Los capturados fueron ubicados en la comarca Ngäbe-Buglé, las provincias de Veraguas, Los Santos y Panamá
- 02/08/2015 02:00
Pincelar la semblanza de un ser con trayectoria impactante en la vida de los demás es tarea asaz laboriosa, que nunca acaba de completarse, pero muy emotiva y de significativas enseñanzas. En el caso del sacerdote jesuita Néstor Darío Maximiliano Jaén Fernández resulta además edificante al conocer la valiosa cantidad de metas que alcanzó, y el bien que prodigó, sacándole gusto al sacrificio propio.
En la excelente Introducción de la parte No. 2 de un libro elaborado por su hermano menor Simón Jaén- aún sin publicar- en memoria del padre Néstor, se lee resumidamente que “se caracterizó por ser un hombre de gran perseverancia en el desarrollo de un trabajo orientado por el amor, solidaridad, justicia social y respeto a la dignidad humana, para el establecimiento de todos los valores cristianos que se fueron enraizando en su corazón”. “Su persistencia, dedicación plena en lograr la unidad de los hombres y mujeres de buena voluntad, independientemente de enfoques religiosos o ideológicos, lo distinguió como persona de gran amplitud de criterio y objetividad”. “Las diferentes facetas de su vida, caracterizadas por esa persistente actitud de anunciar el Evangelio y de denunciar las injusticias, la explotación y la enorme opresión del sistema capitalista imperante- irrespetuoso de la vida y la honra de los seres humanos- identificadas en un amplio contexto, no solo anuncia que un mundo mejor es posible sino que llegará a constituir ese reino en el momento en que llegue a prevalecer el amor sobre el odio”.
Familia
El sacerdote Néstor Jaén, nació el 29 de octubre de 1935, en el seno de una honorable familia penonomeña formada por Don Agustín Jaén y por Doña Ana María Fernández de Jaén, siendo el penúltimo de catorce hermanos, entre los que Roberto fue- por un período- Hermano Cristiano de la Salle, y Luzmila, sor Hija de San Vicente. Don Agustín fue profundamente católico y le infundió los valores espirituales cristianos a sus hijos, hasta el punto que Néstor, un niño sutil, delicado, espiritual y noble, cuando apenas empezaba a hablar sostenía que llegaría a ser el Papa Pío XIII, ya que a la sazón fungía como Vicario de Cristo el Papa Pío XII.
Estudios
Realizó sus estudios primarios en la escuela Simeón Conte en Penonomé y los secundarios en el colegio La Salle, graduándose de Perito Mercantil y de Bachiller en Ciencias y Letras. Inició sus estudios sacerdotales en la Compañía de Jesús en 1956, en Orduña, España,- país al que había ido a estudiar medicina-; siguió estudios de filosofía en Gallarete, Italia; de teología en la Universidad Iberoamericana, Méjico; de letras en la Universidad Católica de Quito, Ecuador, y; terminó su noviciado en Santa Tecla, El Salvador. Se ordenó Sacerdote en Panamá el 15 de Agosto de 1969, alcanzando una vida sacerdotal de treinta y siete años….más de la mitad de su existencia terrenal.
Liderazgo
Su interés por organizar los esfuerzos de sus compañeros religiosos, para alcanzar objetivos por el bien general, se manifestó desde muy temprano en su vida religiosa cuando fue el superior de los estudiantes jesuitas en Méjico. Después, como sacerdote, fue escogido como Superior de los Júniores (jóvenes prelados) en estudios cursados en el Instituto Pastoral Americano en El Salvador. En 1999 y hasta el 2004 fue seleccionado por sus pares como Presidente del Comité Ecuménico. Por su liderazgo natural, experiencia, sinceridad, disposición, entusiasmo y bonhomía, el Rabino Kraselnick y otros miembros le propusieron varias veces designarlo también presidente del Comité Interreligioso pero, por su salud, las declinó.
