de infraestructura del edificio.

Una modernización que Myers enfrenta con el obstáculo de que el Instituto Tommy Guardia no cuenta con un presupuesto del Gobierno Nacional, sino los fondos que le asigna la Anati, una entidad que para este año tiene un presupuesto de $16,1 millones, de los cuales $2,3 millones son para inversiones.

El Instituto Tommy Guardia fue creado en 1967.

Cuando Myers asumió la dirección del Instituto, en julio de 2019, se enfrentó al escenario de que “cuando llovía era mejor estar afuera que adentro del edificio, porque la posibilidad de que te cayera un rayo era menor a morir electrocutado”.

La primera etapa de la transformación del Instituto Tommy Guardia empezó por reemplazar el techo. “Con una 'varita mágica' y cero presupuesto logramos cambiar el techo a un costo de $289 mil”, dijo. Aún quedan trabajos pendientes en la infraestructura del edificio.

Los cambios en el edificio y en los servicios de la cartografía se empezaron a realizar paralelamente, y el virus que paralizó a la humanidad añadió más trabajos. El Instituto Tommy Guardia fue una pieza clave, narra Myers, en el trabajo de logística que montó el gobierno para repartir la ayuda socioeconómica con la confección de los mapas para llegar a las zonas más recónditas del país.

En términos monetarios se confeccionaron mapas por la suma de $602.000, en otras palabras fue el aporte del Instituto Tommy Guardia al Estado para paliar la crisis sanitaria. “Todo estos trabajos se hacen en el Instituto, no con un presupuesto reducido, sino inexistente”, reclamó.

Walter Myers es el director del Instituto Tommy Guardia.

A la ausencia de un presupuesto se suma que hay funcionarios con maestrías, que tienen 25 años de labores, cuyos salarios no llegan a los $800 mensuales.

Myers narra esta realidad sin ninguna gota de desánimo y de señalar culpables, sino con la euforia de que el Instituto Tommy Guardia sea reconocido por su trabajo y por el aporte que hace una de las ciencias sociales, la geografía, al país.

Como lo explica Myers, la idea de la geografía no es saber dónde quedan las cosas, sino dar el porqué. “A mí me gusta decir, que las demás instituciones finamente cumplen con su misión y hacen el qué, el MEF dice cómo y el Tommy Guardia dice dónde. Ves cómo funciona, así nosotros trabajamos, y ha sido la intención de esta administración, de trabajar de manera mancomunada con el resto de las instituciones”, explicó.

En esa búsqueda del dónde y el porqué de la geografía, la labor del Tommy Guardia también se centra en la protección de las fronteras del país, en la medición de la línea de alta marea que define los 22 metros de servidumbre costanera o pública y en la reorganización del sistema de nomenclatura.

En las mediciones de alta marea, el equipo del Tommy Guardia ha determinado que hay zonas que en cuatro años el mar ha inundado hasta 10 metros adentro, con el agravante de la salinización de áreas no marinas.

Para salir del folclorismo sobre las direcciones en el país, Myers dijo que trabaja en una iniciativa para que Panamá se adhiera al marco georreferencial del mundo, que busca que las direcciones sean según latitudes y longitudes como trabaja la cartográfica, sin importar los nombres de las calles, lo que beneficiará el mercado electrónico.

El Instituto Tommy Guardia almacenará toda la información geográfica del país y estará disponible para las entidades y el público en general, y se unió a la Alianza de Datos Digitales de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, un organismo creado por la Organización de las Naciones Unidas para generar datos oportunos y precisos que ayudarán a medir y hacer realidad los Objetivos del Milenio.

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