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- 16/01/2015 01:00
Una discusión en el Despacho Superior del Ministerio de Trabajo (Mitradel) terminó en la suspensión del servicio de metrobús de la capital, en el cierre de la avenida Ricardo Joaquín Alfaro en dos horas pico, en una nueva rebelión y en el arresto de 56 operadores.
Los conductores anunciaron un paro indefinido tras una expresa reunión con el ministro de Trabajo, Luis Ernesto Carles, quien les informó que el expediente que sustentaba la negociación recién iniciada entre ellos y la empresa Mi Bus había sido trasladado a la Corte Suprema de Justicia, por lo que el proceso quedaría suspendido.
La Corte entró a conocer del caso tras un amparo de garantías interpuesto la semana pasada por Mi Bus contra un pliego de peticiones de los trabajadores, aceptado por Mitradel.
El documento aborda 22 problemas laborales, entre ellos las supuestas irregularidades en el pago de horas extraordinarias, la forma en la que se asignan los servicios y el mantenimiento de los buses.
VERSIONES SUPERPUESTAS
Los trabajadores se consideraron ofendidos, relataron algunos ayer —al calor del cierre sofocado sobre las 6:00 p.m. por la Policía—, porque el gobierno no les notificó que el expediente había salido de su esfera. El martes habían instalado formalmente la mesa de negociación, y según lo acordado ese día, a las 2:00 p.m. de ayer volverían a reunirse. Mi Bus no llegó.
Un comunicado de Mitradel confirmó que el miércoles por la mañana trasladó el expediente a la Corte, y denunció la violencia con la que los conductores se expresaron en las oficinas del Mitradel.
Los operadores fueron sacados de ahí con agentes de seguridad después de cruzar palabras con Carles. Tras eso, el dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Transporte Masivo de Panamá, Antenor Guadamuz, y sus abogados, sostuvieron una reunión con el magistrado Víctor Benavides, a quien pidieron celeridad en la resolución del amparo.
El presidente Juan Carlos Varela aseguró que no permitiría la ‘anarquía’ y llamó a los trabajadores a sentarse nuevamente en la mesa del diálogo.
El Mitradel, por su parte, insistió en que garantizaría que una vez el Estado compre las acciones de Mi Bus, no habría ningún operador sin trabajo.
EL EFECTO REBOTE
Mientras los argumentos iban y venían, las paradas de buses parecían mítines. El servicio de transporte ilegal no se daba abasto y la Autoridad del Tránsito llamó a las rutas internas a colaborar con la crisis.
En Los Pueblos, los usuarios amenazaron con cerrar las vías, y en Albrook la gente estaba aglomerada.
Al fin y al cabo, era la crónica de un caos anunciado: la controversia ocurrió un jueves de quincena, y con la mayoría de los 750 mil pasajeros del sistema esperando para volver a casa.