Compañerismo
El compañerismo fue uno de los grandes rasgos de la idiosincrasia de Néstor Jaén, a quien sus familiares, amigos y condiscípulos llamaron, en confianza: “Lío”.
Por esa condición humana tan especial, sus condiscípulos nunca dejaron de convocarlo a las celebraciones y reuniones que realizaban para intercambiar vivencias, recuerdos, bromas y esperanzas, con campechanía de colegiales, igual a como cuando con ellos asistía a fiestas, actividades y a presenciar encuentros deportivos. Por el cariño y respeto que se profesaban mutuamente, siempre fue uno más. Eso no era excepcional porque de la misma manera se trataba con sus familiares.
En su permanente interés en corresponder a sus compañeros condiscípulos con motivo de la celebración de sus 50 años de graduación de la escuela secundaria, Lío Jaén, como oficiante de la misa conmemorativa, dispensó a todos del requisito de confesarse para poder comulgar siempre que alcanzaran arrepentimiento de conciencia por los pecados cometidos, y contrición de corazón. Muchos, a quienes no se les había ocurrido acercarse a ninguno de los dos sacramentos por diversas motivaciones, reconociendo el gesto henchido de bondad y compañerismo, recibieron el mensaje en el corazón y acudieron en masa al encuentro con la eucaristía.
Humanismo
Si el compañerismo fue una faceta sobresaliente de su carácter, su formación escolar y cultural, y sobre todo las conductas y enseñanzas familiares y religiosas, fueron un vector que produjo en su espíritu un vibrante humanismo. Este se tradujo en una permanente vocación en ayudar al prójimo en cuanto aspecto material o espiritual lo necesitase, conduciéndolo a encontrar nuevos horizontes de bienestar, o de curación, por amor y aprecio, independientemente de su condición religiosa, política, social, étnica o de género humano. Para él era lo mismo aplicar esa visión de solidaridad tanto en dirigir excursiones turísticas y religiosas, como en asistir a ritos en sinagogas o templos ba´hais, episcopales o evangélicos; como en prestar servicio social voluntario en su país o en el extranjero- como lo hizo: en un dispensario de uno de los barrios más pobres de Madrid, también en el Peñón de los Baños en Méjico, también en Medellín, y, con campesinos e indígenas en Panamá-; como en integrar una comisión con el Pastor Ernesto Weigand de la Iglesia Luterana y el Pastor Alcibíades López de la Iglesia Bautista, para buscar una salida pacífica del general Noriega del poder político- en reunión directa con él- y así evitar enfrentamientos que ocasionaran gran daño al país, y ; como en proponer y obtener que el Ministerio de Educación estableciera, a nivel de estudios universitarios, un servicio social obligatorio.
Son sucks los “Talleres de Jesús en los pobres”, programa de ayuda social y de autogestión, fundado por Néstor para que los más desvalidos tuvieran una esperanza y oportunidad de mejorar su calidad de vida. Se han desarrollado más de cien proyectos, entre los que se encuentran cooperativas, taller de modistería, granja autosostenible y panadería.
Su visión de humanismo afrontó dilemas insospechados como cuando el embajador de Cuba- país gobernado por un régimen comunista, de ideología atea- visitó por iniciativa propia el noviciado jesuítico regido por Jaén y se encontró en un dormitorio con una pared adornada con un cuadro de Jesucristo y en otra con uno del Ché Guevara. Jaén, también sorprendido, opinó que cada novicio era libre de tener criterios políticos propios, siempre y cuando no colisionaran con las creencias del catolicismo y su opción por los pobres.
Empero, tuvo decepciones en su concepción humanística cuando observó cómo “la Revolución por el Evangelio”, proclamada por el triunfante Sandinismo, en Nicaragua, se desvió de sus objetivos y, en gestión de gobierno, lesionó los derechos y la dignidad humanos. Él, que la había apoyado, la rechazó y denunció los desmanes cometidos por los ejecutores.
