- 10/03/2012 01:00
‘Ya hablamos con el señor ministro y él (Mulino) está claro y sabe que este proyecto no va’, decía la tarde del pasado jueves el flamante director de la Policía Nacional, cuando anunciaba que la intención de llevar a la Asamblea Nacional la propuesta de crear el Sistema de Administración de Justicia Disciplinaria había naufragado.
Lo más seguro es que Gustavo Pérez dio esa ‘primicia’ luego de conocer que tenía el apoyo del presidente Ricardo Martinelli en esa dirección. Lo curioso de este caso es que el entendimiento con José Raúl Mulino y los representantes de la Policía Nacional para dilucidar el tema, según por lo conocido, no se dieron en los mejores términos. Una alta fuente del Ejecutivo confirmó a este diario que el emisario para ‘‘consensuar’’ con Mulino la retirada del proyecto fue el actual subdirector de la PN, Eduardo Serracín.
De acuerdo a esas versiones, Serracín irrumpió en el despacho del Ministro de Seguridad Pública con la misión de persuadirlo ‘‘por las buenas’’ para que declinara.
Estas mismas fuentes aseguran que en el encuentro, el subdirector de la PN amenazó a Mulino con la posibilidad de dar un ‘‘golpe de Estado’’ si la propuesta persistía.
¿Esto fue lo que provocó la carta de Mulino al ministro Demetrio Papadimitriu? ¿Tiene hoy la Policía Nacional esa capacidad?
Son temas que están pendientes de aclaración, aunque hay quienes aseguran que en las actuales circunstancias, Gustavo Pérez no cuenta con el pie de fuerza para este tipo de acción, ya que no tiene el respaldo de Servicio Nacional de Fronteras ni del Servicio Aeronaval. Si intenta un golpe, agregan las fuentes, lo que va a ocasionar es una gran masacre.