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- 29/01/2009 01:00
VERAGUAS. Un grupo de pequeños empresarios y residentes de playa Santa Catalina, al sur del distrito de Soná, en la provincia denunciaron la proliferación de bares, cantinas y otros locales dedicados a la venta de bebidas alcohólicas lo que está generando hechos de violencia en uno de los sitios turísticos de mayor renombre a nivel nacional.
El tema fue ayer motivo de una reunión en donde estuvieron miembros de la comunidad, empresarios locales y extranjeros residentes en el lugar, quienes al final del encuentro concluyeron en la decisión de que no permitirán que las autoridades otorguen un permiso más para la instalación de cantinas en esta comunidad.
Efraín Camarena, residente de esta comunidad, dijo que actualmente en el lugar hay más de 12 negocios entre bares, cantinas, restaurantes, parrilladas y otros que se dedican a vender licor en un poblado que pese al auge turístico que tiene sólo cuenta con apenas unos 500 habitantes.
La fuente aseguró que luego de un permiso otorgado por la alcaldía de Soná y el Ministerio de Comercio e Industrias se pretende instalar una nueva cantina, a lo cual ellos se opondrán incluso realizando acciones de protesta.
Camarena indicó que en este sitio turístico no hace falta una cantina más, puesto que por la cantidad de este locales ya existentes en el sector se dan muchos problemas de riñas y escándalos, hurtos y robos en los que a veces los perjudicados son los turistas en su mayoría extranjeros que viajan hacia este destino.
Orlando Ortega Alfonso, empresario del sector, añadió que es triste que las autoridades, el único desarrollo que han llevado a Playa Santa Catalina es el otorgar permisos para vender licor dejando a un lado necesidades básicas como son los problemas de falta de agua, energía eléctrica y una deficiente política de recolección de basura y limpieza para este sitio turístico.
Es importante que los turistas sepan lo que no hay para que vayan preparados, pues no hay servicio telefónico residencial o en empresas, sólo un teléfono público que sirve a toda la comunidad y otra de las deficiencias es que sólo se puede pagar con efectivo, pues por la falta del servicio de teléfono las tarjetas de crédito no funcionan y hay hoteles pues sólo existen cabañas.
La playa Santa Catalina está a 108 kilómetros de Santiago, para llegar hasta este punto hay que tomar la carretera nacional que conduce al distrito de Soná y desviarse en el cruce de Guarumal, hasta llegar al cruce de El Tigre de Los Amarillos, ruta que da directo a la playa.