En otro aspecto, hasta en sus aficiones Néstor mostró su intenso humanismo. No solo le encantaba la música, el baile y el canto, sino que era fanático del equipo de béisbol de Coclé. Sobre el particular, el Provincial jesuita para Centroamérica,-en una homilía pasados dos días del fallecimiento de “Lío”- dijo estar seguro que, a raíz de esa circunstancia, Néstor habría aclarado en el cielo a sus nuevos compañeros que él era penonomeño y seguidor de la mejor escuadra de peloteros, a la vez que armaría un carnaval con una alegría como la del conjunto típico del que fue miembro en el Centro de Cultura Hispánica de la Universidad Complutense de Madrid.
En una iniciativa, que felizmente otro sacerdote por su cuenta ha continuado siguiendo su ejemplo, organizó y condujo excursiones turísticas a santuarios y a sitios impregnados de gran religiosidad, tales como Tierra Santa, Lourdes, Fátima, la capilla de la Virgen de la Medalla Milagrosa, la catedral de San Pedro y la capilla Sixtina, y hasta al monasterio Meteora, regentado por sus grandes amigos…los monjes Kalambaka, ortodoxos griegos.
Producto de ese humanismo fue su sencillez, cordialidad, compromiso con los pobres, autoridad moral, amplitud y elevada espiritualidad; todos atributos de un Papa….padre espiritual que en su infancia soñó llegar a ser.
Ejercicio docente y religioso
Su primera asignación como jesuita fue la de Superior de la comunidad de Copilco, en la Universidad Autónoma de Méjico. Después, fue el primer Director del noviciado de San Ignacio en el barrio de Pedregal de ciudad de Panamá. Este funcionó en la casa parroquial del pastor metodista Charles Butler, quien, por la gran amistad entre ambos, la prestó mientras se construía el rústico y estrecho noviciado, con paredes sin repello, que fue centro de estudios, capilla y residencia del director y sus novicios. Ese noviciado, fue el primero de los jesuitas en América en una barriada pobre.
Fue, sucesivamente, formador del personal del movimiento Fe y Alegría, Capellán de la Universidad Tecnológica, Profesor del Seminario Menor de Colón, miembro del Comité Ecuménico, y, expositor en retiros religiosos y ejercicios espirituales. De uno, en el centro Emaús, salió con fuertes dolores gastrointestinales que lo llevaron a la tumba al día siguiente.
Por años, fue director de ejercicios espirituales, consejero y confesor con mucha solvencia, tanto de religiosos como de seglares. Los ejercicios espirituales los dirigió no sólo en Panamá sino también en Puerto Rico y Estados Unidos de América, país éste en el que, por su reputación, hasta un grupo de presbiterianos asistió a pesar del gran trabajo que les costaba entender al sacrificado padre Jaén en su deficiente idioma inglés.
Dentro de su excelsa humildad, pasaba todas las navidades que podía, y la Semana Santa, en la comunidad indígena de San Félix, Chiriquí, para ayudar al párroco del lugar en los cultos y confesiones. A esta localidad concurrían indígenas Ngabes Buglés, de la región de las más pobres del país, usualmente expuestos a la desnutrición y a enfermedades endémicas y gastrointestinales como la que contrajo Jaén. También oficiaba misas los domingos en el Colegio de "las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús”, localizado en el barrio de Clayton, y a veces, en la isla Taboga.
Ecumenismo
El ecumenismo puede definirse como un movimiento de autoridades clericales de diferentes religiones encauzado a unificar programas para el mejoramiento de la humanidad y de su relación con Dios. Lo dirige un Comité conformado por representantes de las iglesias: Ortodoxa Griega, Ortodoxa Rusa, Episcopal, miembros de la Bautista, Evangélica, Metodista de Panamá, Metodista del Caribe y las Américas, y la Católica. De este Comité nació el Instituto “Ecumenismo, Sociedad y Desarrollo” y el Comité Interreligioso, integrado este con el Judaísmo, Islam, Budismo, Hinduismo, Fe Ba´hai y con una de las religiones autóctonas de Guna Yala, por iniciativa del presidente: el presbítero Jaén.
