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- 12/05/2010 02:00
Tal y como se ha presentado hasta ahora la posible reforma al código laboral por parte del Gobierno, estamos frente a una acción inmoral, asegura el dirigente sindical Sául Méndez, ya que sustenta que la reforma parece diseñada expresamente para beneficiar los negocios del presidente Ricardo Martinelli, del vicepresidente Juan Carlos Varela y del ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, debido a las actividades que realizan como empresarios, y que son por todos conocidas.
La actitud irresponsable del Gobierno que “hoy dice una cosa y mañana otra”, ya se ha convertido, según Méndez, en un práctica común, por lo que duda de todos los planteamientos oficiales. “Esta es una intención del sector patronal de cada vez ir mermando las condiciones de los obreros. El tema de las reformas a quien primero se le escuchó desde Ginebra en marzo, fue a la señora Cortés, ministra de Trabajo”.
Después fue Vallarino quien dio la noticia en un Foro de empresarios y al día siguiente intentó retractarse para crear confusión. Y es que en medio de esa confusión lo que el Gobierno busca, anotó el sindicalista, es disminuir la beligerancia popular ante un rechazo casi unánime a las anunciadas reformas lo que “indica con la calidad de personas con las que estamos tratando, y esto no es nuevo... esta ha sido una conducta que los actuales funcionarios del Gobierno han manejado y al final hasta el propio Martinelli, que hoy funge como Presidente de la República”. En este sentido recordó las declaraciones del jefe del Gobierno con respecto a la polémica “Ley del Carcelazo”, que aunque primero habló de que a la Asamblea se le había ido “la mano en pollo”, luego la vetó.
Cortés ha sido la más clara, pues ya desde su intervención en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hablaba de cosas tan sensitivas como eliminar el derecho a huelga, que es un derecho constitucional. Apuntaba hacia 3 elementos básicos como el tema de no cerrar las empresas cuando se declara una huelga formal, o contratar trabajadores para reemplazar a trabajadores huelguistas, y por supuesto el tema de las modificaciones en las horas extraordinarias, así como el cálculo con el que se pagan las horas extras y los domingos. Pero Méndez fue más allá y sostuvo que en una reunión que la Ministra mantuvo con la dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares de Panamá (SUNTRACS) se les mostró el borrador de la reforma, aunque no se les dio una copia porque ellos siguen discutiendo, entonces por más que se esfuercen en disfrazar la verdad, “sí hay una intención velada de reformar el Códgio de Trabajo, afectando los intereses de los trabajadores”, puntualizó.
“Las reformas buscan reducir los costos laborales... en buen cristiano, quitarle a los más ricos trabajadores parte de sus prestaciones y entregárselos a los pobres empresarios del país, que son los que se benefician de estas reformas”, de allí que no pueda calificarla más que como "inmoral" y un "atraco" a la clase trabajadora del país.