Expandilleros para Techos de Esperanza

  • 11/03/2015 01:00
Como pandilleros, Alfonso Rudas y José Samaniego solo tenían dos posibles finales: la cárcel o la muerte

Alfonso Rudas decidió apartarse de la banda ‘Los Batros Locos’ en San Miguelito, cuando se dio cuenta de que por culpa de esta había perdido lo que más quería en el mundo: el amor de sus siete hijos.

Estuvo en el ambiente delincuencial desde los 19 años, pero hoy, a sus 39, forma parte de un grupo de 90 expandilleros que han firmado un contrato con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) para trabajar en el programa ‘Techos de Esperanza’.

A través del programa, Rudas, quien reside en el cuadro La Guaracha, Torrijos-Carter, ha recibido cursos de albañilería en el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh), además de otros talleres dictados en jornadas de resocialización.

‘Dios me ha tocado el corazón y me ha abierto las puertas. Estoy tratando de reconstruir mi familia, a la que había abandonado por estar en el vicio y la maleantería’, dijo Rudas a La Estrella de Panamá .

Agregó que quisiera contar su experiencia para que su ejemplo sirva a otros jóvenes. ‘En este ambiente, solo hay dos finales, la muerte o la cárcel’, aseguró.

OTRO RESOCIALIZADO

José Luis Samaniego, de 36 años, también participó en una pandilla, los ‘Chicos del Plomo’. Ahora, su mayor deseo es conservar un trabajo honrado y aportar las destrezas recién aprendidas en la reparación y construcción de casas en áreas vulnerables del país. Él se preparó en plomería.

‘Tuve padres maravillosos, pero me empecé a relacionar con los vecinos de la vereda y recibí malas influencias. La presión del grupo era muy fuerte. Me ofrecieron fama y poder para controlar a los demás’, manifestó.

Samaniego operaba en el sector 5 de Samaria, donde estaba prácticamente preso. ‘No podía salir de mi área, porque corría peligro de encontrarme con alguien de otra banda’, relató.

‘Quiero que todos los que han dudado de este programa sepan que yo pude, con la ayuda del señor’, afirmó.

ENTRENAMIENTO

Tanto Rudas como Samaniego han podido apartarse del bajo mundo e insertarse en la sociedad gracias al plan Barrios Seguros, del Inadeh, explicó Luis Rodríguez, coordinador nacional del programa capacitador, el cual brinda, a jóvenes en riesgo social, capacitación técnica y ayuda para desarrollar autoestima y valores.

Los participantes pueden elegir entre cursos como albañilería básica, plomería domiciliaria, electricidad y soldadura. Los cursos duran 6 meses.

‘El Inadeh no solo los capacita, sino también que los ayuda a rescatar los valores perdidos’, precisó.

Por su parte, el titular del Miviot, Mario Etchelecu, destacó que el programa ha rescatado incluso a personas que cobraban peajes en sus barrios como cuota de convivencia.

‘Techos de Esperanza es más que la construcción de una vivienda; no solo sirve para mejorar los barrios’, agregó el ministro.

En el programa habitacional destinado a reducir el déficit mediante la construcción de casas o las mejoras de las estructuras existentes, se planea contratar de 500 jóvenes en riesgo social.

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