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- 11/03/2011 01:00
PANAMÁ. El despido de tres profesores del Colegio San Vicente de Paúl ha llegado hasta la alta jerarquía de la Iglesia católica, al despacho del arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, a quien le solicitaron su intervención.
Pero no es solo el cese de la relación laboral de estos educadores lo que inquieta a los docentes, ya en agosto del año pasado le informaron a Ulloa de algunas situaciones que atravesaba el centro educativo y elaboraron un pliego.
En una misiva, fechada el 5 de agosto de 2010, le pedían al prelado ‘entablar un diálogo sincero de manera que podamos enrumbar el colegio en su verdadera visión y misión como arquidiocesano’. También le exponen las ‘doce situaciones que se han presentado en el colegio desde hace muchos años que afectan el desempeño de nuestra labor educativa’.
Entre los puntos están: las constantes amenazas de cierre del plantel por parte de la administración, la intimidación marcada ante el derecho de los seres humanos a expresarse libremente y de formar parte de cualquier tipo de agrupación, la inestabilidad laboral en los últimos años, tanto en la parte docente como los administrativos; las constantes violaciones a las normas laborales establecidas en el contrato de trabajo y convenio colectivo, el trato irrespetuoso por parte del director a la comunidad educativa, el mal manejo administrativo que ha provocado una serie de renuncias, la promoción a la discriminación y división docente, la práctica desleal del director a la promoción de medidas antigremiales, el uso de políticas salariales discriminatorias, la utilización del proceso de supervisión como medida de presión e intimidación y no bajo los parámetros científicos ni con la finalidad de orientar los procesos de enseñanza; la falta de valoración del trabajo docente y la falta de diálogo, de una comunicación sincera; el manejo de la información directa ha provocado falta de credibilidad hacia la administración del colegio, el nombramiento de una supervisora cuya relación ha producido confrontación con los docentes de la primaria y el manejo personalista en los últimos diez años y no como servidores de una institución de la Iglesia, que ha cambiado varias veces de administración.
VERSIONES Y SILENCIOS
Nelson Passos, secretario general del sindicato de trabajadores del colegio, señaló que el objetivo no es buscar intereses particulares ni gremiales, sino el bien común y que la escuela responda a un verdadero proyecto católico con vías abiertas de comunicación.
Según Passos, el arzobispo aún no se ha reunido con ellos para atender la lista de peticiones y otras violaciones, como la contratación por hasta 40 horas semanales de clases cuando la ley establece que solo deben ser hasta 30.
Pasos lamenta que a la fecha, el Colegio San Vicente de Paúl no ha nombrado a una asistente de laboratorio.
Hoy, los docentes despedidos y el sindicato irán a las oficinas del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel) para reunirse con los directivos del colegio.
La Estrella solicitó una entrevista con la directora del Colegio San Vicente de Paúl, Gladys Ulloa, quien contestó vía telefónica que no podía dar declaraciones porque el tema está en manos del Mitradel.
De igual forma, también se marcó al celular de monseñor José Domingo Ulloa para conocer su posición en este conflicto, pero el arzobispo no contestó la marcación ni el mensaje que se le dejó en su buzón de voz.
ESPERANDO LA LLAMADA
Passos, profesor del plantel desde hace nueve años, desconoce la razón por la cual se toman estas medidas, puesto que el colegio cuenta con suficientes estudiantes, unos 700, y se cobra una mensualidad considerable que lo hace rentable. ‘El que reclama se convierte en enemigo del administrador del colegio, Vicente Moreno; a mí me alteraron unilateralmente el horario pese a tener conocimiento que no podía cumplir con horas de clases después de las 12’.
Nelson pone las esperanzas en la llamada que le prometió el monseñor en febrero, cuando lo vieron en la Iglesia de Lourdes y en la promesa de cambio que le adelantó ese mismo mes en una visita al plantel y donde le subrayaron la situación del colegio, aunque ese día les dijo que por los despidos no podía hacer nada.
Ellos le solicitaron a Ulloa que nombrara una comisión que negociara estos puntos para que estas inconformidades no afecten a los estudiantes, pero a la fecha no se ha adelantado nada y tampoco se ha cumplido el cambio prometido.