MOP somete a evaluación ambiental la ampliación de Vía España

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) presentó el EsIA el 10 de julio para ampliar los carriles exclusivos de Mi Bus entre avenida Porras y Cincuentenario. La obra de $80.113 millones intervendrá 5.417 kilómetros

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El Ministerio de Obras Públicas (MOP) sometió ante el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) del proyecto de ampliación de los carriles exclusivos para el sistema Mi Bus en Vía España, una obra valorada en $80.113 millones que contempla intervenir 5.417 kilómetros entre avenida Porras y avenida Cincuentenario.

El proyecto, denominado “Estudio, Diseño, Construcción y Financiamiento de la Ampliación de Carriles Exclusivos Mi Bus en Vía España”, tendrá un plazo estimado de 36 meses y atravesará los corregimientos de San Francisco, Parque Lefevre, Río Abajo y Pueblo Nuevo.

El EsIA, elaborado por el Consorcio C&T Vía España, fue presentado como un proyecto de Categoría II, clasificación que corresponde a iniciativas que pueden generar impactos ambientales significativos, aunque mitigables mediante medidas conocidas.

La presentación del estudio abre el proceso de evaluación ambiental. Por tanto, el sometimiento del documento ante MiAmbiente no significa todavía que el proyecto cuente con aprobación ambiental.

La propuesta contempla la construcción de dos carriles exclusivos centrales para Mi Bus, separados por una isleta de tres metros de ancho, además de 10 estaciones de abordaje con plataformas elevadas y carriles de rebase.

La intervención también incluye la rehabilitación de dos puentes vehiculares, entre ellos el puente sobre el río Abajo; aceras de más de dos metros de ancho; ciclovías; mejoras al sistema de drenaje pluvial; iluminación pública LED; señalización vial y sistemas de control semafórico.

Otro de los componentes es la intervención del Parque Afroantillano, también identificado como Parque Sídney Young, en el sector de Río Abajo, así como la construcción de plazoletas dentro de la servidumbre pública.

El proyecto se ejecutará bajo la modalidad de contrato llave en mano, que contempla las etapas de estudio, diseño, construcción y financiamiento.

Aunque el objetivo de la obra es mejorar las condiciones de circulación del transporte público, el propio EsIA identifica una serie de impactos durante la construcción. Entre ellos aparecen la restricción de carriles y los desvíos, que pueden incrementar los tiempos de desplazamiento; el aumento del ruido y de las emisiones; la remoción de vegetación y la reducción temporal de la accesibilidad a establecimientos comerciales.

El estudio señala que la participación ciudadana registró una aceptación mayoritaria del proyecto, pero también recogió preocupaciones relacionadas con el tráfico, el ruido y el acceso a los comercios durante la ejecución de los trabajos.

Para atender el impacto sobre la circulación, el proyecto contempla un Plan de Manejo de Tránsito que deberá coordinarse con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). También se plantea la coordinación con la Policía Nacional, señalización de las áreas de trabajo y medidas para mantener la circulación durante las distintas etapas de construcción.

En el caso de los establecimientos comerciales, el EsIA plantea garantizar los accesos peatonales y vehiculares, establecer un canal de quejas y consultas y comunicar con anticipación las actividades que puedan afectar el funcionamiento de los negocios.

El estudio también identifica impactos sobre la cobertura vegetal. Entre las especies que contempla el proyecto figura la caoba nacional (Swietenia macrophylla), incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Como medida de compensación, el proyecto plantea la reforestación de 2,000 árboles de especies nativas.

El EsIA identifica además al río Abajo y la quebrada Guayabo dentro del área de influencia del proyecto. Durante la construcción existe riesgo de arrastre de sedimentos y derrames de hidrocarburos, por lo que el documento plantea barreras de sedimentos, trampas, kits antiderrames e inspecciones de la calidad del agua.

El estudio señala que no identificó ecosistemas frágiles como manglares, humedales Ramsar o bosques primarios dentro del área evaluada.

La construcción también generará emisiones por el uso de maquinaria y otras actividades propias de la obra. El EsIA sostiene que, durante la operación, la ampliación de los carriles exclusivos puede producir un beneficio ambiental a largo plazo al favorecer el transporte colectivo y reducir las emisiones asociadas al transporte privado.

El documento plantea un balance neto positivo de emisiones a largo plazo, aunque no establece en el material revisado una cifra concreta sobre la cantidad de gases de efecto invernadero que el proyecto espera reducir anualmente.

El estudio ambiental identifica la remoción de árboles entre los impactos de la ampliación de los carriles exclusivos de Mi Bus.

En materia laboral, el EsIA estima la generación de unos 150 empleos directos durante la construcción. De ellos, 30 corresponderían a personal administrativo y profesional y 120 a trabajadores de campo. También se proyectan empleos indirectos vinculados a proveedores de materiales, transporte, logística, alimentación y otros servicios.

El proyecto, además, contempla medidas para el manejo de residuos sólidos, líquidos y peligrosos durante las fases de construcción y operación. Los residuos que contengan hidrocarburos, aceites, lubricantes, baterías y otros materiales considerados peligrosos deberán ser manejados mediante empresas autorizadas.

Ahora corresponde a MiAMBIENTE evaluar el Estudio de Impacto Ambiental y determinar si el proyecto cumple con los requisitos establecidos en la normativa ambiental para obtener su viabilidad.

El consorcio responsable del estudio concluye que la obra es viable siempre que se cumplan las medidas de prevención, mitigación y compensación establecidas en el Plan de Manejo Ambiental.

La decisión de MiAMBIENTE marcará el siguiente paso para un proyecto que busca modificar uno de los principales corredores de transporte de la capital y que, de avanzar, implicará 36 meses de trabajos en Vía España, con cambios en la circulación, afectaciones temporales al comercio y medidas de manejo ambiental a lo largo de los 5.417 kilómetros de intervención.

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