El costo de la canasta básica enfrenta una presión dual: el incremento sostenido en los fletes por el alza de los combustibles y la irregularidad en los...
- 03/12/2010 01:00
PANAMÁ. Alerta verde en Bocas del Toro, derrumbes en Cerro Punta, damnificados en Tonosí y afectaciones en la Costa Abajo de Colón están dejando las lluvias que han caído los últimos días en el país.
En Changuinola, provincia de Bocas del Toro, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) decretó alerta verde debido a la crecida del río Sixaola y otros afluentes.
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) informó que fue suspendido el suministro de agua potable en Changuinola y Almirante debido al alto nivel de turbiedad por la crecida del río Sixaola y la quebrada Nigua.
La medida del IDAAN se da para evitar afectaciones en los equipos de la planta potabilizadora de manera que los sedimentos afecten la bomba de succión.
En tanto, en Chiriquí, un puente sobre el río Chiriquí Viejo, a la altura de la comunidad de Cerro Punta, colapsó debido a la fuerte crecida que registró este afluente el miércoles en la tarde.
Las constantes lluvias que se registraron todo el día de ayer también preocupaban a los productores de las Tierras Altas chiricanas, que temían que la situación se agravara y se registran más pérdidas en sus cultivos.
Continúa el mal tiempo, dijo Virgilio Saldaña, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas.
José Donderis, director regional del Sinaproc en Chiriquí, confirmó que los niveles de los ríos Piedra, Chiriquí Viejo y Caldera aumentaron considerablemente en la tarde de ayer. Hasta el momento, solo se han registrado daños en la infraestructura vial, indicó Donderis.
En Río Sereno también se reportó fuertes crecidas del río Candela.
En tanto, en Tonosí, más de mil 600 personas afectadas y unas 350 viviendas con daños considerables y pérdidas han dejado las torrenciales lluvias.
La crecida de los ríos ha afectado a comunidades como Pueblo Nuevo, El Bebedero, El Cacao y Tonosí cabecera.
El cementerio quedó cubierto por las aguas, mientras que el hospital, la estación de la Policía, bancos y comercios se vieron afectados por el agua en la que ha sido señalada como la mayor inundación desde 1982.