Con su unidad y universalidad, el ecumenismo le calzó como anillo al dedo, tanto que, a pregunta pertinente, contestó que le gustaría que en su epitafio se escribiera: “Aquí yace una persona que luchó por la unidad humana para lograr el bien común” como lo relata en su libro: “Ecumenismo y Solidaridad desde el espíritu”, en el que observa que, para la unidad de los cristianos, la oración se constituye en “ecumenismo espiritual”.
Con esa publicación, pretendía impulsar la creencia y adquisición de Fe en el Dios de los mil nombres y en su enviado Jesucristo; y contribuir a lograr una mayor justicia social contra la pobreza creciente y contra una globalización utilizada para ampliar la desigualdad socioeconómica. En ella explica que los grupos religiosos, con sus valores, deben afrontar el problema,- y ecuménicamente sería mejor-, para lo que propone rumbos. Entre éstos estaría el de proyectar el ecumenismo “hacia fuera”, despegándose de elitismo, y el de realizar ejercicios espirituales de San Ignacio aplicados al ecumenismo. Concibe la espiritualidad, sintonizada con el Espíritu de Dios, como clave y decisiva para conseguir la unidad con religiosos, o con personas de buena voluntad. Arribó a esta conclusión desde que sostuvo una discusión conceptual con dos Testigos de Jehová sobre aspectos religiosos controversiales, en la que no se logró acuerdo. No obstante, reconocía la buena disposición de sus interlocutores concluyendo que es necesario dialogar, y no discutir, para buscar siempre lo que une y no lo que separa. Desde allí adoptó por siempre la concertación como camino y herramienta para alcanzar las metas de mejoramiento de la humanidad que el ecumenismo propugna. Ese ecumenismo que no se restringe a una unidad entre cristianos o entre religiones sino de éstos con la sociedad civil, con el gobierno y con gremios, dentro de un ambiente de diálogo y libertad. Su Santidad, el Papa actual Francisco 1- jesuita Jorge M. Bergoglio- se está encaminando por el mismo sendero.
Entre las iniciativas que emprendió el C. Ecuménico, bajo su presidencia, estuvieron las de la creación de un albergue en el hospital Santo Tomás para señoras desvalidas; participación en Comisión de Reconciliación Nacional, al finalizar la invasión del ejército de E.U.A. que depuso a la dictadura militar en el país; participación en el foro Visión Nacional 2020, que define las metas para alcanzar desarrollo económico, equidad, sostenibilidad ambiental y democracia.
Musicalismo e intelectualidad
Por su gran afición a la música y su buen oído, desde el año de su ordenación desarrolló su vena artística componiendo la misa típica panameña “Dios nuestra alegría”, como un canto a la vida, al amor a Dios y a la Patria, con ritmos folklóricos del tamborito, tamborera y cumbia panameños, juntados con el bolero. Años más tarde la re-grabó cuando además compuso la “misa de los 500 años”, en conmemoración a ese período de evangelización del continente americano, que también se conoce como la “Misa Latinoamericana”.
Como una recordación a la opción por los pobres, compuso dos villancicos con ritmos panameños en homenaje al nacimiento del niño Dios en un humilde pesebre. Estos fueron: “Vamos al portal” y “¿Dónde nacería?”. Además compuso: “Las tres pobrezas”, pieza de hondo contenido cristiano; y otra pieza en honor al sacerdote Héctor Gallego, secuestrado y desaparecido por miembros de la dictadura militar durante el período en que el militar Omar Torrijos se adueñó de Panamá.
