Carcinoma papilar, latente en Panamá

PANAMÁ. Eladia, como llamaremos a esta señora de 49 años de edad, se levantaba ciertas mañanas con flema en la boca.

PANAMÁ. Eladia, como llamaremos a esta señora de 49 años de edad, se levantaba ciertas mañanas con flema en la boca.

Su historia inició hace un año, cuando amaneció disfónica. Ella pensó que era a causa de un jugo de limón que se había tomado la noche anterior.

Así pasó varios días, hasta que fue al médico y le recetaron medicinas para ello pensando también que podía ser un resfriado mal cuidado.

Al no mejorar, decidió buscar otras opiniones y entre un examen médico y otro, los doctores descubrieron que tenía problemas en la tiroides; estaba por encima de sus valores. Los valores normales pueden fluctuar de 0.4 a 4.0 miliunidades internacionales por litro (mlU/L).

Pero allí no terminó todo, médicos especialistas del Instituto Oncológico Nacional (ION) le detectaron cáncer de tiroides.

EN PANAMÁ

Hay cuatro variedades del tumor de la tiroides: carcinoma papilar, carcinoma folicular, carcinoma medular tiroideo y carcinoma anaplástico.

En Panamá, la mayor incidencia de registros es el carcinoma papilar y en menos cantidad, el carcinoma anaplástico, que es el más agresivo.

El doctor Marco A. Mejía, jefe del Servicio de Radio-Oncología del Instituto Oncológico Nacional, sostiene que es una enfermedad altamente curable, cuyo tratamiento primario es la cirugía.

La incidencia se registra en personas entre 25 y 65 años, más en mujeres.

Mejía manifiesta que desde que nacen las personas deben tener su control anual con el médico.

SÍNTOMAS E INCIDENCIA

Uno de los síntomas para detectar problemas con la tiroides es palpar una masa en el cuello, dificultad para tragar, cambio de voz (ronquido) y dificultad para respirar.

Mejía, que estudió Oncología en Japón, agrega que uno de los factores de riesgos para desarrollar cáncer de tiroides es el bocio.

Otro factor de riesgo es haber recibido radiación al cuello.

El radioncólogo expresa que hay personas que acuden a hacerse revisiones dentales y los odontólogos empiezan a tirar placas y radiografías.

‘La radiación puede inducir cáncer’, indica.

Eso se ha visto en los sobrevivientes de la radiación de Hiroshima, en Japón (bomba atómica), y Chernobyl, en Ucrania (explosión nuclear).

Según la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society), los estudios por imágenes, tales como las radiografías y las tomografías computarizadas, también exponen a los niños a radiación, aunque en dosis mucho más bajas.

Las dietas bajas en yodo pueden incidir en que las personas desarrollen la enfermedad.

ATENCIONES

Una vez el cáncer afecta la glándula tiroidea incide en su funcionamiento, ya que produce alteraciones de las hormonas. La tiroides tiene tres funciones clásicas: regula la frecuencia cardíaca (la personas puede sentir palpitaciones o lentitud), regula la temperatura del cuerpo y el metabolismo.

En ese sentido, la persona se adelgaza o engorda, dependiendo de la alteración que se produzca.

Entre los estudios diagnósticos que se hacen para detectar el cáncer están pruebas funcionales de tiroides, la tomografía computarizada de cabeza y cuello y el ultrasonido de tiroides.

LUEGO DE OPERACIÓN

Una vez operan al paciente del tumor, lo envían a medicina nuclear para hacer un ‘rastreo tiroideo’, en el que revisan todo el cuerpo para ver si quedan remanentes de la enfermedad.

Con ese resultado, si hay remanentes de tejidos el paciente debe acudir a un tratamiento de tipo oncológico (radioterapia).

Después de la cirugía, agrega el jefe del Servicio de Radio-Oncología del ION, hay probabilidades de que queden remanentes, por lo que el cirujano debe enviar al paciente a un rastreo tiroideo.

Es importante debido a que si esos focos de la enfermedad quedan allí, crecen y luego se hacen resistentes al tratamiento.

En 2012 se registraron 102 casos de cáncer de tiroides en Panamá, según el Departamento de Registros y Estadísticas de Salud del ION.

Las cifras han venido subiendo desde 2003, cuando se atendieron 54 casos. Los años siguientes hubo atenciones, pero en 2009 se alzó a 79. Desde 2003 a 2012 se atendieron 712 casos.

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