Como escritor, su faena se inició con “Primeros ensayos de pluma”, que relatan experiencias desde el bachillerato hasta que empezó su noviciado. En ellos se refleja el amor filial, la nostalgia de la patria, los grandes ideales, la moral elevada y la fraternidad estudiantil. Le siguió: “Los lentes verdes”, que es un compendio de artículos que escribió en los años 70 y 80 del siglo veinte en los que, entre muchos temas, explica el valor y aplicación práctica de la Teología de la Liberación en su puro sentido humanístico y con abstracción de connotaciones políticas.
Prosiguen los libros: “Hacia una espiritualidad de la Liberación”, que es una exhortación a vivir con compromiso cristiano, con esa espiritualidad, y; “Ecumenismo y Solidaridad en el espíritu”, que trata sobre su visión universal de unidad para el bien común.
Finalmente, editó dos folletos titulados: “Preguntas”, acerca de métodos para realizar ejercicios espirituales, y; “Taller de Jesús en los pobres”, que identifica los problemas del proyecto y la solución a desarrollar para resolverlos.
Además de ensayista, se convirtió en dramaturgo con la creación de las obras de teatro: “Carta a Héctor Gallego”, y; “Experiencia pos muerte”, que se refiere a la desaparición del padre Gallego, uno , y a las ideas que existen acerca de la vida después de la muerte, el otro. Con los dineros recogidos por las representaciones teatrales se empezó el acondicionamiento del albergue en la capital para mujeres pobres del interior.
Su ciclo intelectual se completó como articulista de opinión en diarios de la localidad durante varias décadas. Nunca le tembló la mano para denunciar tanto la falta de justicia en lo social como en lo legal, como la corrupción en las instituciones del Estado, pero de una manera que no provocaba controversias. Abordó, también, una amplia gama de temas, siempre ofreciendo su orientación sobre Dios, Jesucristo, cristianismo social, derecho y justicia. Todas sus reflexiones revelaron una talla intelectual de alto vuelo.
Reconocimientos
Los reconocimientos sobre su labor pastoral, social, intelectual, ecuménica, humanista y amical han provenido tanto de notas de pésame, homilías, 38 Resoluciones de duelo, testimonios orales en misas y reuniones, artículos opinión acerca de su categoría humana y su carácter, despedidas, en las que sus autores se empeñan en retratar la dimensión de la huella que el padre Jaén dejó grabada en las mentes y corazones de quienes las emiten y en las de sus beneficiarios de su paso por este mundo; como de galardones y homenajes que recibiera en vida y póstumamente.
En 2001, recibió del Comité Ecuménico de Panamá y de la Universidad Santa María la Antigua, una placa de reconocimiento como co-fundador, presidente y nervio motor de la constitución del Instituto de Ecumenismo, Sociedad y Desarrollo.
En 2005, junto a otras personalidades, fue designado “Ciudadano notable del año” por el Comité nacional pro valores cívicos y morales.
El 4 de agosto de 2006 -día de su muerte- recibió el premio “Anita Villalaz” al mejor proyecto social del año, por la instalación del albergue para mujeres pobres en el hospital Santo Tomás.
En octubre de 2006, pocos meses después de su fallecimiento, en la cena del inicio anual del Ramadán, en Colón, la máxima autoridad islámica aludió a Néstor, especialmente, como un ser humano universal, rindiéndole homenaje.
Al año y un día de su deceso se colocaron sus fotografías en el edificio ocupado por el taller “Jesús en los pobres”, en la barriada 24 de Diciembre.
En el 2007, se inauguró un parquecito en Chiguirí- comunidad campesina de Coclé- al que denominaron “Padre Néstor Jaén”.
En el 2008, en San Félix, Chiriquí, inauguraron la “Panadería Néstor Jaén”, como homenaje de los talleristas indígenas a su mentor.
Morada terrenal final
Las cenizas del s.j. Néstor Darío M. Jaén F. se encuentran en un nicho de la cripta de la capilla grande del Colegio Javier regentado por jesuitas, ubicado en el área de Clayton de la antigua Zona del Canal, en la ciudad de Panamá.